El renacer del HUV: así salió del 'coma inducido' este centro asistencial

El renacer del HUV: así salió del 'coma inducido' este centro asistencial

Octubre 31, 2018 - 11:45 p.m. Por:
Aura Lucía Mera y Beatriz Lopez / Especial para El País
HUV renace

En el 2016 estalló la crisis del Hospital Universitario del Valle. Debido a la deuda de $286.000 millones, obtuvo la calificación de alto riesgo del Ministerio y la Superintendencia de Salud. La organización de la facturación es uno de los avances que ha tenido el centro asistencial.

Jorge Orozco / El País

La crisis estalló en el 2016, cuando el hospital más emblemático del suroccidente colombiano, el Hospital Universitario del Valle se enfrentaba a una inminente liquidación ya que por la deuda de $286.000 millones, obtuvo la calificación de alto riesgo del Ministerio de Salud y de la Superintendencia de Salud.

El personal médico y administrativo dejo de percibir salarios, los insumos fueron objeto de saqueos, y ya no había sangre en el banco, ni jeringas, ni algodón, ni guantes, ni reactivos, ni tubos de ensayo. Los tres sindicatos alzaron sus voces de protesta, y la crisis se trasladó a las puertas del hospital, con pancartas, gritos y demanda por salarios.

Ante este desolador panorama, se tomaron dos decisiones: 1) Intervenir el hospital a través de la ley 550, que garantizó el pago de salarios a los empleados y la estructuración de las deudas con los acreedores. 2) Reestructuración administrativa, que implicó la eliminación de 400 vacantes y 547 cargos no misionales.

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La muñeca

Durante un extenso recorrido por el hospital, acompañadas por la directora de Comunicaciones de la Gobernación, Ana Adiela Zamora, observamos cada piso, cada pasillo, cada sala, todo pintado y limpio. Se siente la mística del personal, al palpar el resurgimiento del HUV, que logró en dos años, salir de la postración de tantos años de fallas administrativas y errores en el manejo de las finanzas. Con ella dialogamos, mientras visitábamos las distintas dependencias del centro hospitalario:

- ¿Cuánto tiempo duro el proceso de la toma en las puertas del hospital?
- Seis meses. La gobernadora Dilian Francisca Toro tenía dos retos: uno a nivel profesional, porque este es el centro hospitalario más importante del occidente colombiano, y el otro, porque para nadie es un secreto que ella vivió durante la campaña acusaciones infames de que iba a saquear el hospital, y la otra es que, desde el punto de vista médico, no solo porque es su profesión, sino porque ella siempre perteneció como Senadora, a la Comisión Séptima que es el de la salud, entonces conocía a fondo el tema.


- ¿Cómo soportó la Gobernadora el matoneo durante las protestas?
- Le tenían una muñeca con peluca rubia, a la cual le cambiaban a diario la cartera. Era un montaje escénico con una carga dramática, pues en la camilla había un muerto y ella de pie, estaba sepultando el hospital. A veces, ella lo tomaba con humor, como para distensionarse. A pesar del juego sucio de los sindicatos, hubo actuaciones ejemplares de médicos, enfermeras y estudiantes que trabajaron sin descanso y sin recibir salario por varios meses.

- ¿Cuál fue la fórmula para lograr la estabilidad financiera?
- Fue el nombramiento del actual Gerente, Irne Torres, que viene del Hospital de Los Chorros y es del Chocó. Prácticamente es quien le ha dado la mano a la Gobernadora en el manejo financiero, organización de la facturación que era un caos. Además participó anteriormente, Antonio Corrales que hoy esta de Secretario de Salud. También el acompañamiento de la Universidad del Valle ha sido fundamental.

Pabellón de quemados

Volver a visitar el pabellón de Quemados; un santuario de silencio y dolor, cubierto de gasas blancas. Cada persona es ubicada en su cubículo cerrado de cristal, para garantizar asepsia absoluta. Hombres y mujeres, acompañados de un familiar, con la mirada estupefacta por encontrarse de la noche a la mañana en ese extraño mundo de vendas y pieles arrancadas para sanar lo que el fuego arrasó.

“Mi pierna fue amputada, por tocar un cable eléctrico”, “Mi hijo volteó una olla de agua hirviendo y quedó así”, “No sé de dónde sacó el ácido, sentí que me ardía la cara, llevo aquí unos meses, no quede ciega de milagro, soy de Zaragoza, Naya, fue otra mujer la que me lanzó el ácido, aquí me han salvado la vida”, “Estaba adornando un salón para una fiesta, cuando me estalló la antorcha y de repente me encendí todita. Solo me quedó bien la cara”, son los testimonios dramáticos de los pacientes de esta sección del Hospital, que en diciembre colapsa, a causa de la pólvora.

Maternidad
Sala de maternidad del HUV

En el pabellón de maternidad del HUV se atienden de 15 a 20 partos diarios y a veces llega a 40. En promedio también se atienden unas 10 venezolanas.

Jorge Orozco / El País

Decenas de jovencitas embarazadas. Sentadas acariciándose el vientre ya redondo como fruta madura, algunas están nerviosas, otras felices, todas bien cuidadas en el pabellón de maternidad, luminoso, limpio, espacioso, en que se sienten seguras de recibir la mejor atención para ellas y sus bebés. Una mamá sale en ese momento de la sala de recuperación, su bebé tiene 20 minutos de vida, diminuto, envuelto en una cobija y con un gorrito en su cabeza, al lado en la camilla. Está agotada pero lo mira con amor infinito. Ya los dolores quedaron atrás, ahora la ternura es el presente.

En un cuarto de trabajo de parto una mujer siente que las contracciones se aceleran, el dolor se nota en su rostro, sin embargo, nos sonríe a través de las lágrimas, ¡es su sexto hijo!!!. Este pabellón es un modelo en cualquier parte del mundo. Está recién inaugurado. Es atendido por una auxiliar de enfermería para cada cuatro pacientes. Hay dos salas de parto, el quirófano y la sala de recuperación.

En el pabellón de maternidad se atienden de 15 a 20 partos diarios y a veces llega a 40. Hay que incluir las 10 venezolanas que llegan a parir al HUV, previa inclusión a las EPS. La población adolescente ha disminuido gracias a las campañas de planificación. “Son embarazos de mucho riesgo no solo por su condición de salud sino por el tema social, pues están solas y sin ningún apoyo familiar”, anota la enfermera jefe.

Pediatría

En este pabellón está el pediatra Carlos Echandía, que se turna con el doctor Restrepo la atención de los 20 niños que están bajo su cuidado. Es un verdadero apóstol de la medicina. Lleva 30 años en el Hospital, donde ha paliado las duras y las maduras, no solo por falta de salario sino por la escasez de insumos. Lleva 8 meses allí, pues viene de la más compleja de las trincheras del hospital como es Urgencias.

En voz baja y suave, con emoción contenida, explica el porqué de enfermedades congénitas o desarrolladas por desnutrición de los niños que llegan del Cauca, norte del Valle, Chocó, Nariño y Risaralda. Hay cinco niños con epilepsia, 2 de labio leporino, hidrocefalia congénita, niños desnutridos que se alimentan por sonda, porque se les da comida por la boca, gastan mucha energía y el más impresionante, la glucopolisicaradosis es decir, enanismo. Este último se da por falta de una enzima, “que hay que ponérsela cada mes, aunque le sale muy caro al gobierno”.

El caso más dramático es el de Darcy, una niña de l0 a 11 años que un trapiche panelero le arrancó todo el cuero cabello. “Después de estar en cuidados intensivos por espacio de varios días, ahora esta acá. Se le están haciendo injertos, le he estado sacando piel de los muslos para reponerle el cuero cabello. No le va a salir pelo, y se le están consiguiendo pelucas. El problema es que al salir va a Bienestar Familiar”, dice con tristeza el médico Echandía.

Urgencias

Trauma es la concentración de esas tragedias que no tienen mucha explicación, fracturas, puñaladas, heridos de bala, accidentes de tránsito, heridos en la cárcel bajo custodia del Inpec, víctimas de atracos y riñas callejeras.

Un pabellón que muestra sin máscaras la realidad que muchos no enfrentan, porque es mejor leerla en estadísticas frías. La sala de cirugía ya funciona abajo, con quirófanos nuevos, no hay que subir hasta el 4º piso.

Urgencias también golpea, no es descuido, todos están bien atendidos. Es la cantidad abrumadora de seres que llegan para buscar la vida antes de que se les escape de las manos.

Regresan los trasplantes

Como epílogo a este largo y estremecedor recorrido por las salas del HUV, nos recibió el gerente Irne Torres, a quien le preguntamos cuáles son los desafíos para el próximo año.

“Tenemos como meta inmediata trabajar en la Unidad Funcional de Oncología. Igualmente iniciamos de nuevo trasplantes de hígado y riñón, posiblemente en el primer semestre del 2019. Habíamos perdido la competencia con el Valle de Lili e Imbanaco. Estamos desarrollando con las Universidades, un manejo más funcional en la integración de los servicios. La del Valle ha aportado muchísimo, alrededor del 80 % y están las otras: Icesi, Javeriana, Libre y la Santiago. Para el próximo año tendremos, además, una Unidad de Atención Inmediata para el paciente accidentado en tránsito”.


- ¿De dónde sacó su padre el nombre de Irne?, le preguntamos al final.
- Del almanaque Brístol, el rojito. (Risas de todo el personal).

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