Conozca los riesgos que acechan a los jóvenes en Cali

Conozca los riesgos que acechan a los jóvenes en Cali

Junio 19, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Adolfo Ochoa Moyano
Conozca los riesgos que acechan a los jóvenes en Cali

Especialistas aconsejan no excluir a los menores que están en alto riesgo porque esto los afecta más. Se requiere el acompañamiento de la familia, de la escuela y de la sociedad.

¿Qué factores llevan a que los muchachos terminen involucrados en homicidios, atracos o en la venta de droga? Este año la Policía ha conducido hasta los juzgados a 755 menores de edad por haber cometido un delito.

Que algunos son delincuentes. Han asesinado, incluso. Que consumen drogas y beben alcohol. Que protagonizan actos vandálicos. Y no han cumplido 18 años todavía.Todo eso es verdad. Estas afirmaciones están basadas en estadísticas entregadas por las autoridades locales y son perfectamente medibles.Pero, las autoridades, quienes están de acuerdo con que la juventud caleña está expuesta a una serie de riesgos que la ponen en situaciones extremas, también coinciden en que todas estas problemáticas no son responsabilidad solamente de los menores, sino que son un síntoma de una suerte de enfermedad social, que se ha ensañado con una de las poblaciones más vulnerables, la de los menores de edad.Derechos vulneradosUno de los abogados adcritos a la Defensoría del Pueblo Municipal, encargado de llevar casos jucidiales que involucran a chicos con menos de 18 años dice que el principal problema que hay en Cali es la tendencia a “satanizar” a la juventud por los errores que comete.“Estamos acostumbrados a culpar a los jóvenes cuando se salen del camino y nuestra solución es simplemente buscar castigos más fuertes y eso no contribuye a que haya una mejoría social sino a que haya una satanización de los actos y a un señalamiento que lleva a la exclusión”.Una visión similar tiene la directora del Programa Cali Cómo Vamos, Arabella Rodríguez. Ella explica que el hecho de que muchos jóvenes estén vinculados a pandillas y a delitos que requieren castigo penal en parte se debe a la falta de espacios culturales y pedagógicos en la ciudad.“Un problema muy grave es el grado de desocupación que hay en Cali. Muchos de los menores que están en pandillas lo hacen porque no tienen en qué más ocupar su tiempo libre y es obligación de estado crear espacios más efectivos que conjuguen el deporte, la cultura, el arte y la pedagogía para arrebatarles los niños a la delincuencia”.Un trabajador social que atiende menores en riesgo y que pidió la reserva de su identidad añade que en la ciudad hay un vacío familiar que deriva en malos hábitos.“Muchos hogares no tienen una figura paterna ejemplarizante. Y no es casualidad que los menores que protagonizan hechos violentos sean, en su gran mayoría, de estratos bajos. Eso es porque sus padres trabajan desde las 4:00 a.m. hasta las 8:00 p.m. así que hay un vacío de tiempo que lo llenan los pares (amigos)”.El trabajador social explica que muchas oficinas de cobro se ubican estratégicamente en barrios marginales para aprovechar a los adolescentes desocupados.“Les pagan para cometer delitos y los convencen con el argumento de que así ayudan en la casa”.Expertos en derecho, como el abogado Fernando Gómez, dicen que la solución no es incrementar las penas y que lo ideal es usar las herramientas que ya existen pero aplicarlas mejor.“Ya existe la Constitución, ya existe el Código del Menor. ¿Qué va a pasar cuando se aumenten las penas a menores y ya no quepan en las cárceles? Le digo: vamos a graduar niños de delincuentes”.Explotación laboralSe estima que al menos 279.000 niños de Cali están sometidos a una forma de explotación laboral. Según el Icbf, la mayoría de los menores son obligados a realizar labores por sus propias familias.Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Dane, 109.202 de estos niños caleños trabajan porque sus padres consideran que es una responsabilidad de los menores colaborar en los oficios de la casa o el negocio familiar.Para el Icbf, otras de las cifras reveladas por el Dane y que hay que tener en cuenta son los 34.368 niños y adolescentes que no están en ningún centro educativo, no laboran, ni buscan empleo. De ellos, 16.537 están entre los 15 y 18 años.Las categorías establecidas por el Dane indican que el comercio es la actividad a la que más se dedican los niños y niñas, registrando una cifra de 23.365.El director del Icbf, Arley Murillo, dice que este es uno de los peores flagelos a los que se pueden someter a los jóvenes, porque impide que hagan parte del sistema educativo y que disfruten de su adolescencia.Violencia los envuelveEn lo que va corrido del 2011, 755 menores de edad han sido llevados ante un juez por haber cometido un delito. De acuerdo con la Policía Metropolitana de Cali, del total de las capturas que se han realizado en lo que va corrido del año, 21% corresponden a adolescentes. En total han sido detenidos 4.790, lo que significa un aumento de 26 casos que en el mismo periodo del 2010, cuando hubo 4.726 capturas.Hasta ahora, 94 de los detenidos están internados en centros de reclusión . Según la Policía, el delito más común es el porte ilegal de armas, seguido por hurtos y fabricación y porte de estupefacientes.Los homicidios ocupan el cuarto lugar. El director regional del Icbf, Arley Murillo, explica que a diario se capturan entre 8 y 10 menores, de los cuales el 90% admite ser un consumidor activo de psicoactivos. Murillo dice que eso está directamente relacionado con el mal uso del tiempo libre, lo que significa que el Estado debe aumentar su oferta pedagógica y deportiva para menores. “Es necesario hacer partícipes a padres y docentes de este proceso”, agrega.Sistema educativoJosé Darwin Lenis, subsecretario de Educación de Cali, explica que uno de los mayores riesgos que corren los jóvenes de Cali es no tener un espacio en el sistema educativo. “Eso es una clara vulneración de sus derechos fundamentales y hace que se creen procesos sistemáticos de exclusión. Los niños que no están en la escuela son señalados. Son rechazados y usualmente se les tilda de vagos o poco productivos”.Según datos oficiales, entre 2007 y 2010, la matrícula total se redujo en 13.291 cupos en Cali. Por niveles educativos se registró una caída de 9.532 estudiantes en primaria y 5.026 estudiantes en secundaria básica (grado 6 a 9) aunque hubo un aumento de 1.580 estudiantes en media (grado 10 y 11).Según la Secretaría de Educación de Cali, la tasa de deserción se mantiene alrededor del 4% por período lectivo. Frente a este último tema, Lenis asegura que el objetivo de la sociedad es hacer que los niños vayan a la escuela y se queden en ella, porque eso hace que tengan mayores posibilidades de ser útiles en la sociedad y tener mayores niveles de participación en la toma de decisiones en el futuro.

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