¿Cómo vencer el enojo? Lama Gueshe dio cátedra en Exposer

¿Cómo vencer el enojo? Lama Gueshe dio cátedra en Exposer

Septiembre 08, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
¿Cómo vencer el enojo? Lama Gueshe dio cátedra en Exposer

“La felicidad se logra cuando cesan en tu mente las emociones negativas, que causan sufrimiento mental”, dijo Lama Gueshe Tenzim Tanding, en su exitosa intervención en el evento Exposer.

Este domingo, en el Centro de Eventos Valle del Pacífico, el Lama Gueshe, del Tíbet, habló sobre la administración de las emociones.

Al cabo de un fin de semana de charlas, meditaciones y tiempo dedicado a la reflexión y el autoconocimiento, ayer a las 10:00 a.m. fue el turno del Lama Gueshe, originario del Tíbet y quien cautivó a los cerca de 2.000 asistentes con su sencillez y calidez. El Lama, quien dirige varios centros de enseñanza budista en el mundo, incluida España, dio su charla en español, haciendo un esfuerzo por matizar su acento. Su charla se tituló ‘La administración de las emociones’, y se enfocó bastante en una de ellas en particular: el enojo. Explicó que existen, para el budismo, dos tipos de sufrimiento: el primero, el que causan las dolencias físicas, las enfermedades, etc. Y el segundo, aparentes alegrías que luego se tornan en tristezas: la ropa de lujo (que puede mancharse), el carro nuevo (que puede rayarse), la casa soñada (que nos esclaviza al tener que limpiarla, cuidarla, repararla, hasta que un día nos tenemos que mudar porque no la queremos más).Advirtió que, incluso las personas que amamos, pueden ser fuente de gran sufrimiento. “Lo que suele pasar con las parejas lo sabrán mejor ustedes que yo, pues desde niño entré al monasterio y no tengo mucha experiencia al respecto”, dijo el Lama mientras soltaba una larga carcajada.¿Qué hacer entonces para no alimentar el sufrimiento? “¡No tanto apego!”, dijo el monje, y añadió: “La verdadera felicidad está en dar amor, en ser generoso, en buscar el bien de los demás”. Reconoció, no obstante, que el camino para vencer el enojo es largo, y recomendó el método para contrarrestarlo: la meditación diaria. “Si antes te enojabas 100 veces al día, al entrenar tu mente para la meditación te enojas solo... 35 veces”, río con alegría contagiosa, demostrando que el sentido del humor también tiene cabida en la búsqueda de la iluminación. Ya en serio, explicó que al entrenar la mente en la meditación, se la ejercita en vibraciones de calma, de serenidad, de conciencia, lo cual hace que cambie radicalmente la estructura misma de nuestro cerebro desarrollando otras respuestas y recursos diferentes al enojo constante en que muchas veces vivimos. “La mente enfadada atrae un karma negativo y produce una reacción física en el cuerpo. Estando la mente llena de nergía negativa vendrán las palabras duras, las ofensas, el deseo de pinchar al otro. La persona enfadada no tiene paz interior, esparce su energía negativa sobre su familia, tiende a tener pocos amigos, la comida no le sabe igual, no duerme bien”, explica.Y va más allá: “Podrás tener el auto de lujo, la mejor casa, pero no eres feliz cuando estás enfadado. Y como todo lo ves negativo estás en desventaja. Este es el antídoto: ¡Paciencia!”. Y dicho antídoto sonaba tan sencillo pronunciado por aquel monje tibetano que el auditorio estalló de nuevo en una gran carcajada. Prosiguió: “Es necesario parar el enfado, y no añadirle más leña al fuego, es muy peligroso, es un veneno real porque conduce a matar a otras personas. Y si no es posible matarlas conduce a matarse uno mismo o causa grandes enfermedades físicas”. Instó a todos a entender que los que llamamos “enemigos” no son reales, “porque más adelante se pueden entender y ser amigos”. En cambio, “el verdadero enemigo contra el que hay que luchar está en nuestra propia mente, ese sí que es real, por eso hay que meditar para superar el sufrimiento mental”, añadió. Explicó que es budista y respetuoso de todos los credos, y que tiene grandes amigos en todas las religiones y creencias. Su risa y su sencillez impregnaron el momento, con frases como: “Jesús tuvo doce apóstoles, y Buda... bueno, Buda solo cinco”.

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