Carolina Ramírez: belleza y talento

Carolina Ramírez: belleza y talento

Junio 05, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Meryt Montiel Lugo, editora Equipo de Domingo.

La caleña, luego de presentar el pasado miércoles al Gobernador del Valle y empresarios del departamento el proyecto de la nueva película donde será protagonista, visitó El País para compartir sobre su vida artística y persona.

Su presencia en la redacción de El País causó revuelo. “Llegó La Pola”, “Ahí está La Hija del Mariachi”. “Es más linda en persona que en televisión”. Algunos pidieron posar junto a ella para una foto... La escena se repite donde quiera que va. Carolina Ramírez se ha convertido en una de las artistas más queridas y admiradas por los colombianos. La caleña, luego de presentar el pasado miércoles al Gobernador del Valle y empresarios del departamento el proyecto de la nueva película donde será protagonista, visitó El País para compartir sobre su vida artística y personal:¿Qué ha sido para usted lo más difícil de las grabaciones de ‘La Pola’?Los viajes, porque llevamos un año en carretera: hemos grabado en Barichara, Monguí, Sogamoso, Villa de Leiva, Paipa, Facatativa, Madrid. Los desplazamientos son muy largos y eso cansa. Estar dos o tres meses por fuera de la casa no siempre es fácil, el sacrificio es muy grande. ¿Cuando no se alcanza el éxito en una producción que usted protagoniza (como en Las Trampas del Amor) experimenta la sensación de fracaso?Uno sabe en el fondo cuándo una serie va a ser exitosa o no, cuándo hay libretos buenos y malos. Con Las Trampas del Amor pasó que el canal tenía libretos comprados, le apostó a un proyecto que no tenía mucha base. Cuando entré a trabajar en esa serie aún no tenían los libretos completos, si los hubiera tenido de pronto lo hubiera pensado mucho mejor. Me enamoré de ese proyecto porque el primer tratamiento era acerca de un circo, yo quería explotar la parte de la danza, fui a Argentina, hice un taller de circo. Rescato de ese proyecto el hecho de que trabajé duro, gané bien y que durante un año tuve un trabajo estable. Y ese es mi trabajo ¿no? Hacer las cosas de la mejor manera queriendo que me vaya bien, pero también asumiendo que uno tiene que recibir las cosas que no son exitosas. Lo importante es disfrutar el trabajo. ¿Cómo ha manejado la fama?Insisto en que el anonimato es lo mejor y es el precio más caro que tiene uno que pagar cuando trabaja en este medio. Cada vez se torna más difícil porque no es posible satisfacer los deseos de todo el mundo. Pero es algo que he aprendido a llevar con menos culpa que antes, hoy me lo tomo más suave: sé que la gente se me acerca con cariño y con mucho cariño les agradezco a todos porque a través de la gente uno sabe si su trabajo está bien hecho o no. La gente me dice cosas muy lindas, pero es imposible satisfacerlos a todos.¿Qué sentía antes?Que tenía que hacer esfuerzos sobrehumanos para poder tener contento a todo el mundo. A los artistas nos cambió la vida desde que cada celular tiene una cámara, antes era mucho más fácil dar un autógrafo y que viniera un fotógrafo y tomara una foto. Ahora todo el mundo tiene una cámara, quiere un botín y es imposible detenerse ante cada persona que quiere una foto. A mí las fotos nunca me han gustado, desde chiquita. Me parece tedioso, algo banal. Entiendo que mucha gente quiera ese botín y orgullosa me siento que el botín tenga que ver conmigo y esa es la partecita que cada vez se torna mucho más difícil. Su boda no fue rimbombante. ¿Fue una decisión más suya o de él?Fue una cosa más mía que tiene que ver con los dos. Para mí el hecho de que mi vida me pertenezca exclusivamente a mí me hace ser un poco más feliz, no es que sea egoísta ni nada de eso, pero yo también tengo una familia bastante extensa entre primos, tíos, y los medios te hacen comportarte bien y el día de mi matrimonio me quería portar muy mal y me porté muy mal y fui muy feliz (risas).Háblenos de su esposo...Ah, él es divino, divino, divino, divino. Se llama Mariano Bacaleinik (argentino), nos conocimos hace un poco más de tres años. Nos vimos por primera vez en Cartagena, bailamos un par de vallenatos media hora, él se fue para su país, yo me quedé en el mío, nos escribimos emails y por casualidades de la vida yo volví a Argentina y nos encontramos, nos enamoramos, ennoviamos y nos casamos.¿Le dio muy duro a él dejar su país?Él tomó la decisión de venir, dejar su país no fue fácil, además, él lleva más años viviendo allá que lo que yo he vivido toda mi vida. Entre los dos reunimos un capital y montamos un hotel boutique en Bogotá.¿Cómo les ha ido?Bien, aunque el invierno nos mató, ‘juepucha’, pero bien, con calma, aprendiendo del negocio. Lo importante es que nos entendemos y nos apoyamos. Estamos solos en Bogotá con ‘Goyeneche’, mi perro bulldog inglés, divino, divino, divino. No se acostumbren mucho al perro porque después vendrán los hijos...Esos se van a demorar un poquito, cuando se me quite el frío en Bogotá.¿Por ser hoy una mujer casada, cambiará su posición de aceptar desnudos como lo ha hecho en algunos de sus trabajos?Hay un cambio, claro, tengo un esposo al que respeto un montón y ese tipo de decisiones de empelotarse o no se toman en conjunto. La idea es que en un matrimonio ambas partes tienen que estar tranquilas, bien, entonces esa clase de cosas se hablan y se llega a un acuerdo.Usted, educada un tiempo por monjas, ¿ha tenido algún problema frente a la desnudez en algún momento?No, no, en la medida en que no haya morbo y en que no sea por simplemente mostrar y vender a través de otras cosas que no son relevantes para mí, pues yo confío mucho más en mi talento que en mi belleza. Sé que la belleza algún día se va a acabar y que estoy en estos momentos en la cúspide, no sé si de la belleza o de la esbeltez o de no sé qué cosa, pero esa no soy yo. Yo soy mucho más lo que he aprendido, lo que sé, lo que puedo hacer y puedo lograr más que lo que tengo para mostrar. Sería muy triste el día que tenga que recurrir a eso para vender una foto, una revista o una serie de televisión, nunca lo he necesitado y creo que si no lo hice antes no lo voy a hacer. ¿Aún cocina horrible?Horrible, horrible. Ya logré hacer pastas porque conseguí unas salsas divinas que es solamente calentarlas y ya (risas).3. Explosiva

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