Ningún gobierno es más malo que este que termina. Siembra odio y no construye nada. Fortalece a los bandidos y debilita a la Fuerza Pública. Ataca al empresariado, estatiza todo lo que puede. Gasta lo que no tiene, nos endeuda hasta el alma y se roba hasta los inodoros. Y desprende un tufo permanente de autoritarismo que se manifiesta en su pretensión de confundir el pueblo con él mismo y en sus ataques permanentes a las cortes y al Congreso. Pero los colombianos somos resilientes y hemos resistido.
El peligro, sin embargo, acecha. ¿Aguantamos un período más de izquierda extrema? Me temo que no, que el pueblo y las instituciones no soportan tanto. Y no podemos correr el riesgo de que en cuatro años no tengamos elecciones. Preservar el sistema democrático y, en consecuencia, derrotar al heredero de Petro y abogado de las Farc, debe ser la prioridad.
No deja de ser irónico que, sin embargo, haya tantos inclinados a votar en primera por quien pone en peligro esa posibilidad. Lo que demuestran todas las encuestadoras, menos Atlas (que al mismo tiempo que vende sus resultados a Semana alquila sus servicios a De la Espriella), es que quien en realidad puede derrotar a Cepeda es Paloma.
Como sea, al mismo tiempo que Paloma ha demostrado que puede conseguir votos del centro y de la centroizquierda, como lo prueba que la aceptaron y ganó esa consulta y ha recibido el apoyo público de figuras relevantes de ese sector del espectro político, De la Espriella ha hecho una campaña radicalizando el discurso y atacando no solo a líderes del centro, sino también a Uribe y al Centro Democrático. Es decir, De la Espriella se ha dedicado a alejar los votos y a dinamitar los puentes que son indispensables para ganar el 21 de junio y derrotar a Cepeda. Si pasa a segunda, su victoria será pírrica. Es un tiro en el pie. Los que harán fiesta serán Petro y la extrema izquierda, que además deben tenerle preparado un largo arsenal de escándalos relacionados con el oscuro trasegar de De la Espriella con paras, narcos y lavadores de activos.
Cepeda y De la Espriella restan y dividen; Paloma suma y une. Cepeda y De la Espriella odian y destruyen; Paloma quiere y construye. Cepeda desea un país para los ‘nadie’, De la Espriella uno dizque para los ‘nunca’. Paloma una Colombia para todos, sin excepciones distintas a los violentos, a los bandidos, a los corruptos.
Paloma es preparada, juiciosa, disciplinada, estudiosa, transparente, honrada. Madre ejemplar. Conoce el país a fondo, tiene soluciones. Ha sido excelente legisladora y un dique de contención a los excesos autoritarios y estatistas de Petro. Tiene carácter, coraje, valor y, ella sí, coherencia. Su pasado es intachable, sin grises y sin negros, sin malos socios y malas amistades, sin esqueletos en el clóset.
La propuesta de Paloma de sumar no es solo la que se requiere para derrotar a Cepeda, sino la que necesita Colombia para su reconstrucción. Solo sumando podemos construir un país justo y seguro, sin pobreza y sin hambre, con salud y empleo para todos.