Las 'fibras' de Fernando 'Pecoso' Castro, técnico de América de Cali

Las 'fibras' de Fernando 'Pecoso' Castro, técnico de América de Cali

Septiembre 15, 2018 - 09:11 a.m. Por:
Daniel Molina Durango / #Reportero de El País
Fernando 'Pecoso' Castro

Las 'fibras' de Fernando 'Pecoso' Castro, técnico de América de Cali.

José Luis Guzmán / El País

Este viernes en Cascajal, una charla que estaba planeada para ser de fútbol, terminó desencadenando una tertulia de recuerdos y anécdotas de Fernando el ‘Pecoso’ Castro. Al nacido en Manizales hace 69 años no le importó el calor infernal que hace al mediodía en Cali y se sentó sin ningún tipo de pudor a charlar de su vida, de algunas anécdotas, de su visión del fútbol y de su madre, doña Adiela Lozada, a quien evoca después de casi todos los interrogantes.

Video: Pecoso, los recuerdos de su madre, del fútbol y su presente con el América


Diálogo cercano con uno de los entrenadores más veteranos —y
queridos— del fútbol colombiano.

Usted llegó al América y de inmediato puso a caminar al equipo...
Yo creo que esto es algo del plantel. Uno no tiene una varita mágica. La verdad es que los muchachos han trabajado bien.
Es más, le voy a contar una cosa. Nunca en mi vida, en los años que llevo dirigiendo, había recibido una satisfacción tan grande como la de esta semana. Todo el plantel se reunió y me felicitó (por los buenos resultados). Yo lo único que he tenido es claridad con ellos, así he sido toda mi vida.

Ser claro, su filosofía...
Siempre, toda mi vida. Yo por eso les digo a mis hijos que escogí una profesión muy difícil. Ellos han sufrido mucho porque escuchan cosas mías que saben que no son así, como que yo traté mal a un jugador.
Afortunadamente hoy en día ellos van poco al estadio, el único es Martín (hijo menor) que cumple 18 años, Pero mis hijos mayores ya superaron esa etapa.

Los hinchas, tanto del América como del Cali lo quieren. ¿Cómo se consigue eso?
Mire, mi madre fue una mujer que tuvo que criar siete hijos, porque nosotros muy temprano nos quedamos sin padre. Entonces yo desde muy joven trabajé para ayudarle a ella, y cuando se me apareció la oportunidad de jugar fútbol lo primero que le dije a mi mamá fue: ‘usted no me le lava ropa a nadie más’. Yo tenía que cargar los bultos de ropa que ella lavaba para ayudarle y ese legado se lo fui dejando a mis hermanos.
Por fortuna Dios me puso el fútbol por delante y lo he respetado. He respetado a todos los técnicos, a todos los hinchas y por eso las instituciones me llaman a trabajar. Yo vengo acá a hacer un trabajo serio, honesto, igual que cuando me tocó en el otro lado (Deportivo Cali) y cuando estuve en Bogotá con Millonarios y Santa Fe.

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¿Qué les dice a esos hinchas del Cali que no les gusta esta nueva etapa suya con América?
Hay que entender que yo tengo familia. Tengo nietos. Yo a todos mis hijos les he dado educación, y ahora estoy con la de Martín que está estudiando inglés en Estados Unidos y quiere venir a cursar la carrera para ser veterinario en la Universidad de Caldas. Porque cuando yo falte, quiero que él esté pendiente de la finca que yo tengo con ganadería y ‘lechita’, para que él viva ahí porque tiene un padre como yo, de mucha edad (69 años) y la mamá tiene 60.
Toda mi vida he querido que mis hijos se eduquen, tengan buena formación y respeto por el trabajo. Me quiero morir tranquilo, dejando buenos ejemplos.

En la fecha 15 visitará al Cali en Palmaseca. ¿Cómo se imagina eso?
Yo he sido muy respetuoso con el Deportivo Cali. Respetuoso con todos, desde los cancheros, hasta el celador de la sede campestre. Es una institución seria que me ha dado trabajo, así como el América. Hay que respetar a la profesión y a la hinchada, así los sentimientos de uno estén por otro lado. Los hinchas tienen que entender eso, yo no soy ni falso ni regalado, soy profesional. Mi madre me enseñó que hay que respetar y eso he hecho cuando he estado en los dos equipos. Si yo fuera ladrón, nadie me daría trabajo.

Vive el fútbol con mucha pasión...

Yo vivo esto las 24 horas del día desde que tengo uso de razón. En mis inicios yo salía de la Estación Uribe (donde trabajaba), entrando a Manizales y tenía que atravesarme toda la ciudad a pie hasta donde vivía. En el trabajo solo me daban los jueves para practicar fútbol, entonces, ¿sabe cuál era mi entreno? Salía de la empresa, después de ocho horas de trabajo, y me iba al trote a la casa. Llegaba, comía, me bañaba y al otro día salía a entrenar. Y luego al trabajo. Tenía yo una responsabilidad muy grande: mis seis hermanos y mi mamá.
De mi madre recuerdo que lo primero que me dijo es que tenía que ser alguien honesto y transparente, porque a una persona honesta le abren las puertas en todas partes.

Usted dijo una vez que es mañoso, pero no desleal...

Sí. Nunca tuve la intención de hacerle daño a un jugador o de decir que lo iba a lesionar, ¡ni de riesgos! Pero sí fui maldadoso y provocador en la cancha. Me inventaba cosas para sacar a los rivales del partido.

¿Por qué la gente cree que usted es malgeniado?
La cara mía es así. Es que si fuera diferente, yo estaría trabajando en Hollywood, actuando. Yo dirigiendo gesticulo, grito y la gente cree que uno está bravo, pero no. Mire, a mi edad, casi 70 años, yo solo le pido a Dios que me deje crecer bien a mis nietos y que me lleve dormido. Yo no me quiero morir con gente alrededor mío sufriendo.
Vea, con lo de mi mamá el médico me dijo: ‘Pecoso’, ella no dura ocho días. Entonces yo me fui a despedir, la besé, la abracé y me fui, y dicho y hecho, a los ocho días falleció. Eso es un dolor muy bravo, que solo lo sienten los que ya lo han vivido. Perder a la madre es lo más duro. A mí me han sacado de equipos y me he ido feliz. Murió hace doce años, pero fue una mujer que trabajó toda la vida para criar a sus siete hijos.
Recuerdo cuando tuve el placer de decirle que no lavara más ‘chiros’. Una vez la mandé a Madrid, para que luego fuera a París, a Roma y a Jerusalén, y sabe qué me dijo cuando llegó: ‘mijo, no me vuelva a mandar a ningún lado, allá donde dicen que nació el Señor solo hay piedras y esa Basílica de San Pedro no es tan bonita como la Catedral de Manizales’.

Por eso lo de tomarse tan en serio el fútbol...
La otra vez le dije a mi mamá que la quería llevar a Santa Marta y ella me dijo que fuéramos, pero en carro, y así fue. Dios me puso en el fútbol para eso, entonces uno no puede venir a esto a ser vago o a hacer cosas indebidas, no señor.
Por eso he trabajado toda mi vida, entonces yo ahora solo le pido a Dios que los equipos que me deben me paguen lo de mi salud y mi pensión. Vea, apenas pase eso me voy directo a Buga a rendir cuentas con la Virgen del Perpetuo Socorro, porque soy devoto de ella y del Sagrado Corazón de Jesús. Creo, creo, si no estoy mal, que no me deben ni les debo, porque me han dado todo y yo lo he dado todo. Y de ahí salgo para Manizales. Vendría a Cali solo a visitar a mis nietos. Y de ahí, de la casa a la finca, de la casa, a la finca...

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