Vicepresidente rechazó presunta infiltración en diálogos sociales

Septiembre 24, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Colprensa

Mientras se adelantaba una jornada de diálogo social con los trabajadores corteros de caña del Valle del Cauca, las autoridades detuvieron a un líder sindical de este gremio identificado como José Valencia, quien está investigado por promover una protesta en 2008.

Mientras se adelantaba una jornada de diálogo social con los trabajadores corteros de caña del Valle del Cauca, las autoridades detuvieron a un líder sindical de este gremio identificado como José Valencia, quien está investigado por promover una protesta en 2008, ante este hecho el vicepresidente de la República, Angelino Garzón, se mostró disgustado y respaldó al detenido.El hecho fue calificado por Garzón como “un daño que le hicieron, no solo a los trabajadores sino al Estado, a la credibilidad de la población en el Estado” , y añadió “yo conozco a José Valencia, es un trabajador del Ingenio Manuelita, está siendo investigado por una protesta en 2008 que no ha concluido, incluso un juez de garantías lo dejó en libertad hace 2 años”.Pero ese no fue el único pronunciamiento del Vicepresidente. Frente a una supuesta “infiltración” por parte de un agente del Estado, quien se dijo, tomaba fotos de los asistentes a la reunión, Garzón dijo que esto podría por obligarlo a revisar su esquema de seguridad y el de los diálogos sociales donde -dijo- “no se puede entrar con propósitos de inteligencia militar y de policía, se tiene que entrar con el propósito de consolidar la confianza de la población en el Estado”.“De ahora en adelante cualquier servidor público se tiene que identificar, porque estos diálogos son para crear confianza y soluciones entre la población y el Estado”, añadió Garzón frente a la necesidad de evitar que a este tipo de encuentros ingresen personas que duden de lo que sucede en ellos y afecten el libre desarrollo de estas reuniones.El Vicepresidente defendió la protesta social y dijo: “de verdad no entiendo este hecho, que se convirtió en una verdadera provocación contra los trabajadores, contra este diálogo social que se desarrollaba muy fraterno y sincero. Los trabajadores tienen todo el derecho a reclamar, a criticar al Gobierno, a denunciar atropellos y el Gobierno tiene el deber de escucharlos”, consideró Garzón.

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