Una mujer fomenta los valores a través de los títeres en Palmira

Abril 19, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País Palmira
Una mujer fomenta los valores a través de los títeres en Palmira

Emily Escobar Tascón.

Historia de Emily Escobar Tascón que durante 26 años no sólo ha divertido a los niños de la Villa de las Palmas sino que les ha dado grandes enseñanzas.

Emily Escobar Tascón nunca creció. Al menos por dentro. De rostro sereno y una sonrisa que transmite tranquilidad a quienes la escuchan, esta mujer ha vivido aferrada a sus sueños infantiles sin importar las difíciles circunstancias que día a día debe afrontar.Recuerda que tenía 20 años cuando se metió en el cuento de los títeres.Fue mientras cursaba el bachillerato nocturno en el Colegio Politécnico. En el plantel, junto a varios de sus amigos, creó un grupo de teatro.Sonríe al recordarlo. Han pasado muchos años, aunque su piel blanca aún conserva el brillo de sus mejores años.Asegura que tenía que trabajar en el día y estudiar en la noche, debido a las difíciles condiciones económicas que se vivían en el hogar paterno.“Éramos cinco hermanos. Yo soy la tercera. Mi padre trabajaba como policía y siempre estaban trasladándolo de una ciudad a otra. Un día salió de la institución, no sé porqué, y entonces a los hermanos y a mi nos tocó enfrentar la situación”, señala Emily, sin un solo dejo de amargura.Al tiempo que estudiaba seguía alimentando los sueños de ser artista.Un día uno de los compañeros les dijo que tenía un amigo que estudiaba actuación en la Universidad del Valle y que les podía dar talleres de formación teatral.Fue así como conoció a William García, con el cual se casó y tuvo dos hijos.“William en esa época ya hacia títeres y a mi me parecían muy lindos. Yo también quería hacerlo y fue así como comencé”, relata Emily quien, 26 años después continúa aferrada a ellos.Con su esposo arrancaron a hacer el primer montaje en 1986 con la obra Aventura Submarina.Utilizaron las instalaciones de la Corporación Francisco José de Caldas, que infortunadamente cerró sus puertas dos años después.Entre tanto, Emily estudiaba en Bellas Artes, en Cali, sobre marionetas.Según ella, su amor por este mundo se renueva todo el tiempo al ver cómo los niños sienten y disfrutan con las distintas obras que presentan.“Los niños son muy solidarios y sensibles. Sufren con los personajes o se alegran con lo bueno que les pase”.Sin embargo, a lo largo de estos años las cosas no han sido fáciles, pues el apoyo al trabajo cultural y a los artistas de la ciudad, afirma Emily, es muy poco, por no decir inexistente. Aunque tienen la sala teatral Sueños Infantíteres, en el barrio La Trinidad, mantener esta sede ha sido un trabajo titánico.Desde hace tres años reciben apoyo del Ministerio de Cultura, pero este año sólo les aprobaron un proyecto: el festival de títeres.“Hacemos todo lo posible para que la sala se llene los viernes, sábados y domingos cuando se realizan las funciones. Lo más gratificante para nosotros es ver la sonrisa de los pequeños. Es el mejor aliciente para continuar haciendo este trabajo”, puntualiza la mujer, con su sonrisa de niña eterna.

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