Un mar de escombros sigue asfixiando a los habitantes de Palmira

Un mar de escombros sigue asfixiando a los habitantes de Palmira

Noviembre 21, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Vivian Jaramillo O. | Reportera de PalmiraHoy
Un mar de escombros sigue asfixiando a los habitantes de Palmira

El lote continuo a la antigua sede del Seguro Social en el barrio Los Libertadores fue cercado, pero aun así sigue siendo meta de carretilleros y volqueteros que a cualquier hora descargan allí los escombros que transportan.

Pese a que el Municipio dispuso dos lotes en el barrio Coronado, muchas esquinas continúan siendo depósitos improvisados de estos residuos. Anuncian sanciones.

Al caminar por la calles de Palmira no es difícil encontrarse con cerros de escombros en las esquinas y zonas verdes. Lo anterior pese a que hace seis meses el Municipio habilitó dos lotes en el barrio Coronado para arrojar dichos residuos.Según las autoridades ambientales, los inescrupulosos han hecho caso omiso de esa disposición, perjudicando no solo la imagen de Palmira sino agudizando la contaminación de la localidad.Los que sí están contentos con la iniciativa son los residentes del sector, quienes argumentan que rellenar los huecos provocados por las excavaciones de los galpones mejorará el aspecto del barrio.“Los galpones son nuestra fuente de empleo, pero si rellenan los huecos nos hacen un favor, porque Coronado necesita quitarse el estigma de barrio feo que tiene”, indicó Mamerto Rodríguez, juez de Paz de la Comuna 1. Sin embargo, en otros sectores de la Villa estos residuos siguen siendo un problema. Es así como desde hace cinco años Carmenza Jiménez ha padecido la mortificación de ser vecina de uno de los lugares más críticos en materia de escombros, como es el lote ubicado enseguida de la antigua sede del Seguro Social en el barrio Los Libertadores. “Al parecer las medidas que toma el Municipio no son suficientes para erradicar la anticultura de la gente”, comentó la afectada.Su opinión es compartida por muchos moradores del Estonia, para quienes vivir cerca de la línea férrea que cruza la Calle 42 se ha convertido en un ‘karma’.“Llevo varios meses intentando vender mi casa, porque estoy aburrida de ver ese mugrero y los viciosos haciendo de las suyas”, aseguró una vecina que pidió omitir su nombre.Falta de culturaPara Wendy Armenta, secretaria de Medio Ambiente y Vivienda de Palmira, el problema de estos residuos obedece a la falta de cultura ecológica de los habitantes de la Villa de las Palmas.“Tenemos dos lotes privados y un tercero en trámite para arrojar escombros, que corresponden a la recuperación geomorfológica del suelo en el barrio Coronado. No son escombreras, son huecos que están siendo utilizados para rellenarlos con estos residuos y que tienen una vida útil de dos a tres años cada uno”, explicó.Los predios mencionados están localizados en la Carrera 43 No. 64-90 y la Calle 65 No. 43-148.No obstante, la funcionaria reconoció que no todas las personas que producen desechos de material de construcción están acudiendo a estos lotes para depositarlos allí. Por eso su dependencia aprovechó la entrada en vigencia del comparendo ambiental en agosto pasado para sancionar a las personas que dispongan de estos residuos en sitios no autorizados, según lo dispuesto en la Ley 1259 de 2008.“La multa es de 2 a 20 salarios mínimos mensuales legales vigentes, dependiendo de la gravedad. Sin embargo, estamos haciéndole unas modificaciones para que la sanción sea más fuerte”, explicó Armenta.Aun así, la ‘Vuelta al diablo’, en la vía que conduce a Candelaria; la entrada a El Bolo, más conocida como ‘madre vieja’, y la recta Palmira-Cali continúan llenándose de escombros.El panorama no es diferente en la vía al corregimiento Tienda Nueva: “A veces uno ve a los carretilleros tirando elementos que sobran de las construcciones, pero la verdad no me atrevo a decirles”, expresó una vecina del barrio Santa María del Palmar.Lo mismo ocurre a la altura de la Carrera 1, al frente del albergue del Señor de los Milagros, donde hay poste que anuncia la prohibición de arrojar residuos.“Considero que los carretilleros y los volqueteros son los culpables de esta problemática, porque ellos son quienes dejan eso en cualquier lugar; a ellos se les paga para que hagan bien su labor”, comentó Iván Contreras, residente en el barrio Los Sauces.No obstante, Javier Lozada, fiscal de la Asociación de Carretilleros, Asocar, indicó que “no justifico a los carretilleros que arrojan los escombros en cualquier lugar, pero sé que somos varios los que hacemos el viaje hasta Coronado, aunque al llegar allá muchas veces nos cobren $1.000 por cada viaje o esté cerrado, entonces es ahí cuando tal vez se incumple la ley”. Agregó que “un viaje desde cualquier barrio de Palmira hasta Coronado puede costar $10.000 ó $30.000, dependiendo de la lejanía, pero la gente no los paga, entonces ¿qué gana uno? Lo cierto es que aquí la gente no tiene amor por la ciudad”.Al respecto, la titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Vivienda de Palmira, aseguró que “está totalmente prohibido ese cobro; esos lotes son privados, pero tienen el permiso del Municipio, somos nosotros quienes pagamos por ellos”.Añadió que este año se han realizado operativos junto con la Secretaría de Tránsito Municipal para sancionar a quienes están contaminando la Villa de las Palmas. De igual forma, el ingeniero Edison López recalcó que también se diseñaron controles conjuntos con las autoridades de Cali.Según ellos, en ‘La vuelta al diablo’ se han hecho cuatro brigadas de limpieza, pero en el municipio existe casi una veintena de puntos que están inundados de estos desechos que dificultan una vigilancia constante.Hasta octubre pasado, las autoridades de Palmira habían impartido cien comparendos ambientales y Armenta aseguró que las sanciones mayores funcionarán en el 2013.Para el ambientalista Ernesto Arana “la ley del comparendo ambiental es una burla para la ciudad, pues no hay autoridad que la haga cumplir”.En su opinión, la solución está en darle participación a los carretilleros, hacer labor social con ellos y hacer proyectos de reconstrucción.Pero mientras eso ocurre, los vecinos de estos escombros tendrán que seguir conviviendo con ellos o resignarse a que alguien les compre sus viviendas.

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