Tras el rastro de las ballenas yubarta

Septiembre 03, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Perla Escandón Tovar l El País

Cada año unas quince mil personas disfrutan del avistamiento de las ballenas en el Pacífico vallecaucano. De las trece especies que existen en el mundo, seis se pasean por Colombia: la ballena azul, el rorcual común, la bryde, la sei y la jorobada yubarta.

El coletazo de la ballena en las tibias aguas del Pacífico le hizo entender que había emprendido la travesía de su vida. Sus ojos estaban maravillados de las aletas, que parecían saludar a los espectadores, y de los chorros de agua que se veían fluir en la superficie. Juan Manuel Rodríguez, un español, comprendía que era el mejor viaje que podía regalarles a su esposa Monserrat y a su hijo. Recordó que un día cualquiera, después de escuchar a un amigo colombiano, sintió curiosidad por experimentar el avistamiento de las ballenas yubarta o jorobada en los mares del Pacífico vallecaucano.De Colombia sólo había escuchado dos palabras: violencia y narcotráfico. Sin embargo, pesó más la curiosidad. “Hemos visto seis ballenas con sus crías, es algo fascinante, sobrecogedor”, dijo con satisfacción el barcelonés, mientras descansaba en el acantilado de Magüipi, a 20 minutos de Buenaventura.El extranjero y su familia hacen parte de las 7.877 personas que ingresaron en agosto por Buenaventura para deleitarse con la presencia de las jorobadas y el nacimiento de los ballenatos. Sin embargo, la cifra anual de visitantes, entre julio y octubre, asciende a más de quince mil personas.La directora de Inciva en el Puerto, Elizabeth Grueso, considera que la temporada turística ha sido buena a pesar de dificultades como problemas en la carretera Alejandro Cabal Pombo. Este fenómeno natural, que sólo se registra en Colombia, China y Australia, atrae además a biólogos ávidos por interpretar sus gestos y sus cantos, a lancheros que transportan a los excursionistas y a los ecologistas que luchan por la preservación de este santuario marino.Manuel, un guía turístico, se enorgullece al afirmar que el 30% de las ballenas que viven en las heladas aguas de la Antártida son vallecaucanas.Cada febrero, huyendo del frío del Polo Sur y sorteando a los cazadores japoneses, las futuras madres inician un recorrido de más de 8.500 kilómetros en busca del trópico para concebir y parir a sus pequeños. Por ello, estos mamíferos tienen el récord en migraciones. Además de sus acrobacias acuáticas, emiten largos cantos de seducción durante sus periodos de celo. De las trece especies que existen en el mundo, seis se pasean por Colombia: la ballena azul, el rorcual común, la bryde, la sei y la jorobada yubarta.El biólogo marino de la CVC Ferney Hinestroza destacó que el proceso de recuperación que desde hace diez años se desarrolla con la Fundación Yubarta ha permitido que estos animales de color gris oscuro y vientre blanco tengan el mar Pacífico como su gran sala-cuna.Añadió que se ha trabajado mucho en la formación de motoristas y turistas para que no las perturben. Las embarcaciones sólo pueden estar quince minutos y a 200 metros de distancia. “Puede ser un tiempo corto, pero es muy rico cuando uno las ve tan exhibicionistas, tan saltarinas”, expresó Patricia Calle, quien disfrutó del paseo con su hijo Ricardo, de 12 años. Los pobladores de Juanchaco, Ladrilleros y La Barra las consideran parte de sus vidas. “No me gustaría que nada las espantara, nos encanta que vengan”, afirmó el nativo Adrián Montilla, de 18 años.Pero están tristes porque hace ocho días una ballena macho fue encontrada muerta cerca de Magüipi. “Estamos determinando la causa de la muerte. A veces ocurre por agotamiento por el tránsito tan largo, por desnutrición, por parásitos o porque se pierden”, aseveró Jesús Eduardo Arroyo, director de la CVC en Buenaventura.

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