Sevilla fue declarado en alto riesgo por el Ideam

Sevilla fue declarado en alto riesgo por el Ideam

Abril 19, 2017 - 08:24 p.m. Por:
Redacción El País Tuluá
Sevilla

El panorama que se observa hoy en el barrio Monserrate de Sevilla es desolador, parece un pueblo fantasma, por la calle principal que da acceso a ese sector no está permitido el paso de ninguna clase de vehículos para evitar que la vibración vaya a causar más derrumbes.

El País Tuluá

Cada vez que llueve o tiembla en el municipio de Sevilla, doña Rosalía Mamuscay, una mujer de 65 años que vive en el barrio Cafetero desde hace una década, no puede pegar el ojo pensando en qué momento la ladera, en donde construyó su casita, la va a sepultar junto con sus nietos.

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De acuerdo con el ingeniero civil, Ómar Chávez, especialista en gestión del riesgo de la CVC, el problema de los barrios, Cafetero y Monserrate, divididos por la quebrada El Popal, es que durante dos décadas se ha presentado un proceso de profundización del cauce de ese afluente y por la infiltración del agua que va subiendo por la ladera, lo que ha causado la desestabilización del terreno.

 Al igual que ella, Bexy López, la presidenta de la Junta de Acción Comunal del barrio Monserrate, que colinda con el Cafetero, dice que aún están frescas las imágenes de noviembre de 2010 cuando siete casas de ese sector se derrumbaron ante el hundimiento de la tierra.

Cinco construcciones más, entre ellas el Hogar Infantil San Vicente de Paúl, con más de 50 años de existencia, quedaron en alto riesgo, por lo que el alcalde de esa época, Gerardo Gómez Díez, dio la orden de tumbarlas.

La escuela del sector fue cerrada y hoy en día es una sede de paso para un grupo de soldados que patrullan ese barrio.

“Es que la naturaleza es impredecible”, dijo doña Bexy, quien indicó que por lo menos 500 personas que viven en esos sectores siguen esperando que la Administración Municipal consolide un proyecto de reubicación de sus viviendas.

“Mientras tanto, estamos capacitando, junto con los organismos de socorro, a la comunidad para que pueda reaccionar en caso de presentarse un deslizamiento, porque nuestras casas están construidas sobre una falla geológica”, manifestó doña Bexy. También están pensando en instalar una alarma comunitaria.

En el mismo sentido se pronunció Marta Lucía Ríos, quien desde entonces, desde que su casa terminó en lo más profundo del barranco, está pagando arriendo.

Ella, al igual que siete familias que perdieron su patrimonio hace seis años, sigue esperando que le adjudiquen un lote o una vivienda en otro sector de la ciudad.

Según ella, cuando la montaña, en donde estaban construidas sus casas empezó a ceder, la CVC ordenó la construcción en la ladera de un muro de contención por valor de $ 570 millones para controlar la erosión, lo que agravó el problema porque utilizaron maquinaria pesada y esto aceleró el hundimiento del terreno y la pérdida de sus casas.

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“En todo ese tiempo, solo hemos recibido $150.000 y un mercado”, anotó Fabio Valencia, otro de los damnificados por el fenómeno natural.

 El panorama que se observa hoy en el barrio Monserrate de Sevilla es desolador, parece un pueblo fantasma, por la calle principal que da acceso a ese sector no está permitido el paso de ninguna clase de vehículos para evitar que la vibración vaya a causar más derrumbes.

Sin embargo, María Aleyda Jiménez, delegada de la Junta de Acción Comunal, no cree que en ese barrio se pueda registrar un deslizamiento en masa como lo advirtió la semana pasada el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, Ideam, al incluir a Sevilla como uno de los municipios de alto riesgo en el país, por efecto de las lluvias.

“Muchas personas se resisten a abandonar el barrio, porque desde hace 20 años se está hablando de este problema”
, observó Álvaro Aguirre, quien recuerda como la casa de dos pisos que poseía su hermano y donde él tenía un taller de ebanistería se desplomó como un castillo de naipes.

De acuerdo con el ingeniero civil, Ómar Chávez, especialista en gestión del riesgo de la CVC, el problema de los barrios, Cafetero y Monserrate, divididos por la quebrada El Popal, es que durante dos décadas se ha presentado un proceso de profundización del cauce de ese afluente y por la infiltración del agua que va subiendo por la ladera, lo que ha causado la desestabilización del terreno.

“La dimensión del deslizamiento ha avanzado tanto, que ya requiere de unas intervenciones de más soporte técnico y de ingeniería”, manifestó el funcionario de la CVC.

De acuerdo con el señor Chávez, lo que se tiene que hacer son obras para estabilizar el terreno como es la construcción de un gran muro de contención cuyos cimientos deben estar por lo menos a 15 o 20 metros de profundidad porque de lo contrario, “el problema continuará” y el peligro será latente para los habitantes de estos barrios de Sevilla.

Uno de los inconvenientes es que ese tipo de soluciones son muy costosas, se estima que esa clase de obras podrían superar los $ 4.000 millones.

Por su parte, el alcalde de Sevilla, Freddy Ómar Osorio, ha dicho que sin desconocer la advertencia que hizo el Ideam al declarar alerta roja en esta población del norte del Valle, su administración, junto con el Gobierno Nacional que entregará los subsidios, está trabajando en un proyecto de vivienda en el barrio Fernando Botero y en la urbanización Japón para reubicar por lo menos 80 familias de los barrios Cafetero y Monserrate.

“Sin necesidad de alarmar a la comunidad, permanentemente estamos monitoreando, no solo el barrio Monserrate, sino la quebrada San José y los demás afluentes que que tiene el Municipio”, indicó el Mandatario local.

En el mismo sentido se pronunció Claudia Díaz, coordinadora de la Oficina de Gestión del Riesgo de Sevilla, quien dijo que históricamente la otrora capital cafetera de Colombia, “ha sido golpeada por la ola invernal. La funcionaria recuerda especialmente los estragos que causó el invierno en los años 2008 y 2010 cuando se presentó el hundimiento del barrio Monserrate.

Asimismo, el Alcalde de Sevilla dijo que esta población, ubicada en las montañas de la cordillera Central, es atravesada por varias fallas geológicas entre ellas la de Romeral que ha dejado incomunicada a la población en varias oportunidades por los deslizamientos que se registran sobre la carretera a la altura del sector conocido como La Cristalina.

En esto coincide el ecólogo, Marco Cárdenas, asesor ambiental de la secretaría de Planeación, quien dijo que en la zona urbana de ese municipio se han detectado 22 nacimientos de agua, “aquí tenemos el 80% de humedad relativa y el nivel de lluvias es de 2.400 milímetros al año”, anotó el profesional.

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