Roberto Ortiz explica por qué quiere ser Alcalde de Cali

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El empresario dice que dialogaría con las pandillas para buscar la paz de Cali.

Roberto Ortiz explica por qué quiere ser Alcalde de Cali

Noviembre 08, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Judith Gómez | Editora de Poder.
Roberto Ortiz explica por qué quiere ser Alcalde de Cali

El empresario del chance, Roberto Ortiz Ureña.

El empresario dice que dialogaría con las pandillas para buscar la paz de Cali.

Aunque aún no arranca en firme la carrera por la Alcaldía de Cali, el empresario del chance, Roberto Ortiz Ureña, está ahí en el partidor a la espera de que se dé la largada para presentarse como candidato. Ortiz, aunque reconoce que es amigo de Angelino Garzón, asegura que no es el Plan B del exvicepresidente. ¿Por qué quiere ser candidato a la Alcaldía de Cali?Me decidí al ver tanta violencia, desigualdad y discriminación con los más olvidados. Por eso pongo mi nombre a consideración de la gente, para que lo avale y el próximo año ser oficialmente candidato.Usted perdió las elecciones a Senado. ¿Cree que ahora le alcanzarán los votos para ser Alcalde de Cali?La gente después de que perdí la elección al Senado me dijo: ‘Dios no lo quiso tener allá, ¿por qué no busca la Alcaldía de Cali?’ Al día siguiente de la elección pasó un carretillero frente a mi casa y gritó: ‘Roberto Ortiz, perdimos pero ganamos’, no entendí en ese momento, pero luego cuando amas de casas, empresarios, vigilantes me dijeron que buscara la Alcaldía de Cali, comprendí. En caso de que Angelino Garzón no se lance a la Alcaldía y en aras de su amistad, ¿usted es el Plan B de él?Con Angelino Garzón nos unen coincidencias, de él aprendí de transparencia, derechos humanos y bienestar de la gente. Él hace una política diferente y eso es lo que Roberto Ortiz practica. Angelino me ha dicho que me meta a la Alcaldía de Cali. Eso es lo que he hecho y no es que dependa de él. No soy el Plan B de Angelino. Pero sigue una estrategia parecida a la de Angelino con los diálogos de ciudad que usted viene haciendo en los barrios...Los diálogos son escenarios para conocer las problemáticas e inquietudes de los ciudadanos, los escucho y creo que se pueden hacer proyectos buenos, que la gente participe y decida, que no sean solo los gobernantes. Hay que escuchar al ciudadano, que es el que conoce las necesidades de su barrio, de su cuadra. Eso nos sirve para construir agendas locales de la problemática de primera mano, no de oídas.¿Qué le ofrece usted a Cali?Transparencia, participación ciudadana y colaboración. Aquí tiene que trabajar la empresa privada de la mano con el sector público. Hay que hacer un gobierno abierto, basado en esos tres ejes, pero también con un triángulo, que en una punta tiene la equidad; en otra, la sostenibilidad y en la otra, la creatividad. Soy una persona que se ha formado en la lucha, no en el privilegio. Conozco las necesidades de la gente y puedo llegar fácil a cualquier barrio, sin pedir permiso porque la gente me acepta. Creo que las clases media y alta pueden ver que nunca me he manchado las manos con algo indebido. Cali puede tener la seguridad que Roberto Ortiz no quiere apropiarse de nada y no voy a permitir que nadie se apropie de los recursos públicos. ¿Está seguro de lograr el aval del Partido Liberal para ser candidato a la Alcaldía?Estamos en eso. Nos reunimos con los directorios municipal y departamental y les dijo que si escogen candidato por consenso, encuesta o consulta, acepto. Queremos que el Partido Liberal tenga vocación de poder.Para llegar a la Alcaldía de Cali hay que hacer pactos políticos. ¿Ya los ha hecho?Hay personas que me han buscado y les he dicho que si es para luchar para que la población esté mejor, son bienvenidos. Los que piensen, como yo, que los recursos públicos son sagrados, que hay que ayudar a la gente, estarán conmigo. Si hay que hacer acuerdos, se hacen, pero de transparencia, participación y colaboración, no vamos a tener islas en una posible Alcaldía. No voy a venderle mi conciencia a nadie. Si la gente quiere aportar para que la ciudad cambie, vuelva a ser pujante, deportiva, cívica e incluyente, a eso le juego.¿Cuál es su visión de Cali? La ciudad hoy es insegura, violenta, sin movilidad, lo que la hace complicada. Eso hay que solucionarlo con más inversión social, con respeto por las personas. Necesitamos una Cali que crezca, pero que también crezcan los ciudadanos, porque no podemos pensar solo en el cemento, hay que tener en cuenta la calidad de vida. Brindar seguridad, si el Gobierno dialoga con la guerrilla, por qué un alcalde no lo puede hacer con las pandillas de Cali. Nadie aún ha visualizado el posconflicto acá, que será una papa caliente en el Oriente y la ladera, y si no hay planes para esos desmovilizados, Cali se puede convertir como la Comuna 13, de Medellín. Mucha gente ve al chancero como una persona común y corriente, sin preparación y cree que no está capacitado para manejar a Cali. ¿Qué piensa de eso? Roberto Ortiz hizo una gran empresa, la de ‘las chonticas’, crecimos, tuvimos más de dos mil vendedoras, una empresa pujante que es la mayorista de la firma Gane. Roberto Ortiz se viene preparando y tiene la experiencia como empresario, además estudio alta gerencia con la UIM, una universidad de Granada, España, en noviembre recibimos el diploma.¿A qué atribuye que muchos tengan mala imagen de quienes se dedican al negocio del chance, los miran como si tuvieran vínculos no santos, con pasado oscuro? Eso se debe a lo que sucedió en la Costa Caribe con la empresaria que llaman ‘La Gata’, que le ha hecho mucho daño al gremio. En la zona Pacífica hay empresarios, que son honorables, con otras empresas y nunca se les ha visto nada malo. Las últimas campañas electorales en Cali han sido polarizadas con el discurso del rico y el pobre. ¿Teme que vuelva a ocurrir lo mismo esta vez?Tenemos que acabar con el cuentico de ricos y pobres. La ciudad tiene que ser para todos. Estuve con un empresario y le propuse eso. Cali no puede ser una ciudad que se divida. Hay que sentar a empresarios para que ayuden a ver cómo se puede gobernar esta ciudad, y que ojalá pongan recursos, que sus balances sociales se vean. La única forma de sacar a Cali del atolladero es que todos nos sentemos a la mesa y podamos ayudar que vuelva a ser la que fue hace muchos años.

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