Presidente de Analdex afirma que inversión privada es clave para futuro de Buenaventura

Presidente de Analdex afirma que inversión privada es clave para futuro de Buenaventura

Abril 07, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Alfredo García Sierra, reportero de El País
Presidente de Analdex afirma que inversión privada es clave para futuro de Buenaventura

Javier Díaz, presidente de Analdex.

Javier Díaz, presidente de Analdex, afirma que urge un agresivo plan de incentivos tributarios para sacar del abandono al Puerto. Confía que el dólar volverá pronto a los $2000.

Buenaventura es el principal puerto sobre el Pacífico colombiano y como tal merece un trato tributario preferencial para que los inversionistas lleguen. Esos nuevos capitales permitirían la apertura de nuevas empresas y la creación de empleo en ese municipio, hoy afectado por la violencia, la desocupación y la pobreza.Según Javier Díaz Molina, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior, Analdex, de esta manera Buenaventura podría convertirse en un importante pilar dentro de la Alianza del Pacífico .El dólar en marzo alcanzó a subir a los $2000 y eso alegró a los exportadores, pero en las últimas semanas cayó a $1951. ¿Se oscureció el panorama para los empresarios?No. Creo que parte de lo que estamos viendo en buena medida se debe a factores externos. Y en este caso en particular, un poco de lo que ocurre se atribuye a la recomposición que se hizo del índice de JP Morgan, lo que le dio mayor peso a los títulos TES en pesos que en dólares de Colombia, ratificando así que la economía nacional es segura y atractiva para los inversionistas extranjeros. Eso explica el comportamiento que ha tenido el dólar en los últimos días. Pero esperamos que sea una situación muy coyuntural y que en el curso de una semana estemos retornando a una tasa con la tendencia que teníamos antes. Es decir, a un proceso de devaluación de nuestra moneda.¿Qué tasa de cambio cree que podría servirles a los empresarios en esta coyuntura?Esperamos que la tasa se sitúe por encima de los $2000, ya que por debajo, a todas luces resulta inconveniente para un mejor desempeño de las exportaciones y del aparato productivo nacional que compite con productos importados. Necesitamos, reitero, que el dólar se ubique por encima de los $2000, ya que el actual valor perjudica a muchos sectores. Lo que uno espera es que los exportadores hayan hecho coberturas cambiarias –cuando el dólar estaba por los $2100— para no verse afectados por esta coyuntura. El TLC con Estados Unidos se puso en marcha hace dos años, pero todo indica que a Colombia no le ha ido bien en exportaciones. ¿Qué rescata de ese balance?Las cifras hay que mirarlas con mayor detenimiento. Ante el dato frío de que las exportaciones bajaron 3,4 % y que las exportaciones han aumentado (27 %), la conclusión sería la que usted señala. Pero cuando se observan las cifras un poco más desagregadas, la caída que se presenta obedece a los menores precios del carbón, el petróleo, el ferroníquel y el oro, más los de productos básicos, cuya demanda se ha reducido en los mercados.Pero por el lado de las manufacturas el balance es positivo, pues muchos productos están ganando participación en ese mercado e incluso 350 productos nuevos han incursionado allá. Hay, asimismo, 1600 empresas que no vendían en Estados Unidos y ahora lo hacen. Esto demuestra que el acuerdo tiene futuro, ya que apenas llevamos escasos 20 meses y el balance difícilmente se puede hacer en ese período. Ese horizonte hay que evaluarlo dentro de cinco años.¿Cuáles son esos productos nuevos que están llegando a EE. UU.?Son aquellos que no se exportaban porque no contaban con preferencias arancelarias, las cuales solo amparaban a prendas de vestir. Por eso ahora se están vendiendo más ropa de cama, cortinas, manteles, lencería, sábanas, que no estaban cobijadas antes por preferencias. Otro de los sectores beneficiados ha sido el pesquero. Ahora se exportan tilapias y truchas a los EE.UU.¿No le parece que la avalancha de importaciones está afectando al aparato productivo nacional?Las importaciones provenientes de los Estados Unidos han crecido, no porque las compras totales del país hayan aumentado. Por el contrario, las totales han descendido. Lo que pasa es que Estados Unidos desplazó a otros países, particularmente en el tema de cereales, trigo, cebada, malta, los cuales traíamos de Argentina y de Canadá, y ahora con cero arancel ese país se convirtió en un gran proveedor nuestro. También es preciso señalar que buena parte de lo que se está importando son maquinarias y equipos, de los cuales el 80 % no se fabrican en el país, y que también se están comprando con cero impuestos. Eso permite a las industrias reducir sus costos de producción. Por eso no veo que el acuerdo sea malo. Hasta ahora no nos inquieta. ¿Es riesgosa o no la Alianza del Pacífico, ya que a los agricultores no les cayó nada bien?En la Alianza del Pacífico también se han identificado unas sensibilidades especiales, sobre todo frente a México. Un 8% de las posiciones arancelarias no se desgravarán de inmediato sino de acuerdo a unos cronogramas fijados a 17 años para darle tiempo al sector para que se reacomode. Aquí lo importante es que Colombia se integre de manera definitiva con el Pacífico y deje de darle la espalda a esa cuenca, obviamente dándole protección a aquellos sectores sensibles.En el Pacífico se viene presentando el mayor dinamismo de la economía y el comercio mundial, y allí Colombia no puede seguir ausente, pues lo que está ocurriendo en Buenaventura no es más que la demostración de ese abandono. ¿Qué hacer, ya que solo se han hecho anuncios y nada más?El país tiene que asumir ya esa responsabilidad frente a Buenaventura y el Pacífico. Si nos quedamos esperando a que Buenaventura se convierta en una ciudad para mostrar, al igual que Shanghai y Hong Kong en la China, no vamos a lograr avances. Precisamente lo que nos obliga la Alianza del Pacífico es a acelerar estos procesos y a resolver los problemas que tenemos con Buenaventura, ojalá con un plan de choque de largo plazo, en particular con incentivos tributarios muy atractivos para los empresarios y dinamizar así la inversión en la región. Los actuales incentivos a las zonas económicas especiales han sido muy tímidos, y debido a los problemas del Puerto, lo que se requiere es una estrategia agresiva para que los inversionistas privados pongan sus ojos en el Pacífico.

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