'Porrón' y 'Picante', los dos delincuentes que han llenado de muertos a Tuluá y Palmira

'Porrón' y 'Picante', los dos delincuentes que han llenado de muertos a Tuluá y Palmira

Septiembre 16, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
'Porrón' y 'Picante', los dos delincuentes que han llenado de muertos a Tuluá y Palmira

En Tuluá el contador de cadáveres está como en una carrera de velocidad: sólo en agosto se registraron 31 asesinatos, uno por cada día del mes.

Las muertes violentas de los últimos meses en varios municipios del Valle es resultado de una guerra entre dos hombres que se pelean el negocio del microtráfico de drogas. ¿Quiénes son?

Los números asustan: 143 muertes violentas en un periodo de 9 meses y en una ciudad que tiene apenas 173.000 habitantes no es algo fácil de digerir. Y todo empeora cuando en cuestión de semanas las autoridades empiezan a hallar cabezas cercenadas y cuerpos desmembrados a machetazos. Algo está terriblemente mal con Tuluá. No hay duda.Pero, no es sólo esta ciudad en el centro del Valle del Cauca la que está infectada con esa gangrena que es la violencia. Palmira , Cartago y Pradera también están poniendo muertos por puñados todos los días. Hasta ahora, la situación más complicada es la de Tuluá. Allí el contador de cadáveres está como en una carrera de velocidad: sólo en agosto se registraron 31 asesinatos, uno por cada día del mes. Varias de las víctimas fueron halladas decapitadas o desmembradas en andenes, envueltas en bolsas plásticas. En lo que va del año la Policía ha encontrado cinco cadáveres así, en pedazos. Todavía están tratando de determinar a quién pertenecen las partes cercenadas. Al lado de un joven que mataron a garrotazos y le cortaron las manos dejaron un cartel que decía “De parte de ‘Aníbal’”. Entre los tulueños ronda un terrible chiste cada vez que se anuncia que hay un nuevo fallecido: “¿y este apareció entero o en pedazos”?Una fuente judicial afirma que esta mal llamada ‘mexicanización’ de Tuluá es causada por una guerra interna entre dos facciones de ‘Los Rastrojos’, que pasaron de la sociedad a la enemistad a principios del 2012.Uno de esos grupos es liderado por Alias Porrón, un hombre de 32 años, con la cabeza calva y redonda como un melón; y la otra por alias Picante, un antioqueño conocido por su brutalidad. Dos hombres que se enfrascaron en una batalla por el control del microtráfico en la región. El comandante de la Policía Valle, coronel Nélson Ramírez, asegura que el aumento en los índices de homicidios (un 32% más en 2012, en comparación con el año pasado) se debe a que las bandas de ‘Porrón’ y ‘Picante’ están enfrentadas desde febrero pasado y que la gran parte de los muertos hacen parte de sus estructuras delincuenciales o al menos tienen una vinculación indirecta con delitos cometidos por órdenes de estos hombres.“Hemos determinado que el 67% de las personas asesinadas tienen algún antecedente penal o registros delictivos. Muchos son expendedores de droga o extorsionistas”, explica el coronel Ramírez.De acuerdo con informes de las autoridades, ‘Porrón’ y ‘Picante’ solían ser socios pero, desde la captura de John Estiven Pérez, alias Jerry, quien fuera el único cabecilla de los ‘Rastrojos’ en Tuluá, el negocio de las drogas y de la micro extorsión se quedó sin un doliente. De allí los enfrentamientos: por el poder máximo y los borbotones de dinero.Los muertos vienen de parte y parte. La sevicia de los crímenes tiene como objetivo la intimidación, explican las autoridades. Alias Picante, también conocido como ‘El Paisa’ o ‘Aníbal’ dio los primeros golpes al torturar con arma blanca a miembros de la banda rival: les cortaba el rostro con cuchillos, les arrancaba las manos y luego dejaba los cuerpos en las zonas en disputa, para que los encontrara cualquiera.Las autoridades locales no tienen un estimado de cuánto dinero se está produciendo por la venta de estupefacientes en el centro del Valle, pero habitantes del sector juran que es tal la ganancia que incluso personas que habitan en barrios como Siloé y Aguablanca, en Cali, se han trasladado a Tuluá para engrosar las filas de ‘Porrón’ y de ‘Picante’. Sobre esto las autoridades afirman que una alianza criminal es muy probable, aunque no confirmaron esa información.Una versión extraoficial indica que a Tuluá también llegaron sicarios de Montería y que, al parecer, uno de los cuerpos mutilados que hallaron las autoridades en días pasados pertenece a uno de ellos.Testigos dicen que los foráneos que se han trasladado a Tuluá se han ubicado en el barrio Aguaclara y que han eliminado a los antiguos expendedores con ataques de fuerza extrema. Usan granadas en los sitios que quieren controlar. Atacan casas en las que saben que hay expendios de drogas con el explosivo y luego las ocupan ellos. Una vez allí se organizan para no volver a ser desalojados. Usan radioteléfonos para comunicarse entre ellos y así evitar a las autoridades y a los miembros de la banda rival. Al parecer los ‘refuerzos’ caleños están del lado de ‘Porrón’, quien, se rumora, permanece en Tuluá, a diferencia de ‘Picante’ quien estaría escondido en Antioquia.Pero, no es fácil dar con ninguno. Ni siquiera a pesar del refuerzo de 200 hombres de la Policía que fueron trasladados a la zona.La gente dice, en voz baja, que dar una pista sobre el paradero de ellos o sus cómplices equivale a una sentencia de muerte. Tuluá enmudece de miedo. La metástasis del horrorLa guerra por el poder no sólo se está librando en Tuluá. La Policía da una cifra que golpea como un puño a la barriga: el 76% de los asesinatos que se presentan en el departamento corresponden a las retaliaciones y confrontación de bandas delictivas. Palmira es uno de los epicentros del horror. Un investigador judicial asegura que la reciente desarticulación de la ya legendaria banda de ‘Los Gordos’ que operó en la Villa de las Palmas por más de 40 años, dejó un vacío de poder y además, un producido mensual de $30 millones por tráfico de drogas.Una fuente judicial que pidió la reserva de su identidad dice que los homicidios tienen su origen, igual que en Tuluá, en la disputa territorial y así explica que el número de asesinatos en Palmira haya pasado de 32 a 42 en el mes de agosto del 2012, comparado con el mismo periodo del 2011, convirtiéndose en el mes más violento en lo que va corrido de este año. En total, en ese municipio se han registrado 195 muertes violentas entre enero y agosto.Según las cifras del Observatorio de Seguridad, Convivencia y Cultura Ciudadana, Osccc, de las 152 muertes que hubo entre enero y julio, el 29% se dieron por ajustes de cuentas.Algunos líderes comunales palmiranos hablan de presencia de miembros de las llamadas bacrim, que incluso se estarían aliando con la delincuencia común para cometer crímenes. Sin embargo, ni la Policía ni las autoridades locales confirman la presencia de grupos organizados de este tipo en la zona urbana.Miembros de la comunidad aseveran que supuestos miembros de los ‘Urabeños’ se dedican a la extorsión de pequeños comerciantes, especialmente de vendedores de cilantro y cebolla en la comuna 1 de la ciudad.Un político local afirma que no se trata de bandas criminales sino de delincuentes comunes que suplantan a los ‘Urabeños’ para generar terror entre la población civil y apoderarse de territorios para la venta de estuperfacientes.El director de Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional, general Rodolfo Palomino, afirma que se tienen identificadas dos bandas que se pelean el sector de Las Delicias. Se trata de la banda de ‘Los 300’ y la de del ‘Ronco’, pero descarta que haya presencia de ‘Urabeños’ o ‘Rastrojos’.Un palmirano que pidió la reserva de su identidad dice que precisamente debido a que se ha aumentado la presión a la delincuencia en Las Delicias, una zona aledaña a la plaza de mercado y que es un foco de microtráfico y extorsión, otra banda, llamada ‘Simón Bolívar’ se ha fortalecido.Agrega que está conformada en su mayoría por menores de edad que están siendo usados, igual que en Tuluá, para cometer robos, sicariato y extorsionar comerciantes y civiles.Pero, el foco de la sangre sigue estando en las Delicias. Allí, sólo en este mes dos asesinatos demostraron que la violencia está incrustada en el municipio hasta los huesos.Una menor de doce años fue baleada en plena calle sin que se conozcan los móviles del crimen.Luego, unos días más tarde una chica con nueve meses de embarazo quedó tendida en la calle con varias balas en el pecho. Definitivamente algo muy malo le sucede al Valle del Cauca.

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