Palmira, una tierra llena de tesoros ecológicos

Junio 03, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Palmira, una tierra llena de tesoros ecológicos

En la Reserva Natural Nirvana los estudiantes de colegios y universidades, al igual que científicos nacionales y de otros países, adelantan sus prácticas en botánica, biología y educación ambiental. Allí se puede disfrutar del Mirador de los Vientos.

La Reserva Nirvana, el humedal Timbique, el Bosque Municipal, el campus de la Universidad Nacional y el cacaotal de la granja del ICA son santuarios de fauna y flora que deben ser conservados por los palmiranos y custodiados por las autoridades.

Nirvana, un Paraíso en el Valle del CaucaUbicada entre los límites de los municipios de Palmira y Pradera, en la vereda El Arenillo, corregimiento La Buitrera, la Reserva Natural Nirvana es el primer laboratorio de educación ambiental organizado en Colombia.En sus inicios, recuerda Federico Botero, uno de sus propietarios, fue una hacienda tradicional de la colonización antioqueña caucana adelantada en la cordillera Central -a comienzos del siglo pasado-, destinada al cultivo de café.Sin embargo, con la crisis de 1986, los sembrados fueron abandonados y al cabo de los años, mediante un proceso de revegetación espontáneo, surgieron bosques naturales.Lo anterior motivó a sus dueños a convertirla en una reserva forestal y centro de educación ambiental.“Nació la idea de destinarla a la conservación de la flora y la fauna del ecosistema de la quebrada ´Vilela’, en cuya microcuenca se encuentra ubicada la propiedad”, explicó Botero.Agregó que la reserva, con una extensión de cien hectáreas, ha sido adecuada para que los estudiantes de los centros educativos hagan sus prácticas en las áreas de botánica, biología, ecología y educación ambiental.Para ello cuenta con un sendero de ocho mil metros de extensión que permite observar las colecciones de plantas, los bosques y la avifauna con más de cien especies, además de los nacimientos de agua.Entre sus programas se destacan el Jardín Botánico, donde se adelanta una arboretum con las especies nativas y arbustivas de la región, y el inventario de la flora de la cuenca hidrográfica del río Aguaclara.También el vivero, la reserva de la flora y la fauna nativas, donde se puede apreciar más de 90 hectáreas devueltas a la naturaleza; el apiario o colonias de abejas en su ambiente natural; la colección de heliconias; el parque de raíces del árbol comino crespo, llamada el oro de la madera por su color; cultivo de trucha arcoiris; senderos ecológicos y avistamiento de aves; la primera plantación del árbol jaboticaba; el sendero ecológico de avistamiento de aves y el mariposario.Es por eso que, al igual que en la religión hindú, en Palmira Nirvana, además de ser un patrimonio ecológico, es un paraíso en la tierra.El pulmón de PalmiraEl Bosque Municipal, ubicado al oriente de Palmira, es un refugio verde para las especies que lo habitan y para los pobladores de la Villa de las Palmas.Para el ingeniero agrónomo Jorge Enrique Tovar, aunque es un ecosistema artificial creado hace muchos años, se ha convertido en el hábitat de muchos animales que han colonizado sus árboles y sus aguas.“El Bosque es una fábrica de vida y contribuye a refrescar la ciudad, ya que es un factor de regulación del clima local, pues donde hay bosque hay lluvias. El follaje de los árboles permite que las nubes se condensen y se precipiten, lo cual es muy importante”, sostuvo.Por su parte, el docente e ingeniero forestal Eugenio Escobar, quien en el 2007 adelantó el Proyecto de Investigación de la Flora y la Fauna Silvestre en el Bosque Municipal, reveló que éste se encuentra en un área de 17 kilómetros y representa un espacio recreativo para cientos de visitantes.En la composición de la avifauna se registraron 60 especies pertenecientes a 57 géneros y 29 familias.El 3 de enero del 2003, mediante el Acuerdo 052, fue declarado patrimonio ecológico, recreativo y cultural de la ciudad.Sin embargo, Escobar sostuvo que para que realmente se constituya en un patrimonio ecológico se debe aumentar la cobertura vegetal con especies nativas del Valle del Cauca.Añadió que debe tener un 70% de recreación pasiva y un 30% de recreación activa, distinto a como está en este momento.“Infortunadamente, la administración de turno hizo caso omiso de esta recomendación y acabó con el vivero. Además, instaló una concha acústica que va en contra vía de la existencia de las aves, sin contar la grave contaminación del lago”, repuso.Embalse natural en El Bolo El humedal Timbique nace en el corregimiento Bolo Italia, pasa por el Bolo San Isidro y desemboca en el río Bolo, a la altura del Bolo Alisal.Tiene un recorrido de 6 kilómetros y atraviesa 28 predios.De acuerdo con la ingeniera agrónoma de Fundalimentos, Rosa Eugenia Saavedra, los humedales son acuíferos confinados y son una verdadera fuente de riqueza y biodiversidad para el mundo y especialmente para la comunidad donde se encuentran.“Se encarga de recargar los aljibes de la población, cuya agua es utilizada para la agricultura o para almacenarse en tanques”, expresó la profesional, quien agregó que los afloramientos son de gran riqueza hídrica y contribuyen a mejorar la parte social y económica de sus vecinos. Adicionalmente, indicó, los humedales funcionan como un regulador hídrico y son sala cunas de aves propias y migratorias.Por su parte, Álvaro Caicedo, ingeniero agrónomo de Corpoica, sostuvo que estos espejos son fuente de vida porque albergan muchas especies que requieren el agua para sobrevivir.“En la medida en que se vayan agotando, todos estos reservorios de vida empiezan a morir o se desplazan a otro lado, es por eso que hay que defenderlos y convertirlos en patrimonio”, subrayó.Sin embargo, Saavedra denunció que muchos cañicultores no respetan la margen de protección y que la CVC encontró metales pesados como plomo y niquel en sus aguas, lo que amenaza la vida del humedal.Refugio de vidaEl campus de la Universidad Nacional, sede Palmira, constituye otro de los tesoros ambientales de la región.Desde sus inicios como Facultad de Agronomía, muchos docentes tomaron como costumbre traer plantas de los lugares que visitaban.Fue así como, con el tiempo, la sede universitaria se transformó en un paraíso de biodiversidad, donde habita un importante número de especies de flora y fauna.Así lo señaló el profesor Joel Tupac Ospina, director del Instituto de Estudios Ambientales, Idea, quien explicó que en los 111.798 metros que tiene el campus, los cuales representan 11.17 hectáreas, se albergan 745 árboles. El más común es el chiminango y los más antiguos son samanes y omni regia, con más de 25 años de historia. La palma botella también hace presencia allí, al igual que frutales como aguacate, mango, carambolo y guayaba.En cuanto a la fauna, se han detectado cientos de loras, carpinteros, golondrinas, lagartos, mariposas, insectos y gavilanes.“En el campus podemos observar la lora de cabeza azul, un ave endémica del Valle del Cauca, el árbol de caoba y un guadual, refugio de animales silvestres como ardillas y el famoso Cloquí que había desaparecido del Valle”, puntualizó Tupac.En la parte de atrás de la sede, hay un árbol muy importante llamado pacó, de la familia de la nuez de Brasi cuya pulpa es usada como alimento.Por eso, el docente enfatizó que la sede de la Universidad Nacional en la Villa de las Palmas es “un refugio de vida dentro de la ciudad”.Medio siglo de investigaciónEl Cacaotal, de la granja del ICA, en Palmira, tiene alrededor de 50 años de investigación y es el depositario de los recursos genéticos de la fruta a nivel nacional, conocido como banco de germoplasma (sitio donde se guardan en vivo los genes de importancia de las especies de cacao).Lo anterior, de acuerdo con el ingeniero agrónomo Álvaro Caicedo, investigador de frutos de los bancos de germoplasmas de Corpoica, les permite tener cacao orientado a suplir la demanda y necesidades del sector industrial y de los consumidores.“Tenemos 334 introducciones (variedades), en 14 hectáreas, de las cuales 2 corresponden al banco de germoplasma”, manifestó.Añadió que estas áreas cacaoteras constituyen una reserva natural protectora de los recursos hídricos del subsuelo, puesto que están sembradas con árboles forestales que les sirven de sombrío, estableciéndose así un sistema de producción agroforestal.“La granja es un oasis en medio del mar de caña que nos rodea y en ella se destaca el cacaotal. Es un oasis de vida, de biodiversidad y, por lo tanto, se convierte en un patrimonio ambiental para la zona”, insistió C aicedo.En el bosque de cacaotales, aseguró, hay todo un ecosistema que ha permitido conservar la fauna y la flora, al punto que hay muchas loras y guacamayas.“Aquí vimos una guacamaya llamada cariseca, que está en vía de extinción, lo que demuestra el valor de este centro de investigación”, anotó el profesional antes de acotar que la misión de este santuario natural es apoyar proyectos de investigación para la producción de biofábricas de cacao.

CONTINÚA LEYENDO
Publicidad
VER COMENTARIOS
Publicidad