Paisaje cafetero quiere ser patrimonio mundial

Paisaje cafetero quiere ser patrimonio mundial

Septiembre 21, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Monica Andrea Arias | Cartago Hoy

En menos de un año se recibirá la respuesta de la Unesco a la nominación. El impulso del turismo sería el mayor beneficio que le proporcionaría la declaratoria a esta zona del departamento.

Los mitos, las costumbres, la gente, los paisajes y hasta las casas y las calles de ocho municipios del norte del Valle podrían ser Patrimonio Mundial de la Unesco.Ellos fueron nominados junto con 40 localidades más de Risaralda, Caldas y Quindío que conforman el paisaje cultural cafetero del país, bajo la premisa de demostrar valores excepcionales y universales, los cuales vienen siendo potencializados desde el 2001 por el Ministerio de Cultura y la Federación Nacional de Cafeteros, en conjunto con gobernaciones, alcaldías, corporaciones autónomas regionales y universidades.Se trata de Ulloa, Alcalá, Caicedonia, Sevilla, El Águila, El Cairo, Ansermanuevo y Argelia, a las cuales también se suman las localidades de Trujillo y Riofrío, ubicadas en el centro del departamento.La vereda Los Chorros en El Águila, las fiestas del Retorno en Ulloa, la diversidad en plantas que alcanza las 9.313 especies en toda la zona, el sistema de páramos además de poseer el 6.3% de las aves del mundo, hacen parte de los atractivos y argumentos para lograr la certificación por parte de la Unesco.Si bien, actualmente América Latina y el Caribe cuentan con 121 propiedades inscritas en la lista de Patrimonio de la Humanidad, no es una competencia sino una oportunidad para fomentar el desarrollo de actividades en la zona y garantizar su sostenibilidad social, económica, cultural, ambiental e institucional.Nino Caicedo Bravo, secretario saliente de Cultura del Valle, señaló que lograr esta declaratoria por parte de la Unesco mejoraría la calidad de vida de las comunidades de esos municipios. No obstante, la nominación y el trabajo que se está haciendo son ya una ganancia. Así lo consideró Óscar Arango Gaviria, director de Desarrollo Regional de la Red de Universidades Alma Mater, al señalar que el trabajo de reconocimiento del territorio y de los proyectos es de por sí un beneficio.“Aunque si se logra el reconocimiento el beneficio adicional será que éste se volverá argumento para que alcaldías, gobernaciones y corporaciones autónomas hagan mejor su trabajo, porque cada cinco años se evalúa el cumplimiento de los compromisos”, explicó. La mayor ganancia Sin duda, convertir en Patrimonio de la Humanidad esta zona del país haría más fuerte el turismo.Diego Felipe Castaño, director de la Casa de la Cultura de Alcalá, afirmó que en esa localidad ya están trabajando un plan de desarrollo turístico diseñado a quince años, que incluye esta certificación.Sin embargo, aparecer en el mapa turístico de Colombia no será un reconocimiento sólo para Alcalá, los mandatarios de El Cairo, Gonzalo Corrales, y de Ansermanuevo, Fernando Escobar, también consideran que la declaratoria aumentaría los visitantes a sus municipios.“La importancia es la proyección de la región en el entorno vallecaucano y el suroccidente colombiano, porque siempre nos habían calificado como una zona cafetera, pero sólo a nivel de producción y cuando hablamos de turismo se desprende una cantidad de cosas como traer recursos del orden nacional e internacional para proyectar la región”, agregó.Pero el reconocimiento también sería para el papel que estos municipios han jugado en el pasado en la región cafetera.En ese sentido, Carlos Arturo Montoya, director de la CVC en el Norte, recordó que Cartago fue el centro cafetero de la zona, junto con los municipios que están sobre la cordillera Occidental -hoy nominados-, pero que no lograron sobresalir pese a su historia y su paisaje.Así, atributos como el proceso productivo del café, el predominio de este sembrado, los cultivos en ladera, la influencia de la modernización, la institucionalidad cafetera, el patrimonio arquitectónico, urbanístico, arqueológico, natural y la disponibilidad hídrica son los que la Unesco evaluará en la para otorgar o no la declaratoria como Patrimonio de la Humanidad.Entre tanto, las instituciones y la comunidad continuarán trabajando para lograr el objetivo de la nominación: valorar la cultura cafetera, de tal manera que se contribuya a su conservación, sostenibilidad, integridad y autenticidad como paisaje vivo.

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