Oposición, triturada por la aplanadora gubernamental

Enero 15, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Oposición, triturada por la aplanadora gubernamental

Héctor Fabio Useche, gobernador del Valle del Cauca, por el Movimiento de Inclusión y Oportunidades, MIO.

Analistas y dirigentes coinciden en señalar que en la región no hay control a los gobernantes. Opositores solo se ven en elecciones, pero luego se acomodan.

Dentro de los muchos vicios que se han tomado la política vallecaucana, hay uno que parece ser el origen de muchos de los males que aquejan a esa actividad en el departamento.Cada vez que termina una campaña política para elegir autoridades regionales y locales, los perdedores, quienes durante la campaña enfilan baterías contra su rivales, corren a ubicarse bajo el ala protectora del gobernante de turno y se olvidan de mantenerse en la otra orilla para hacerle el control político al nuevo Mandatario. Esa es la visión que tienen algunos analistas y dirigentes políticos, quienes reconocen que los partidos, o mejor sus líderes, prefieren sacrificar su rol de oposición para preservar sus cuotas burocráticas, bien sea en la Alcaldía de Cali o en la Gobernación del Valle. De ahí que el panorama que se vive hoy en el Departamento sea para muchos un claro ejemplo de lo que en los últimos años ha venido ocurriendo: el reacomodo de la clase política a cambio de puestos.La escasa oposición, o mejor, divergencia, que existió en algunos sectores políticos hace algunas décadas se ha ido esfumando, al punto que hoy hasta los partidos de izquierda, que tradicionalmente han sido opositores, buscan acomodarse en los gobiernos. Para muestra un botón: un sector del Polo Democrático Alternativo tiene en sus manos actualmente la Secretaría de Educación del Valle, una de las más importantes y que más personal maneja. A ello se suma que el Movimiento Centro Independiente, de los amigos del vicepresidente Angelino Garzón, que se supone está conformado por militantes de la izquierda, hoy, según analistas, es la tercera fuerza política en el gabinete del gobernador Héctor Fabio Useche (al menos cuatro cargos), después de la llave que conforman el ex senador Juan Carlos Martínez y el destituido gobernador Juan Carlos Abadía con sus partidos MÍO y PIN.Y como si eso fuera poco ex candidatos que se enfrentaron al actual Mandatario también tienen sus ‘cuotas-partes’. Entre esos casos está el del ex candidato conservador Ubeimar Delgado, que, aunque rechazó la oferta de ser secretario de Gobierno, sorprendió por mantener a dos funcionarios que venían de la pasada administración: la Directora de la Biblioteca Departamental y el Gerente de Indervalle. El otro caso es Athemay Sterling, ex aspirante a la Gobernación por el Polo, quien ahora es asesor de Useche.Incluso, en los círculos políticos ya se habla de los acercamientos que ha tenido el Partido de la U al actual Gobernador. Situaciones como esa son las que llevan a analistas y políticos a señalar que en el Valle del Cauca no existe oposición y que los órganos encargados de ejercer control a los gobernantes -Concejo, Asamblea, contralorías- se mueven según los intereses de las maquinarias políticas dominantes en las coaliciones que se arman con la ‘bendición’ del gobernante de turno y que se convierten en ‘aplanadoras’ para allanar todas las propuestas y los caprichos del gobernante. Coaliciones que incluso logran sumar a los dirigentes que están por fuera, que también tienen intereses. Tal como ocurrió esta semana en la Asamblea Departamental, donde las fuerzas políticas dominantes que apoyan al Gobernador cooptaron a los ‘disidentes’ (la U, liberales, ASI, el otro sector de Cambio Radical y hasta el Mira) para elegir, de manera unánime, un contralor afín a Useche. Los orígenesLa excongresista y excoordinadora del Partido Verde en Cali, Yolima Espinosa, asegura que en la región y en el país existe el concepto equivocado de que debe haber unanimismo político, lo que, según la dirigente, le ha hecho mucho daño a la democracia.“En una democracia sana debe haber gobierno y oposición para que haya contrapesos y para que el gobernante no haga lo que quiera. Se necesita la crítica y el control político. Eso no existe en el Valle del Cauca desde hace mucho rato”, asegura Espinosa.La excongresista sostiene que en la región se ha perdido el criterio de oposición, debido a que todos quieren una tajada de la torta burocrática. De ahí que callen y nadie denuncie. Para demostrarlo, la exdirigente trae a colación el ejemplo de la Asamblea, que, en su concepto, no hace control político al Gobernador. “Eso es muy grave para el Valle, va a seguir la hegemonía que ha dominado la administración departamental, diputados con cuotas (puestos) para seguir subsistiendo con su clientela”. Esa situación, agrega Espinosa, ha contribuido a debilitar los partidos y a que la gente crea menos en la clase política, tras recordar que lo que ha existido en el Valle es una coalición de gobierno y unos pocos por fuera, que en escasas ocasiones tratan de ejercer control político.“La oposición y el control político como tal en el Valle no se hace porque la política se volvió un negocio, empresas electorales y todo es arreglado”, puntualiza la dirigente.Por mantenerse Para el excandidato liberal a la Gobernación Jorge Homero Giraldo, la falta de oposición se debe a la pérdida de reputación de los partidos. Giraldo señala que pese a que hay estatutos que rigen a las colectividades, los mismos no han servido para aconductar a sus militantes y de ahí que no se crea ya en candidatos de partidos. “Eso se ve en cada elección. No se responde a un programa de partido sino a intereses personales y a empresas políticas familiares, que buscan no perder representatividad y mantener sus cuotas y se plegan al poder y se entregan al grupo dominante. Eso es lo que ha ocurrido en el Valle”, explica el excandidato. Giraldo ejemplifica la situación con militantes del liberalismo que tienen participación en el Gobierno seccional y que en la Asamblea se sumaron a la votación del Contralor. “Tras cada elección los perdedores salen a arrodillarse al que gana y eso ocurrió acá”, agrega.En el caso del liberalismo, ese partido hasta el momento tiene dos cuotas en el gabinete de Useche: las secretarías de Vivienda y la de Turismo.La dirigencia de la izquierda también tiene su visión del tema. Considera que esos colectivos alternativos, debido a que tienen gente con experiencia en gobernabilidad, no son hoy la oposición clásica que se conocía, pero cree que sí ha tenido incidencia en los temas del Valle.Aunque líderes como el ex representante a la Cámara por el Polo, Franklin Legro, quien ahora milita en Progresistas, reconoce que en el Valle algunos dirigentes se han plegado a los gobernantes de turno, piensa que hace falta el debate político y más discusión sobre temas sociales, “parece que no se sintiera una oposición fuerte”. Agrega que en el Departamento hay un grupo que salió del Polo y que ahora está en Progresistas, que no está por puestos, sino trabajando por programas sociales.“Muchos de los que están en el Gobierno del Valle, creo que no lo hacen como partido sino a título personal, pero el debate sobre si hay oposición o no, se da es porque en esencia ya no se hace una oposición clásica”, dice. Legro señala que, por ejemplo, en el gobierno de Abadía, muchos sectores no participaron y cuestionaron actuaciones, aunque considera que algunos grupos políticos, entre ellos el suyo, están llamados a ser críticos. El politólogo Óscar Duque tercia en el debate y asegura, de manera tajante, que en el Valle la oposición sólo aparece durante las elecciones y cita el caso de Jorge Homero Giraldo y otros candidatos, que buscaban derrotar al aspirante de la dupla dominante hoy en la Gobernación.“Cuando se acaban las elecciones, todos se acomodan. A cada quien le dan su participación. Eso mismo ocurre a nivel nacional donde el Partido Liberal dejó de hacer oposición y su jefe ahora es ministro. La verdad es que en Cali ni el Valle hay oposición”, puntualiza Duque.El catedrático acota que un sector de la prensa en la región es la que hace oposición y que se atreve a denunciar, pero ni los entes de control ni los partidos ejercen esa función.“En el Valle, tradicionalmente, y en especial en los últimos años, hay un acomodamientos de las microempresas electorales que se abren ocho días antes de las elecciones y una vez pasan buscan sostener a sus funcionarios y así sobrevivir en la política”, asevera Óscar Duque. Un líder, que prefirió guardar el anonimato, remata diciendo que las rivalidades políticas en el Valle terminaron convirtiéndose en la gran mentira que dejan las elecciones, pues una vez alguien resulta elegido todos corren a su lado en busca de sus cuotas.

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