No vamos a dejar morir la Clínica Rafael Uribe Uribe: presidente de Unilibre

No vamos a dejar morir la Clínica Rafael Uribe Uribe: presidente de Unilibre

Octubre 07, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Luz Jenny Aguirrre Tobón, editora de Cali.

Víctor Alvarado, presidente de la Universidad Libre, dice que en doce días, máximo, la clínica vuelve a abrir sus puertas. Hubo mala administración, explica.

Las puertas cerradas de la Clínica Rafael Uribe Uribe, ya sin pacientes y sin empleados, con los estudiantes de  medicina reclamando por su sitio de práctica, ha sido una dura escena para Cali, que tiene a esta como una de las casas de salud  con mayor tradición en la ciudad.    La Universidad Libre es su propietaria y se enfrenta  al reto de no dejarla morir. Víctor Hernando Alvarado, presidente nacional del alma máter, habló con El País sobre la situación que llevó a la clínica a parar. Asegura que máximo el 19 de este mes la institución volverá a abrir, convirtiéndose en una nueva IPS.  ¿Cómo llega la Universidad Libre a ser propietaria de la clínica?Se mantuvo durante mucho tiempo un convenio docencia-servicio con el Seguro Social. Cuando el Seguro entra en liquidación consideramos muy importante adelantar alguna gestión porque la mayoría de nuestros estudiantes hacen  allí su práctica. En una unión temporal con Comfenalco Valle la adquirimos. Conformamos dos personas jurídicas: una Sociedad Anónima Simplificada (SAS), que es la propietaria del edificio, y la Corporación Comfenalco Valle-Universidad Libre, que es la IPS que operaba la clínica. ¿Qué pasó con esa sociedad?Se hicieron importantes aportes para el funcionamiento, pero no fueron suficientes, porque se requería capital de trabajo y resultaba indispensable un plan de manejo de la planta física. Necesitábamos un tercer socio que tuviera experiencia en administración de IPS y capital de trabajo. En el 2013  Price Waterhouse hizo una valoración  y dijo que se necesitaba una inversión mínima de $32.000 millones para que estuviéramos en condiciones normales. La  banca de inversión Silk  nos presenta a la firma española Ribera Salud, que hace  una propuesta que no se concreta después de dos meses. Otra firma, Nacional Clinic, hace otra propuesta que tampoco se concreta. Entonces perdimos todo el 2014. En noviembre de ese año, Comfenalco dice que quiere vender.  ¿Cuándo se comienza a ver la crisis?Desde noviembre la operación de la clínica por falta de recursos era imposible. La universidad comenzó a comprar cartera ($23.000 millones), corriendo un alto riesgo con sus dineros, porque hoy estamos en liquidación y esos dineros quedan en la masa global de los acreedores. Eso lo hacíamos en la buena fe de que íbamos a lograr una solución.  ¿Cuándo le compran a Comfenalco?En julio se decide comprarle a Comfenalco las acciones de la SAS (de la Corporación no, porque es una institución sin ánimo de lucro, que se liquida). Pretendíamos buscar salidas para preservar la clínica para la región y los estudiantes. Fue  un riesgo muy grande el que corrió la Universidad, porque su asunto es la educación, no la operación de clínicas...Fue un riesgo inmenso, pero lo hicimos con esa misión, no perseguimos lucro, nos interesaba y nos sigue interesando la clínica como tal, con un beneficio para nuestros estudiantes como un centro de práctica importante y servicio para la región. A Comfenalco le giramos $18.000 millones y asumimos un pasivo que supera los $22.000 con Davivienda. ¿Siguieron buscando  nuevo socio?Sí, se presentaron seis firmas: Nacional Clinic, Angiografía de Occidente, Ribera Salud, Fundación Cardiovascular de Bucaramanga, Grupo 8 e Idime.  Le adjudicamos el contrato de operación al Grupo 8, pero  en el proceso nos cambia las reglas y dice que no entra si no se le pagan  las deudas totales a Audifarma (que era su socio). Le advertimos desde el principio que eso no era posible, porque la Corporación, al entrar en liquidación, debe honrar en igualdad de condiciones sus obligaciones. ¿Qué tenían contratado con Audifarma y cuánto le debían?Era el proveedor de medicamentos y la deuda, según cuentas por precisar,  porque hay muchas glosas, son alrededor de $24.000 millones más intereses. Cuando ellos se levantan de la mesa nos quedamos con la liquidación de la Corporación y sin operador. Nos tocó con el carácter de urgente mirar quienes habían quedando en la lista de elegibles y estaba Idime. Hubo una conducta inadmisible de Audifarma,  que suspendió de manera categórica el suministro de medicamentos. Era una situación lamentable porque durante una semana los pacientes reclamaban medicamentos y Audifarma, desocupando una bodega inmensa de medicamentos en la clínica.  Eso dentro de un contexto normal y de un proveedor al que la corporación durante tantos años le compró medicamentos a altos costos e intereses, no se compadecía. ¿Eso fue para presionar por el contrato de operación?No para presionar,  fue  una reacción absurda porque cuando uno está en un negocio tiene ciertas contingencias y ellos las sabían perfectamente.  Finalmente firman con Idime...Iniciamos conversaciones con Darío Bernal (de Idime) y hoy tenemos una nueva clínica con matrícula comercial que se llama Clínica Nueva Rafael Uribe Uribe, que va a funcionar en el mismo edificio. El 19 de octubre como fecha máxima, tendremos en funcionamiento la nueva IPS. Eso quiere decir que tendremos un restablecimiento gradual de los servicios. Unilibre va a invertir $40.000 millones en reforzamiento estructural. La dirección de la clínica estará a cargo del doctor Juan Fernando Rodas. Idime entra con un capital de trabajo de $50.000 millones. Categóricamente les digo a los usuarios, estudiantes y profesores que desde octubre del 2015 tenemos una nueva IPS, la propiedad del edificio y un plan de mejoramiento y un nuevo operador con capital de trabajo. ¿Idime solo entra como socio operador o  como socio también  en la propiedad del edificio?Nosotros mantenemos la propiedad del edificio. Firmamos un convenio por un mínimo de 30 años con ellos como operadores.  El reto es tener 900 camas, actualmente hay 490, aunque no estaban todas en funcionamiento por falta de recursos. También está el compromiso de generar muchos  programas nuevos.  ¿Por qué llega la clínica a la crisis?La toma de decisiones es lenta. La universidad no es administradora, no tiene experiencia en estos manejos. Cualquier decisión debía pasarla por los consejos de la Libre y Comfenalco y eso demoraba mucho. Y la naturaleza de la Corporación, como es sin ánimo de lucro, trae muchas limitaciones. Además, la administración de la clínica no fue afortunada, según hoy lo estamos comprobando con documentos. Por falta de capital los servicios que son rentables se tercerizaron, los dineros que entraban se los llevaban los terceros. Otro factor: la nómina, tanto de planta como los contratos, está sobrevalorada en un mínimo del 30 %  y esa es responsabilidad de quienes estuvieron al frente. Es lamentable que una persona como Jairo Alarcón, el director de clínica hasta febrero la haya  llenado  de funcionarios sin ser necesarios, de  contratos tercerizados, sin ser necesarios y además es representante legal de una firma de contratistas y ahora es el jefe de los movimientos de inconformidad por esta transición. Eso no me parece ético. La Universidad ha hecho todos los esfuerzos para salvar la clínica como IPS  y ya lo logró. ¿De qué contrato era representante?De la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátrica.  Quienes trabajaban en la clínica están muy preocupados por sus pagos pendientes y por otro lado, por su continuidad. ¿Van a tener cabida en la nueva IPS? Los de nómina (815) ya llegaron a un acuerdo con el liquidador, se les está pagando desde el lunes por parte de  la Universidad, que está subrogándose esas obligaciones (salarios, prestaciones e indemnización). En octubre se paga todo. La clínica Desa (de propiedad del mismo dueño de Idime)  ya ha vinculado a  varios de esos empleados, la nueva IPS ya está vinculando a ese personal, lo que va a ser  gradualmente, desde ahora hasta unos tres meses. Entre las dos clínicas estará el 70 % de esos servidores. El otro 30 % incluye un grupo de prepensionados  que habrá que resolver. Es decir, que queda un porcentaje de personas que no serán reincorporadas…Queda un 10 % o 15 % que van a ser vinculados, pero no en el inmediato futuro, sino que se ha calculado que con el crecimiento que tendremos, en seis meses a un año vamos a tener una demanda que requiera más personal.  ¿Entonces  todos los trabajadores de nómina se vincularán? Todos. Aunque hay un grupo que al decir del nuevo operador es imposible vincular a menos que ellos estén de acuerdo,  porque como estaban nombrados les estaban pagando sumas superiores. Si aceptan el valor estándar, bienvenidos.  Encontramos una nómina para facturación de cerca de 100 personas, una cosa exagerada, sin ningún control. Según la información que tenemos hay grupos de profesionales (asociaciones, por donde hay 250 personas) donde el número es altamente mayor al que se requería, no se exigía asistencia, una responsabilidad o compromiso laboral y eso es insostenible.  ¿Cuál es la situación de ustedes con los pagos de  las EPS?Ese es un problema nacional, el retorno de los dineros es muy lento. Tenemos cartera pendiente $55.000 millones.  ¿Usted  les garantiza a los estudiantes que van a tener su sitio de práctica en la clínica?El sitio de práctica, con las dificultades de hoy por los bajos servicios, casi al cero, está garantizado en la clínica Desa. Hace quince días se los dije a los estudiantes y les hice ver que iba a haber un trauma, pero que era para mejorar.  También está otra clínica de Idime, en Cartago. Pero queda a tres horas de aquí, para eso se necesitarían recursos para hospedaje y transporte... Pero esta es una situación  de solución y ya es para una emergencia o como internados. En Cali tenemos la clínica Desa hoy y en quince días la Rafael Uribe Uribe. Esperamos que los estudiantes y profesores entren en una sensatez, entendiendo que esta situación es para mejorar,  que estamos con un operador que va a responder y que tenemos un convenio docencia-servicio a 30 años, es una tranquilidad absoluta. Este esfuerzo y este proceso valen la pena. No vamos a dejar morir la clínica, tenemos nuevo director, nueva IPS y tenemos capital de trabajo para la clínica y el reforzamiento estructural. En contexto  El pasado jueves, 1 de octubre, la clínica quedó completamente cerrada. Los últimos cinco pacientes que quedaban fueron trasladados a otros centros hospitalarios. A los más de 800 trabajadores se les dio por terminado el contrato laboral. La crisis tocó fondo a comienzos de septiembre, cuando no había medicamentos ni alimentos para muchos de los pacientes. Muchos de los empleados han protestado por la lentitud en los pagos y la desinformación.  Los estudiantes reclaman porque han visto perjudicada su práctica laboral, lo que afecta, además, su semestre académico. Rechazan la propuesta de la clínica en Cartago, práctica para la cual no se ha dispuesto

 

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