Niños de escasos recursos en Cartago quedarán en la calle por decisión de religioso

Niños de escasos recursos en Cartago quedarán en la calle por decisión de religioso

Diciembre 04, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País Cartago

Las instituciones tienen plazo hasta el 10 de enero de 2014 para entregar las sedes desocupadas, pues el comodato no se renovaría.

Preocupados y en la búsqueda de una pronta solución se encuentran las directivas de dos fundaciones en Cartago que trabajan con población infantil, luego de recibir una carta con orden de desalojo por parte de la Fundación Servei Solidari i Missioners, Capuchinos de Cataluña y Baleares, Ssim. La angustia para quienes dirigen las instituciones Teresita Cárdenas de Candelo, que trabaja con niños en situación de vulnerabilidad; y Despertando Corazones que atiende a niñas que han sido abusadas o explotadas sexualmente y a menores abusadores y consumidores de drogas, inició hace aproximadamente 10 días, cuando recibieron una carta firmada por el padre franciscano Juan Cañellas Barceló, presidente y tesorero de Ssim. En la misiva, el religioso solo atinó a indicar a las directivas de ambas instituciones que tenían plazo hasta el 10 de enero de 2014 para entregar las sedes desocupadas de cosas, animales y personas, pues el comodato no se renovaría. En el caso de la Fundación Despertando Corazones, la vivienda ubicada en el corregimiento de Zaragoza, fue entregada por Ssim hace 3 años por medio de un comodato y desde entonces atiende cada año entre 25 y 30 niñas en el restablecimiento de sus derechos, mediante un programa de internado que dura un año. Sin embargo, Jorge Sánchez, asesor de dicha Fundación, explicó que esta no es la primera vez que el padre Juan Cañellas Barceló, ha intentado cambiar la forma del comodato, llegando incluso a pedir a Desperando Corazones que pagara un canon de arrendamiento, aunque dicha propuesta no prosperó. “Hace aproximadamente seis meses también nos visitó un abogado, en nombre de la junta directiva del Ssim, para decirnos que “cómo íbamos a arreglar esto, porque el padre Cañellas estaba en una situación económica muy grave y que estaban tratando de recuperar activos para enfrentar esa situación”, nosotros le dijimos que íbamos a hacer unas gestiones y en eso estamos”, explicó Sánchez. Y aunque el valor de la venta no fue fijado, pidieron a Desperando Corazones un adelanto de $100 millones, dinero que tampoco pudo ser entregado en dicho momento, porque esa institución no contaba con el recurso. Lo insólito de la actuación del padre Cañellas, en nombre de la Ssim, es que el terreno en que fue construida la vivienda donde hoy funciona Despertando Corazones, fue donado por la Corporación Diocesana Pro Comunidad Cristiana de Cartago, para que se atendiera allí a población vulnerable. De hecho, en estos tres años de comodato, Despertando Corazones ha hecho renovaciones a la sede tales como el cerramiento del terreno y la construcción de una cancha para la práctica deportiva de las menores beneficiadas. Por su parte, Luz Stella Castro, directora de la Fundación Teresita Cárdenas de Candelo, explicó que “buscaremos apoyo jurídico para que no se ejecute la orden de desalojo. A nosotros también nos propusieron comprar el predio hace algunos meses, pero no contamos con el recurso suficiente”. Esta fundación atiende a 116 niños en situación de desplazamiento, vulnerabilidad y amenaza de sus derechos, provenientes de barrios marginales de la ciudad, y al igual que Despertando Corazones recibe recursos de Bienestar Familiar para sus programas. Ante la difícil situación lo único claro que tienen las directivas de ambas fundaciones es que es imposible cumplir con la petición del padre Juan Cañellas, por la premura del tiempo y la falta de recursos. Entretanto, hoy a las 2:00 p.m. se reunirán los representantes de las dos fundaciones afectadas para buscar una salida conjunta a la crisis que enfrentan. El País intentó comunicarse con el padre Cañellas pero no fue posible contactarlo, sin embargo conoció que el religioso dijo a la revista Semana que “es imposible que yo haya dado esa orden. ¿Cómo voy a cerrar algo que yo mismo abrí?”. Así las cosas nadie se explica cómo en la misiva aparece su firma (ver carta).

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