"Los convenios de licores se han politizado": gerente de la Licorera del Valle

Mayo 12, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Alfredo García Sierra | Reportero de El País

"Históricamente el consumo en el Valle no va más allá de 8 millones de botellas al año. Si se frenara el contrabando estaríamos en unas 14 millones de botellas", dice Víctor Julio González, gerente de la ILV.

Víctor Julio González, gerente de la Industria de Licores del Valle, afirma que esos acuerdos con otros departamentos han sido parte de la crisis de la empresa. A ello se agregan el impacto del contrabando y la falsificación de bebidas.

La Industria de Licores del Valle, ILV, busca salir a flote vendiendo más, pero convenios y contratos mal finalizados con otros departamentos y comercializadores —que han dado lugar a escándalos y demandas millonarias— se han convertido en un verdadero obstáculo para lograr ese objetivo.A ello se agregan el creciente contrabando, la falsificación y adulteración de bebidas alcohólicas, ya que la Unidad de Rentas se quedó corta en sus tareas de control.Tanto que el gerente de la empresa, Víctor Julio González, señala que es urgente una reestructuración de esa empresa, para que no pierda su viabilidad, complementada con un cambio en el manejo rentístico del Departamento.La crisis de la Licorera del Valle se volvió un tema recurrente. ¿Cuál es hoy la verdadera situación de esa empresa, que, según la Contraloría, enfrenta un bajonazo en ventas, malos convenios y fallas en políticas de mercadeo?El informe de la Contraloría se refiere a episodios de años anteriores como la cancelación en el 2010 del convenio con la Industria de Licores de Antioquia y otro que se firmó en el 2008 con la Licorera de Caldas en condiciones muy inequitativas para el Departamento. El segundo aspecto es que tradicional e históricamente los primeros cuatro meses de cada año no son los mejores en ventas, ya que en ese lapso no hay eventos importantes. En el 2011 la industria vendió 6000 unidades en marzo, 12.000 en abril y 127.000 en mayo, y no tuvo ventas en enero y febrero. En el primer cuatrimestre del 2012 hay ventas inferiores a 618.000 botellas respecto al mismo período del año pasado. ¿Qué viene entonces, por qué esas cifras tan negativas?Todo el plan está trazado para que se reactiven las ventas a partir de mayo, hasta finalizar diciembre con ventas de 11.640.000 botellas, a pesar de la fuerte participación del licor de contrabando, falsificado y adulterado, además de la presencia de otros licores nacionales, que deberían haber estado desde el 2010 por fuera del Departamento. A ello hay que agregar, que ha habido un decrecimiento del 7 % en el consumo de bebidas alcohólicas, que también afecta a Antioquia, a Caldas y a Cundinamarca, que junto al Valle son las empresas que aún mantienen producción de licores.¿Falló la división de rentas en atacar el contrabando y el licor adulterado?Lo que uno puede percibir, y así lo analizamos en reuniones con el gobernador Ubéimar Delgado es que debe cambiarse todo el esquema de rentas departamentales. Son 22 rentas las que el departamento debe proteger, y si las mismas no tienen una estructura clara en cuanto a las estrategias a desarrollar, el escenario será complicado de controlar. Por ejemplo, hoy se consumen en el Valle entre 5,5 millones y 6 millones de botellas de licores adulterados y de contrabando al año, lo cual requiere una estructura mucho más fuerte de control donde estén involucrados organismos como el CTI, la Fiscalía, la Policía Fiscal y Aduanera y la Dian para ejecutar un plan integral de ataque a esos flagelos. ¿El problema es de recursos o de personal para atacar esos flagelos?No se trata solo de visitar establecimientos nocturnos los fines de semana, o ir a las ferias, sino que se necesitan unos planes desde la parte humana y logística con un acompañamiento de recursos para su ejecución. Deben atenderse cosas tan mínimas como la de tanquear un vehículo. El hecho de que la Unidad de Rentas no tenga siquiera un carro para adelantar los operativos ni personal de planta, hace muy difícil atacar esos fenómenos. Se requiere conformar un equipo de trabajo y darle más herramientas a la Unidad de Rentas para que haga su gestión.Los malos convenios con otros departamentos y comercializadores han sido los enemigos ocultos de la Licorera. ¿Qué tanto siguen golpeando esos viejos contratos a la empresa?Más que la firma de esos convenios fue la forma como fueron caducados en su momento algunos de ellos. Todos conocemos ampliamente en el Valle lo que implicó terminar el contrato con Dimerco en el año 2007, durante la administración de Angelino Garzón, lo mismo que la terminación de otros con cuatro distribuidores en Estados Unidos, que han demandado a la industria, porque las caducidades fueron mal elaboradas. Por esas demandas existe un mapa de riesgo de más de $100.000 millones, al cual nos hemos enfrentado para atenderlo. En adelante, hay que tener mucho cuidado sobre la forma como se elaboran esos convenios, para que sean equitativos entre las partes, y no favorezcan más los intereses de un departamento que de otro. Esos convenios deben ser un gana-gana. Así las cosas, ¿es partidario de que el Valle cierre su frontera a otros licores?Más que un cierre de fronteras, debe analizarse, con un criterio definido, qué tanto le generan esos convenios en materia de competencia desleal. Esos convenios corresponden más a intereses de carácter político que administrativo, y es ahí donde se genera la inequidad. El convenio es bueno cuando se puede trabajar de igual a igual con departamentos como Antioquia o Cundinamarca. Pero si se firma un convenio y al Departamento le causa mucho más erogaciones hacer presencia en Antioquia y no voy a ese mercado con la misma cantidad de productos, no es positivo. ¿Entonces esa politización de los convenios tiene postrada la renta de licores del Departamento?Muchos de los convenios efectivamente han tenido ese matiz. Debe partirse de la base de cuántas unidades puedo entrar a otro departamento, y cuánto me cuesta colocar mi producto allá por primera vez. Y de esta manera se podrá firmar el convenio con la contraparte. Pero si ese convenio se hace sólo fortaleciéndole al otro su presencia en el Valle, sin cuantificar el daño a la industria regional, eso es absolutamente inequitativo.¿Porqué otros departamentos siguen vendiendo rones y aguardientes en el Valle sin convenios? Debe haber una acción mucho más agresiva por parte de los órganos de control, ya que no tiene ningún sentido que productos que entraron por un convenio finiquitado en el 2010 sigan teniendo presencia acá. Algo puede haber acontecido, como puede ser un mayor número de unidades estampilladas para la venta, o una falta de control. Pero el hecho de que un licor foráneo que no le está pagando impuestos al Departamento siga acá, llama mucho la atención.El Gobernador dice que es partidario de un 'revolcón' en la ILV. ¿ Por qué se ha tardado esa reestructuración?Cuando se habla de reestructuración hay que abordar la integralidad. Estamos hablando desde lo administrativo, pasando por lo comercial hasta en la producción. La última reestructuración se hizo en el 2006, y si queremos tener una empresa para rato hay que pensar en cuál debe ser el mejor rumbo. Aquí no se trata solo de nombres o de personas, sino de definir que la industria financieramente sea rentable, y para ello se requiere profundizar detalles convencionales (en lo laboral y pensional) y crear una estructura de mercadeo que en el 2014 nos permita vender 12 millones de botellas. ¿Está politizada la licorera del Valle?Una empresa industrial y comercial del Estado debe tener un enfoque mucho más técnico y administrativo, sin demeritar lo político. Pero si tomamos ejemplos como los de la Licorera de Antioquia, debemos darle un carácter más de empresa privada a la ILV para sacar muchos de los ingredientes que no la dejan avanzar y le causan un deterioro financiero a la empresa. ¿Cuál es entonces la apuesta del 2013?Se tiene proyectada la venta de 11.640.000 unidades y cerca de 1.300.000 botellas a escala internacional y otros departamentos. En el 2012 se vendieron 10.549.911 botellas, superiores a los 10.500.000 que tenía presupuestadas la empresa.

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