Los ‘ángeles’ de los más necesitados de Cartago

Los ‘ángeles’ de los más necesitados de Cartago

Diciembre 20, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de Cartago hoy

La Navidad es una buena ocasión para sumarse a las buenas causas que se ocupan de los menos favorecidos.

“La vida funciona por la dinámica de dar y recibir; si no tomamos aire, nos ahogamos y si no lo soltamos no habrá espacio para aire nuevo que oxigene. Lo mismo pasa con el dinero, el tiempo o las caricias, si no los regalamos, la energía no circula y nos estancamos. Todo se trata de dar y recibir, de tomar y soltar en un ritmo perpetuo”.De esta manera la sicóloga Andrea Cano explica por qué algunas personas se imponen la misión de mejorarle el mundo a la mayor cantidad de gente posible.En la Villa hay varias fundaciones que brindan alimento, protección y valores a quienes más lo necesitan. Una de ellas es ‘Ayúdame a vivir’, que dignifica a niños enfermos. También está ‘Niños libres’, que les brinda valores con colada a menores de bajos recursos; ‘Alternativa de vida’, que recupera física y sicológicamente a discapacitados, y ‘La olla gorda’, que alimenta a habitantes de la calle.En medio del ambiente navideño, que invita a la solidaridad, CartagoHoy quiere destacar el trabajo que ellas y otras entidades realizan durante todo el año.El renacer de los discapacitadosCuando alguien queda cuadrapléjico o pierde el movimiento de sus extremidades, usualmente se entrega a la pena y la autocompasión, creyendo que ese es el fin de su proyecto de vida y que su vida ya no tiene sentido.Pero, como la física cuántica lo está demostrando, los pensamientos controlan al cuerpo y la curación es posible. Siguiendo esta creencia, el quiropráctico y médico homeópata Samuel Ortíz creó ‘Alternativa de vida’, una fundación donde los discapacitados pueden entrenar su cuerpo y su mente para reinsertarse a la sociedad.“Los discapacitados son seres muy vulnerables, pues los miran con lástima y ellos se sienten incapaces de cualquier cosa. Pero uno no puede creerse la incapacidad ni renunciar nunca a su recuperación, ya que un diagnóstico clínico sólo habla de las condiciones físicas en un momento dado y no de las del futuro”, indicó el médico que se recuperó de un coma hace un año.Agregó que “por quise tener la fundación, para que los discapacitados hicieran gratis gimnasia especializada y recibieran charlas de crecimiento para un mayor poder personal”.Así, durante los tres años que lleva funcionando la entidad ubicada en la Calle 6 No. 6 – 41 se han recuperado 363 personas que no podían caminar.Tal es el caso de Jorge Chavarría, quien a los 26 años recibió cinco tiros en su espalda que lo dejaron cuadrapléjico. Según cuenta, antes del ataque era habitante de la calle, pero luego de ejercitarse en la fundación y escuchar las charlas no sólo recuperó su movilidad, sino que hace parte de ella entidad y ayuda a otros discapacitados a moverse.‘Alternativa de vida’ es financiada por la empresa ‘Todo masajes’, de propiedad de Ortiz, además de rifas y ventas de la huerta y el taller de artesanía de la ONG.Auxiliando vidas truncadasSebastián Correa cayó a un pozo. El golpe le produjo tal golpe a su cuerpo de 3 años, que quedó cuadrapléjico y ciego. Sólo respiraba y pensaba. Su destino era estar encerrado en sí mismo, pues los tratamientos, dicen algunos, son la utopía de los pobres. Pero gracias a la fundación ‘Ayúdame a vivir’, que lleva cuatro años auxiliando a niños con cáncer, sida o parálisis sumidos en la miseria, ya da sus primeros pasos, come sin requerir un tubo y puede ver.“Con Sebastián hicimos lo que intentamos con todos los niños pobres: conseguirle el Sisbén, pedirle ayuda a médicos amigos y hacer uso de las herramientas del Estado que la gente desconoce para obtener droga y tratamientos costosos. El tratamiento de él cuesta $700.000 mensuales”, explicó Gilber Estrada, creador de la entidad.Y es que Gilber empezó siendo un líder de la Comuna 2 que estudió algo de derecho y medicina para poder ocuparse de las personas que se le acercaban a contarle casos de pequeños que se morían de sida e hidrocefalia por falta de médicos.“Casos así hay montones y nadie ayuda a estos pequeños. Los papás ni siquiera están en Familias en Acción porque los niños no estudian y cómo van a estudiar con esas enfermedades. Nadie quiere meterse con ellos porque piensan que es plata perdida. Pero todos moriremos algún día, no sólo ellos. Lo que busco es que al menos no lloren de dolor, que tengan sus calmantes y que su vida sea un poco más placentera”, afirmó.‘Ayúdame a vivir’ está ubicada en la Calle 15 con Carrera 8 y alberga a 35 niños que cada sábado reciben mercados y medicinas que Gilber y algunos papás logran reunir recurriendo al sistema de salud, a médicos amigos y a la Oficina de Gestión Social del Municipio.También llevan a pasear a los niños para que divertan. “Muchos no se pueden mover, pero ríen de felicidad cuando uno los carga y los mete al agua”, añadió.'La Olla Gorda’Aunque Teresa de Calcuta dijo “Hay más hambre en el mundo por falta de amor, que por falta de pan’, al cuerpo no se le engaña por mucho tiempo; cuando se tiene hambre, se tiene hambre y algo hay se hace para calmarla.Martina Jaramillo entendió esta verdad universal y por eso creó hace un año lo que habitantes de la calle, recicladores, ancianos y demás seres desposeídos de la Villa conocen como ‘La olla gorda’.“Cuando me quedé sin hacer nada empecé a repartir coladas con tostadas en las calles. Luego me pidieron el favor de hacerle almuerzos a los recicladores en la antigua escuela Juan Daza y me gustó la experiencia”, cuenta.Pidiéndole a almacenes y amigos, Martina y un odontólogo que se unió a su causa gestionan ingredientes para el almuerzo de 180 personas, quienes los visitan los sábados y los domingos, cuando no están abiertos los programas de comidas de la Alcaldía.“El fin de semana a esta gente le toca muy duro. Mi placer es ver esa sonrisa, esa plenitud con la que salen luego de tener el estómago lleno y las energías arriba. Ya en semana me la rebusco con bordados y arequipes para sostener a mi hija que está en la universidad”, concluyó.Contra la violenciaPara 1999, dos de los barrios más marginados de Cartago, como son la Loma de la Virgen y Bella Vista, le aportaban 51 homicidios. En el 2007, 2008 y 2009, la cifra no pasó de 6. ¿Qué sucedió? Según lo publicado por la Unión Europea en la revista Senderos de esperanza, una de las causas de la disminución de violencia en el sector fue el loable trabajo de la Fundación niños libres, la cual reúne desde hace más de diez años a padres y menores de allí para darles algo muy escaso: lecciones de autoestima, acompañadas con coladas.“La idea era prevenir la violencia en comunidades pobres. Así, en un experimento de la Universida del Valle, con estudiantes de allá, les enseñábamos a los niños y a sus padres a valorarse a sí mismos, a entender sus derechos y a hacer manualidades. El resultado fue increíble: los papás dejaron de golpear y los hijos dejaron de irse a la calle”, narró Fernando Benítez, creador de la entidad.Ante estos esperanzadores logros, él emocionó, creó la fundación y en compañía de sus estudiantes se desplazó diariamente a esos barrios, donde ahora atiende a 200 niños y a 200 papás.“Antes creía que esas charlas sicológicas eran para locos, pero cuando nos dijeron “son las 3:00 de la tarde, ¿alguna ha abrazado a sus hijos hoy? Todas nos miramos, pues pensábamos que las caricias eran para los bebés. Eso cambió todo en la casa. Mi hijo dejó de estar en la calle, donde casi me lo chuzan con navaja”, narró Nelly Giraldo.‘Niños libres’ es sostenida por su fundador, con auxilios de voluntarios de Univalle y varios colegios de Cartago. “Ayudar a esta gente enseña mucho. Una vez se desató una balacera, me tiré al piso y abracé a unos niños, pero otros se me vinieron encima, cuando todo pasó le dije a una señora “menos mal estaba aquí para protegerlos”, pero ella me respondió: “No, el protegido fue usted, ellos lo cubrieron para salvar su vida’”.

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