Le contamos cuáles son los cinco santuarios ecológicos del norte del Valle

Junio 04, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País Cartago
Le contamos cuáles son los cinco santuarios ecológicos del norte del Valle

En los humedales de Cartago es posible encontrar especies como patos, garzas, chiminangos y tortugas.

Bosques, humedales, ríos y parques naturales deben ser conservados por los habitantes de la región. Un llamado a la conservación.

Cientos de especies de flora y fauna se ‘esconden’ en los humedales de Cartago, el río La Vieja, el Parque Nacional Natural Tatamá, la Serranía de los Paraguas y los bosques secos. Cinco tesoros que deben ser conservados por los habitantes de la región y custodiados por las autoridades. Recorrido natural con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente.Espejos de aguaEn pleno centro de Cartago se encuentra uno de los regalos más bellos de la naturaleza: los humedales. Su importancia radica en que son considerados el ecosistema más productivo del mundo, dada la importancia del agua para el hombre. Actúan como reguladores de inundaciones, pues son esponjas almacenadoras y liberadoras del líquido.En la Villa de Robledo hay varios de ellos: El Samán, más conocido como el Parque de la Salud; El Badeal y La Zapata. Solo el primero de ellos está en buenas condiciones, ya que la ganadería y la agricultura han invadido los terrenos de los otros dos por hallarse en predios particulares.El Badeal tiene 7,5 hectáreas y presenta problemas como la eutrofización, que se presenta cuando las aguas residuales empobrecen su alto contenido de nutrientes.Todos estos santuarios naturales son ricos en buchón de agua o lirio de pantano, oreja de ratón, lenteja de agua y lechuga de agua, solo por nombrar algunos vegetales.Además, constituyen el hábitat de aves acuáticas como la garza real, la garcita del ganado, el pato yuyo, la garza paleta, los pisingos y el pato turrio. De igual forma, durante los últimos meses del año reciben aves migratorias como el barraquete aliazul, la cerceta, el paleador y el pato pequeño.Diego Barbosa, coordinador de Procesos de Administración de Recursos Naturales de la Dirección Regional Norte de la CVC, aseguró que “a ellos se suma el sistema de lagunas, como las que están en Flor de Damas, cerca al Idema, y otras en Potrero Chico, por Zaragoza”.Refugio de osos y jaguaresEl Parque Nacional Natural Tatamá está anclado en el municipio de El Águila, pero se extiende hacia Risaralda, Quindío y Chocó.Por ello, sobre él tienen jurisdicción la CVC, Carder, Corpochocó y Parques Nacionales. En el norte del Valle del Cauca su extensión es de 2.475 hectáreas y su importancia radica en sus objetos de conservación, que son definidos por Parques Nacionales “como ecosistemas de páramo y montaña”.Justamente la gran riqueza hídrica del Tatamá se encierra en lo más alto, donde habitan osos andinos, venados, nutrias, monos de noche, guaguas, pumas y jaguares.De igual manera, hay aves como águila crestada, gallito de roca, pava, pato de torrentes, bangsia de Tatamá y compás.En cuanto a árboles, en este santuario natural se hallan cominos, nuquetoros, barcinos y culefierros que conviven con numerosas especies de orquídeas y anturios negros.El parque contribuye al regulamiento de las lluvias en el oriente del departamento, porque su abundante vegetación permite que las corrientes de viento se enfríen y generen precipitaciones.“En ese territorio nacen algunos cauces, como el río Cañaveral o el Catarina, es decir, tiene una gran riqueza hídrica y, por ende, de oxígeno”, indicó Barbosa.Desde esta parte del Valle del Cauca, al Tatamá se puede ingresar por la vereda Llano Grande, ubicada antes de llegar a El Águila, es decir, a una hora de distancia desde la Villa de Robledo. Los visitantes deben tener en cuenta que se enfrentarán a terrenos agrestes y que no está permitido acampar.Además, se recomienda que a los recorridos vayan acompañados por guías de Parques Nacionales, quienes hacen presencia continua en la zona y autorizan el ingreso a las áreas protegidas.También importanPoco se habla en el norte del Valle del Cauca de los bosques secos porque, a simple vista, no albergan árboles ni ríos.Sin embargo, estos ecosistemas son de suma importancia para la subsistencia de diversas especies.“La gente debe entender que no por ser secos dejan de ser bosques, cumplen la misma función de los otros”, aseguró el ingeniero ambiental y profesional de la CVC Luis Mario Millán.De hecho, aunque en Colombia quedan pocos de ellos, son la ‘casa’ de ranas, lagartos y serpientes, así como de tachuelos, vainillos y captus, entre otras plantas.En el Norte se pueden encontrar en algunos predios privados del Cañón del Garrapatas, entre los municipios de El Cairo y Versalles, pero para ingresar es necesario llegar hasta la vereda Maracaibo, en Argelia.El de mayor cuidadoLa Vieja es el santuario natural que requiere mayor cuidado en el norte del Valle del Cauca, ya que de ella depende la vida de los habitantes de ciudades como Cartago, quienes toman de este afluente el agua que consume. Gran parte del río corre por territorio del vecino Quindío, por lo que su conservación depende en alto grado de las autoridades ambientales y los residentes de ese departamento.Pero La Vieja también es un sistema ambiental en el que confluyen diversas especies de flora y fauna.En Alcalá y Ulloa, municipios bañados por el río, es posible encontrar especies de fauna endémicas como el dinde, el cedro negro y el roble.En cuanto a fauna, hay pájaros pequeños nativos.A este rico sistema ambiental lo amenazan la explotación de materiales de arrastre y la ganadería, que enturbia las aguas.A ello se suman los altos niveles de contaminación generados por actividades pecuarias y vertimientos industriales y de aguas residuales, lo que llevó a que la CVC prohibiera la práctica del balsaje por su cauce, aunque es común que los moradores de la ribera organicen viajes en canoas.El de mayor cuidadoLa Vieja es el santuario natural que requiere mayor cuidado en el norte del Valle del Cauca, ya que de ella depende la vida de los habitantes de ciudades como Cartago, quienes toman de este afluente el agua que consume. Gran parte del río corre por territorio del vecino Quindío, por lo que su conservación depende en alto grado de las autoridades ambientales y los residentes de ese departamento.Pero La Vieja también es un sistema ambiental en el que confluyen diversas especies de flora y fauna.En Alcalá y Ulloa, municipios bañados por el río, es posible encontrar especies de fauna endémicas como el dinde, el cedro negro y el roble.En cuanto a fauna, hay pájaros pequeños nativos.A este rico sistema ambiental lo amenazan la explotación de materiales de arrastre y la ganadería, que enturbia las aguas.A ello se suman los altos niveles de contaminación generados por actividades pecuarias y vertimientos industriales y de aguas residuales, lo que llevó a que la CVC prohibiera la práctica del balsaje por su cauce, aunque es común que los moradores de la ribera organicen viajes en canoas.Refugio de extranjerosEn la Serranía de los Paraguas convive gran cantidad de especies de fauna y flora amenazadas y restringidas, en conjunto con paisajes de montaña y piedemonte pertenecientes al Valle del Cauca y Chocó. Es de suma importancia su cuidado por parte de las comunidades asentadas en ella, a través la agroecología y el turismo rural sostenible.Este tesoro ecológico está en constante amenaza por la agricultura y la ganadería.En este terreno funciona la Corporación Serraniagua, que se dedica a promover su cuidado.El ingreso a la zona debe hacerse a pie desde el municipio de El Cairo.A este lugar llegan anualmente más de 500 turistas, en su mayoría extranjeros atraídos por su riqueza ecológica.Entre la variedad de especies que habitan la Serranía están las orquídeas endémicas, tales como la de la Paz o la Lepanthes antennata. También hay insectos como el escarabajo hércules, la avispa con forma de hormiga, el grillo hoja, las mariquitas y cigarras. Además es el hogar de aves como el cucarachero de Munchique, el clarinero primavera y los colibríes.En cuanto a reptiles, es posible toparse con ranas (se han descubierto al menos ocho especies), salamandras y lagartos.

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