Las hacedoras de versos regresan a Roldanillo

Las hacedoras de versos regresan a Roldanillo

Julio 12, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Paula Sabogal | Redacción Cartago Hoy

Un nuevo Encuentro Nacional de Mujeres Poetas se avecina, y las hacedoras de versosse preparan para alegrar corazón. Conozca a las poetas más fieles de este evento queya es institución en Colombia.

Por siglos la palabra de la mujer fue íntima, velada, relegada a los rincones más privados de la vida. Por siglos, la palabra de la mujer se escuchó como un susurro en medio de los lenguajes masculinos que dominaban las calles, las plazas y los libros.Ahora, gracias a pequeñas y grandes luchas por la igualdad de género, como es el Encuentro Nacional de Mujeres Poetas en Roldanillo que ahora cumple 26 años de existencia, más de 150 poetizas indígenas, afrocolombianas, blancas y de todos loscolores de Colombia se dan cita en el Museo Rayo para expresar de forma pública y bella, sus mundos más sentidos.Para esta versión del evento, CartagoHoy quiso resaltar los universos de las poetas que se han hecho tales gracias al encuentro, que han dejado huella con sus enseñanzas o que simplemente han sido más fieles a este proyecto, que ya es toda una institución en el país. Agueda, la poeta al timónAunque a Agueda pizarro el arte de juguetear con el lenguaje le venía en sus genes, gracias a su madre filóloga y su padre poeta (amigo de Federico García Lorca), el gran abrazo a la poseía lo experimentó cuando escribió sus primeras cartas de amor a Ómar Rayo.“Como toda mujer, empecé a escribir secretamente, para mí. Cuando conocía Omar, él me dijo que le gustaban mucho las cartas y cuando se las regalé, me dijo ‘esto se puede publicar’. ‘Aquí beso yo’ se llamó este, mi primer libro editado en Colombia, donde empecé a ser publicada’, dijo la poeta.Desde ese entonces, esta profesora de español newyorkina no sólo ha publicado 15 libros de poesía, infinidad de prólogos, y dos ensayos sobre la obra póstuma de su padre Miguel Pizarro -homenajeado por ser de la generación de poetas del Federico García Lorca- sino que además posibilitó que las mujeres de Colombia encontraran un espacio único para sacar a la luz pública sus reflexiones más bellas e íntimas.Cuando empezó a alternar su vida entre Nueva York y Roldanillo, Agueda quiso conocer a otras mujeres y creó el Encuentro Nacional de Mujeres Poetas. Al principio eran “sólo cuatro gatos declamando poesía”, luego cogió fuerza y ahora, 26 años luego ya vienen más de 150 poetas de todo el país.“Me encantan las palabras, jugar con ellas, descomponerlas, crearlas. Yo le escribo a la poesía misma, pues una palabra no sólo dice lo que dice. También le escribo a los sentimientos; las feministas alguna vez me culparon por dedicarle tantos poemas a semejante patriarca como era Omar, pero que deliciosa ironía que justo en su museo fue que se dio el encuentro para la poesía de la mujer colombiana”.Poesía: “Cuando el mundo se parte en grietas, por donde corre lava de sangre, no hay respuesta posible luego de la pérdida de la esperanza sino mirarnos a los ojos y darnos la mano. El recinto de la solidaridad de almas, de la comunicación de la palabraes infranqueable, y de aquí nace entre las llamas del holocausto, la semilla bajo las cenizas”.Oveida Cortez, poetiza de amor y muerte“La poesía nace con uno como una semilla y el entorno la hace crecer. Cuando niña, tenía una profesora muy dulce, Margarita, quien lograba transmitirnos sus dulzuras con todos sus actos. Cuando hacíamos pilatunas y se ponía triste, yo robaba una rosadel templo, le escribía unas palabras lindas y se los daba para que perdonara mis pilatunas”.A Oveida Cortez, los detalles más sutiles la impactaron desde niña. Su alma ha temblado con las miradas de los seres, el crepitar de las hojas o los enigmas de la existencia humana; y en la poesía ha hallado la fuerza para enfrentarse a la frialdad del mundo.Así, cuando en 1987 Oveida regresó de ‘mochiliar’ por el Ecuador y leyó a sus amigos las poesías inspiradas en los paisajes de su travesía hippie, fue invitada al Encuentro de Mujeres Poetas, y desde ese entonces a sido una de sus más devotas hijas.Con sus existenciales palabras obsesionadas por los misterios del amor y la muerte, esta gestora ambiental de la CVC ha viajado por diferentes casas de la cultura del Departamento, ha sido invitada especial de la Universidad del Valle y está en proyecto para publicar su primer libro.Poema Soledad: Divina soledad, llevo a cuenta finita de la infinita cuenta que soy. La vida es sueño, no menos misteriosa que la muerte”. Marina, el fruto del museoPoema Bohindra (dedicado a los hombres de la civilización adámica: “Kobda milenaria por entre la ojiva, levantas tus ojos pardos de tierno y dulce mirar. Tienen música tus risos cuando los ondula el viento. Tienen luz en sus reflejos cuan si fueran cadejos de bronce viejo”.Con 15 libros publicados, 7 premios ganados, y 26 años de asistencia a los talleres de creación poética y a los encuentros nacionales de mujeres poetas, Luz Marina Vanegas es de las cosechas más espléndidas que ha gestado el Museo Rayo. Así, aunque desde sus 12 años le escribía a su profesora, padres y cotidianidad, fue sólo hasta 1986 cuando entró en el proceso de convertirse en una poeta de verdad, entrando en los talleres poéticos que dictaba el Museo Rayo 2 veces por año. “Durante 26 años no me he perdido un solo taller, pues a pesar de que nací con la semilla de la poesía, fue sólo hasta que escuché el esplendor de la poesía de Agueda y Magda López en los talleres, que entendí que debía pulirme. El maestro Rayo nos dijo ‘ustedes son pingüinas de poetas, cuando se vuelvan poetas, yo les digo’, y finalmente una vez, cuando bajé del estrado luego de presentar parte de mi libro ‘El resplandor del delfín’, el maestro se paró, me dio la mano y me dijo ‘poeta’”.Las letras casi musicales de Luz Marina le escriben a los mitos, a lo sagrado del cosmos y a la belleza.“El Encuentro de Mujeres poetas abarca todo lo que busco, pues es una comunión sagrada con el universo, donde mujeres tan distintas, de diversas etnias y con visiones de mundo aún más distintas, logran comunicarse con el alma”.Patricia, poeta de mujeres y vientosPoema Amanecer: “Parece que se hallaran ausentes las hojas, quietas en el árbol. El viento quieto, esperando, escuchando el roce del vuelo en la mañana. Alguien busca néctar, alguien besa la flor y se tiñe de colores. Hojas maduras charlan en la grama con una hormiga, y el grillo –admirador profundo- saborea la dulce sabia. Un hilo amarillo rodea el ambiente y construye su casa”. Cómo se revela la vida a través de los detalles de la naturaleza y la fecunda generosidad de la mujer han sido inquietudes constantes para Patricia Jaramillo, una de las poetisas más reconocidas del norte del Valle con seis menciones de honor, dos libros publicados y 16 escritos.De un corte romántico y social, esta profesora de español y madre cabeza de hogar de 2 niñas, ha criticado con sus versos a las mujeres que siguen convencionalismos sin fondo en lugar de amar sin fronteras; ha defendido el derecho a conservar algo de la hermosa inocencia de la infancia, donde se tenía fantasías y se comía flores; y ha jugado con los roles de bruja, santa, madre y niña que ha tenido la mujer en la historia.En la actualidad, esta hacedora de versos que ha participado en 8 ocasiones en el Encuentro de Mujeres Poetas de Roldanillo, está escribiendo su primera novela llamada ‘La casa de las mujeres’, un relato sobre las injusticias que ha sufrido su género en el país.Blanca Arenas, poeta natural Poesía Basto cielo: “El dolor calcinó a tantos seres al extenderse las guerras, se levantaron tantas cruces, como en el basto cielo las estrellas”. Poesía Sabiduría: “Los ojos de la liebre sobre el horizonte vislumbran al enemigo, escucha la palabra del viento y el paso de la hormiga. Rápida mirada contra el águila, y se oculta”.Blanca Arenas no estudió, creció silvestre como la orquídea, y aún así hoy ha escrito 10 libros de poesía. Su personalidad melancólica la llevó a juguetear con el lenguaje de manera autodidacta, para descomprimir toda su rica y densa vida interior, y a vincularse luegocon los talleres poéticos del Museo Rayo.“Una amiga poeta alcanzó a leer mis escritos y me invitó a tomar los talleres, yéndome tan inesperadamente bien que me premiaron junto a otras poetas un libro colectivo llamado Cosecha de Viento Verde’. La poesía me cambió la vida. Antes era muy depresiva y no encontraba sentido a levantarme todos los días. Desde que me metí de lleno en escribir, me alivié de todo”.Los poemas de blanca son cortos, como pensamientos puntuales embellecidos gráficamente, los cuales hablan de la naturaleza, de las problemáticas sociales. “El dolor se alivia al expresar las palabras bellas ‘Ven todo el aire a mi. Llévate midolor al abismo del trueno”.Marga, la invitada de honorPoema a su difunta madre: “Ella va de su luz llevada y danza. No camina… Cuánto habrá recordado dormida su refugio del vientre, sus paredes de agua única para todos sus hijos.Siempre ella tan ahí, tan puntual a la risa y al enojo. Tan comenzando. Tan mía. Ahora está quieta en el lecho la que andaba la casa”.Si hay una poetisa que ha hecho del Encuentro Nacional de Mujeres Poetas de Roldanillo un hogar para sus sutiles palabras, ha sido la periodista Marga López, considerada en Colombia una de las artistas más admiradas en el país y fuera de éste.Esta paisa nacida en La Ceja Antioquia ha sido profesora, productora de radio cultural en Antioquia, tallerista, entre otras ocupaciones, pero su nombre se ha iluminado en gran medida gracias a sus letras, que la han hecho merecedora al título de Almadre,a ser el personaje más destacado en la Feria del Libro Ambiental en Medellín, y a menciones de honor en los concursos internacionales de poesía en Austria y España.Marga López, ha sido además la encargada de diseminar el bicho de la poesía en todas las mujeres que asisten en Semana Santa a los talleres que dicta como invitada en el Museo Rayo de Roldanillo.“Una de las imágenes que más incentivó mi imaginación para la poesía, fue la frase de una religiosa profesora de literatura nos dijo: ‘Los gorriones que bajaban a beberse el cielo en el agua del brocal del pozo’. Esto me impactó, y me dura hasta hoy”.Piedad, la celestina de grillos Poema Ausencia: “Vi como tu ausencia me mataba y no pude entender tanta desdicha.¿Por qué si m amabas como yo te amaba te tuviste que ir dejándome herida? No comentes ni con la oscura noche lo que por mi tu sentías. Ojala que ni tus sueños me recuerden, para que no tengas que pensarme al otro día”.“Cuando tenía 9 años me encantaba ver las relaciones entre los animalitos, sobre todo los bichitos. Yo enamoraba a las cigarras, cucullos y grillos, y los casaba para que fueran felices. Este pensamiento netamente romántico acompañó todo lo que soy hoy en día eimpregnó mi poesía”.Desde muy joven, Piedad Carmenza Rojas se hizo popular entre amigos y estudiantes de colegios de Roldanillo, quienes le pagaban para que les creara versos para sus amores.Su fama ganó fuerza hasta que en 1998 fue invitada por el Museo Rayo a participar del Encuentro Nacional de Mujeres Poetas.“¡Fue tan delicioso! Salí ante un público por primera vez en mi vida. Le pedí a Dios que hablara a través de mí e hice lo mío. Al otro día aparecí en los periódicos en primera página con titulares que decían ‘Cómo iluminada por un rayo’, con una foto del maestro Rayo mirándome declamar. Ahí me ilusioné con la poesía”.Piedad cuenta ya con un material de 600 poemas inéditos que piensa unificar en tres libros que se llamarán ‘La magia de la luna’, y ‘Aroma de mujer’, y otro que aún no tiene título. Todos hablan del amor al amor; del amor romántico, filial, a la vida; del amor entodas sus más grandes y sutiles expresiones.“Soy una fanática y enamorada del amor, porque cuando las personas no aman, ya no existen, ni tienen razón para gustar de las cosas de la vida. En el fondo todos queremos amar; en el fondo pienso que nadie es malo, y que son las circunstancias las que influyen sobre un mal acto”.Fanery, la poesía contra el dolorPoema ‘La matita de Romero’: “Embelesado en sus fantasmas, el solitario Romero es indiferente al estrago. El sol con pena declinó sus rayos. Celoso, obstinado, el polvo del camino cubrió sus ojos. Pretende un lamento. La noche en represión del sendero hizo desu instante un abrigo, pidió al gélido viento con suaves besos bruñir las hojas; al rocío, un brocado; a las estrellas, un deseo: las ofrendas agraden y desembelesen al solitario romero”.Una planta arrojada en el rincón de una calle, un gato flaco, un gesto convulsionado son suficientes para que el alma de Fanery Cortez Suarez padezca. Desde sus 9 años, le llenaba la casa de animales heridos a su madre para intentar aliviar un poco el dolor delmundo. Hasta que la poesía entró a su vida para descargar su inmensa sensibilidad.“Desde niña todo me dolía, era demasiado sensible. Al ver esto, mi hermana me enseñó que todos esos momentos terribles los podía canalizar escribiendo, y que ésta era la única manera de no hacerles daño a otros por culpa de nuestros propios sufrimientos. Me decía ‘no le de más dolor a la vida, del belleza’, y eso hice”.La perceptiva pluma de Fanery, fue regalada al público en 1988, cuando participó por primera vez en el Encuentro Nacional de Mujeres Poetas de Roldanillo. Desde eso, lleva 22 años de seguido vinculada con el Museo Rayo, mostrando sus sentires.Ahora, cuenta con 300 poesías inéditas que le susurran al romance y a las injusticias de la humanidad.

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