La región se blinda contra el invierno

La región se blinda contra el invierno

Julio 26, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Andrés Felipe Álvarez | Palmira Hoy
La región se blinda contra  el invierno

El jarillón construido en cuatro sectores aledaños a Candelaria es una de las obras más importantes que se han hecho para mitigar el impacto del invierno. Más de mil familias resultaron beneficiadas, puesto que el río ya no se precipita hacia sus casas cuando se crece.

Pese a la ola invernal que se registra en el país, Palmira y sus municipios vecinos no han registrado mayores inconvenientes. Obras de mitigación han disminuido el impacto de las lluvias. Sin embargo, los organismos de prevención se mantienen alertas.

Mirando el atardecer sobre el nuevo jarillón del río Cauca, casi a la altura de Juanchito, José Roberto Trujillo y Ever Gordillo recuerdan el que quizá ha sido el día más amargo de sus vidas.El 25 de noviembre del 2008, el segundo afluente más grande y caudaloso del país se salió de su cauce y entró a sus casas, en la vereda Domingo Largo de Candelaria, una de las más pequeñas del departamento. El agua alcanzó un nivel de inundación que superaba el metro y medio.En aquel entonces, cerca de 1.700 personas de once veredas resultaron damnificadas por la ola invernal que hizo desbordar éste y otros ríos de la región.Gracias a las obras de mitigación de impacto invernal que se han adelantado en sectores de alto riesgo, hoy muchos habitantes ven con tranquilidad como los afluentes crecen y pasan caudalosos junto a sus viviendas, mientras las noticias anuncian que en otras regiones del país arrasan sin piedad con cultivos, viviendas, ganado y decenas de personas que no se salvaron de la bravura de sus aguas.A estas alturas de la oleada invernal que azota a Colombia, las autoridades y los organismos de emergencia de la región no han reportado casos para lamentar.Pero ante el anuncio de la red de hidroclimatología de la CVC, que indica que las lluvias causadas por el fenómeno de ‘La Niña' se extenderían hasta diciembre, cabe preguntarse: ¿estamos realmente preparados para afrontar un recrudecimiento de las lluvias y las consecuencias que este fenómeno trae?El director de la Oficina de Atención y Prevención de Desastres del Departamento, Argirio Villegas, manifestó que hace mucho tiempo no se presentan calamidades de mayor magnitud en la región, debido a la labor preventiva e interinstitucional que se ha adelantado en cada uno de los municipios, destacando principalmente los planes de gestión de riesgo de Candelaria y Palmira.Fabio Márquez, director del Clopad de la Villa de las Palmas, destaca lo impredecible que puede ser un episodio invernal de grandes magnitudes, pero afirma que en la ciudad se ha trabajado en la solución de problemas antiguos y en la prevención de posibles calamidades. “Obras terminadas este año, como el colector de aguas de la Calle 33 y el zanjón Mirriñao, han logrado que no se presenten inundaciones de hasta dos metros de altura en el Parque Lineal”, indicó.El funcionario recordó que la última emergencia invernal que se atendió en Palmira fue el vendaval del pasado 11 de mayo, que dejó a 87 familias a la intemperie en Rozo y millonarias pérdidas agrícolas.“A estas personas les hemos entregado mercados, colchones, frazadas y elementos para reconstruir sus viviendas”, añadió.Sin embargo, recalcó que en sectores como el Callejón los Roa, en Guayabal, y el caserío Techo Azul, en Amaime, aún hay más de 180 familias que deben ser reubicadas, ya que al vivir en la ribera de los ríos Palmira, Amaime y Nima están en constante peligro. Por su parte, Daniel Useche, coordinador del Comité Local de Atención de Emergencias de Candelaria, anunció que aunque el Municipio se encuentra en alerta amarilla por el crecimiento anormal de los ríos, “se siente un ambiente de tranquilidad entre los pobladores, debido a obras como los diques construidos en el Zanjón Tortugas, Domingo Largo, Caucaseco y Juanchito, que tradicionalmente se anegaban con cada aguacero”.Autoridades de El Cerrito, Pradera y Florida aseguran estar alerta ante las emergencias que se podrían venir a causa de ‘La Niña’, pero que hasta el momento los planes de contingencia de sus localidades han dado resultado.“En El Cerrito se han adelantado obras como el dique de 200 metros de bolsacreto en el río tutelar, a la altura del sector Afrocerrito Bellavista, donde cerca de 50 viviendas se inundaban con las crecientes”, aseguró Manuel Alfredo Tovar, secretario de Infraestructura.Adicionalmente, en Tenerife, zona lechera del departamento, fueron construidos muros de contención y gaviones por un valor de $117 millones, a la altura del estadero Carepalo, para evitar deslizamientos.Según Hernán Gómez Abello, secretario de Gobierno de Pradera y coordinador del Clopad de la localidad, el invierno no ha causado grandes problemas este año en la cabecera municipal, pero los planes de contingencia se siguen aplicando, dada la situación climática actual.Manifestó que cerca de 1.200 habitantes de los barrios La Playita y Las Vegas resultaban afectados hasta el año pasado por el desbordamiento del río Bolo, pero que la profundización del mismo ha hecho que esta situación no se vuelva a presentar.“Hacen falta algunos trabajos en la zona rural, para evitar que con las lluvias se afecten los cultivos, pero ya tenemos el proyecto de un jarillón para evitar que el río se salga en sectores como Potrerito y Lomitas”, agregó.Algo similar ocurre actualmente en Florida, donde cerca de 6000 personas dejaron de sufrir cada que llueve por el desbordamiento de aguas negras cerca a sus residencias.“Para que esto no sucediera más, se adelantaron obras de limpieza en el alcantarillado. Por fortuna, no hemos tenido inconvenientes como el de marzo del 2008, cuando varias casas resultaron semidestruidas”, señaló Orlando Álvarez, secretario de Gobierno de Florida.Teniendo en cuenta que los aguaceros han causado estragos en municipios como Buenaventura, El Águila y Bugalagrande y que los riesgos se extienden cada vez más hacia otras localidades, Palmira y sus vecinos siguen alerta ante cualquier eventualidad y reforzándose para asegurar que la calma que se vive bajo la lluvia continúe.

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