La opaca soledad de Zaragoza

La opaca soledad de Zaragoza

Mayo 25, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Por Jessica Villamil Muñoz, reportera de El País.
La opaca soledad de Zaragoza

Más del 70% de las máquinas retroexcavadoras que sacaban oro se fueron de Zaragoza. Dicen que la actividad ahora se concentra en San Cipriano. De las 35 mesas donde se compraba oro, ya no queda sino la mitad.

Zaragoza está a punto de volver a ser una población inadvertida. De esas con casas aisladas y de habitantes que se dedican a la pesca, a la albañilería, donde las mujeres son amas de casas y algunos padres son desempleados. Ya poco queda del pueblo que hasta hace un mes fue epicentro de una fiebre dorada que contagió a más de ocho mil personas.El Kilómetro 27 ya no es un hervidero. Todavía hay panaderías, peluquerías, ferreterías, carnicerías, graneros, almacenes de ropa y calzado, pero permanecen vacíos. Sus dueños continúan allí casi que empujados por la testarudez.En el pueblo improvisado con ranchos de paredes entabladas y techos de plástico, que se formó producto de la bonanza que trajo el oro, hoy impera la delincuencia, según sus propios habitantes. Las calles están solitarias a pesar de la vida que fingen las cantinas con música a alto volumen para atraer a algún cliente.Los dueños de los negocios están desesperados. Ángel Morales lamenta que las máquinas se hayan ido porque ellas cavaban lo necesario para conseguir el metal. Dice que con éstas se fue la plata: “Hace un mes me ganaba al día hasta $500.000. Ahora, si a caso, vendo tres pantalonetas o un par de botas plásticas”.Ermides García viajó desde Villavicencio arrastrado por el espejismo dorado. Asegura que un pariente suyo se hizo “casi millonario” porque montó en la zona un local de venta de herramientas y combustible. También compraba oro.El muchacho ya no sonríe. Está sentado en una silla con los pies sobre la mesa en la que alguna vez pesó hasta mil gramos de oro en un día.“El material está tan escaso que ya no se compra a $50.000 el gramo, sino a $57.000. Ver una pepita es un milagro, todo porque se llevaron las máquinas”, sostiene.Lucía Riascos también se queja. Cuenta que desde que un juez dio la orden de evacuar la mina, que alcanzó 24 kilómetros de longitud, la economía empezó a deteriorarse.“Lo que quieren es que la juventud se pierda. No hay trabajo, no hay plata, no hay comida. ¿Qué se ponen hacer los muchachos?”, pregunta.Robert Medina, un comprador de oro, dice tener la respuesta: Señala que ahora nadie se puede descuidar. Comenta que quienes insisten en arañar la tierra y las entrañas del río Dagua para sacar oro, son asesinados para arrebatarles las pocas ganancias.El panorama impresiona. La cuenca del Dagua sigue rota, pero ahora sufre solitaria. Los huecos que parecían hechos por topos del tamaño de dinosaurios ahora están llenos de agua verdosa donde flotan residuos de una comunidad que vivió allí durante un año. Los cernidores gigantes que fueron usados para separar el oro de la tierra están oxidados a la orilla del río y como un mal presagio, en el ambiente permanece un olor a aceite quemado.Las autoridades de Buenaventura afirman que la orden de evacuar la zona donde se practicaba minería ilegal, se cumplió. Henry Mosquera, secretario de Gobierno del Puerto, habla con aire de victoria. Sentencia que ya más del 70% de los mineros se fueron de manera voluntaria y que no fue necesario incautar las 236 máquinas con las que se sacaron 40 toneladas de oro en doce meses. ¿Desaparecieron?Un simple espectador diría que el problema en Zaragoza se acabó: No hay máquinas en los costados de la Vía al Mar y los pocos mineros que quedan se pierden entre los cerros de roca que fueron sacados del río Dagua para hallar las vetas de oro. Pero los protagonistas de la devastación que enfrenta la cuenca sencillamente cambiaron de escenario, aseguran los conocedores de la zona.Basta adentrarse en la selva para comprobar que los mineros siguen escarbando con afán. Ellos dicen que en la reserva natural de San Cipriano nadie los ve. Y parece cierto, para llegar hasta allá hay que usar un transporte rudimentario que consiste en un entablado arrastrado por una moto sobre la carrilera.Otros comentan que se han alejado a zonas tan recónditas como las cuencas de los ríos Yurumanguí, Raposo y Anchicayá, en el Pacífico. También se escabulleron a Suárez, Cauca, o a Nariño, donde abunda el oro.El Secretario de Gobierno de Buenaventura niega esos rumores: “Ellos sólo se han desplazado al Alto y Bajo Dagua. No están en la reserva”.Lo cierto es que Zaragoza, aunque vacía, ya jamás será la misma.Crisis minera en SuárezMañana se instalará la mesa de trabajo con mineros y autoridades locales y regionales del Cauca para darle solución a la crisis que enfrenta el municipio de Suárez.Y es que la semana pasada fue bloqueda la vía que une a esta localidad con Santander de Quilichao en protesta a la entrega de títulos mineros a personas que no son de la zona.Ante la situación, el secretario de Gobierno del Cauca, Álvaro Grijalva, dijo que se debe respetar el derecho de explotación otorgado a Héctor Jesús Sarria.“La mesa no es cualquier juego y deben participar funcionarios idóneos del Ministerio Minas, para que se llegue a soluciones concretas y a la luz de la justicia”, precisó.Dijo finalmente que la Fuerza Pública ya tiene órdenes de actuar en ese territorio en caso que se presente un nuevo bloqueo de la vía por parte de la comunidad minera. (Redacción Popayán)

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad