La deuda del centro asistencial San Vicente no para

Octubre 21, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Palmira Hoy

El centro asistencial más importante de la ciudad presenta a la fecha un pasivo por más de $8.400 millones. Usuarios se quejan por demoras en la atención y falta de citas.

Pregunta, reclama, grita. Camina de un lado para otro por los pasillos del hospital apoyándose en sus desvencijadas muletas y no encuentra ninguna solución a sus quejas.Son las 9:30 de la mañana del lunes en el San Vicente de Paúl, el centro asistencial público más importante de la Villa de las Palmas, y la paciencia de don Orlando Quintero llegó a su límite.Pese a la primera impresión que brinda con sus muletas y su rostro demacrado, este palmirano goza de perfecta salud. Su indignación, según dice, se debe a que lleva dos meses arrastrando como puede la silla de ruedas de Pedro Antonio Villegas, un anciano de 94 años que padece una hernia inguinal, que le produce dolores agudos, sin conseguir una cirugía.Como Orlando Quintero y Pedro Villegas son cientos los pacientes que a diario se quejan del servicio en el San Vicente. Largas filas, problemas de facturación y difícil obtención de citas con especialistas son algunas de los reclamos más comunes.Según un funcionario de la Oficina de Atención al Usuario de la institución, quien prefirió reservar su identidad, uno de los más grandes inconvenientes que se presentan actualmente es la sobre oferta de citas con especialistas, lo que causa enormes filas, impaciencia en los usuarios y hasta motines y protestas como las que se armaron este mes.“A final de cada mes se pueden ver personas haciendo fila desde las 11:00 p.m. para obtener una cita al día siguiente. Se reparten más fichas de las citas que se pueden dar y a las 5:00 p.m. la gente se tiene que ir para su casa sin nada”, manifestó.Además, advirtió que se está traficando con los turnos, ya que indigentes y recicladores que pasan la noche en las afueras del hospital y venden los puestos, de tal forma que quienes llegan a hacer la fila se están quedando sin citas.Ante esta problemática, Harold Rodríguez, gerente del centro asistencial, asegura que con el nuevo sistema de facturación que entrará en funcionamiento “se van a descongestionar estos trámites y a garantizar que se cobre adecuadamente cada servicio que se preste, para evitar que se pierdan estos recursos”.Sin embargo, Raúl Ospina Giraldo, presidente de la Liga de Usuarios de la Salud de Palmira, asegura que el problema no llega hasta allí.Ospina, también miembro de la junta directiva del San Vicente, agrega que en el hospital se están desaprovechando espacios que podrían optimizar el servicio y evitar los tumultos. Según dice, hay cinco quirófanos, uno de los cuales “se utiliza como cuarto de san alejo”.“Deberían programarse veinte cirugías diarias, pero la cifra sólo llega a diez. El 17% de las intervenciones se cancela sin realizarse. Si se utilizara el otro quirófano no se vería tanta gente enferma a diario rogando por citas en los pasillos del hospital”, manifestó el presidente de la Liga de Usuarios.Como si esta revelación no fuera suficiente, se conoció que a diario cerca de 700 personas acuden en busca de una cita con médicos generales o especialistas y que, aparte de que sólo se entregan la mitad de éstas, no todo el mes hay disponibilidad de médicos.Una apreciación que ya había sido advertida por el alcalde Raúl Arboleda, presidente de la Junta Directiva del hospital, quien calificó como “inadmisible” que después de los $6.243 millones desembolsados en marzo de 2009 por la Alcaldía y la Gobernación para salvar financieramente la institución, a agosto de este año, se tuvieran pasivos por $8.438 millones.Sin embargo, el gerente de la casa de la salud que atiende pacientes de Palmira, Candelaria, Rozo, El Cerrito, Ginebra, Pradera y Florida, asegura que el hospital sigue siendo sostenible y que estos pasivos van a ser saldados en cuanto se recupere la cartera pendiente.“Es una lástima ver que en el hospital no haya trabajo en equipo y por eso se ven tantas irregularidades”, agregó el alcalde Arboleda.Los ojos puestos en el hospitalA su turno, la recién posesionada secretaria de Salud, Luz Mary Coronado, aseguró que apenas se está poniendo al tanto de la situación de los hospitales locales, pero que asume como un compromiso para su gestión la mejoría en el trato a los usuarios, que finalmente son los únicos afectados por los malos manejos.Pero si pacientes, trabajadores y gobernantes no están satisfechos con el funcionamiento de la institución médica, los organismos de control externo no entregan un mejor diagnóstico.En el más reciente informe de auditoría, expedido por la Contraloría Municipal, que evalúa las vigencias 2008 y 2009 del San Vicente, se califica la gestión y los resultados del gerente en estos periodos como “desfavorable”.El documento puntualiza casos como “falta de compromiso por parte de los colaboradores de la organización, poca sincronización entre los jefes de área, insatisfacción de los usuarios, habilitación sin cumplir con todas las condiciones mínimas, falta de recursos financieros, y deficiencias en el manejo de los existentes, clima organizacional inadecuado, falta de trabajo en equipo, resistencia al cambio y mecanismos de comunicación interna deficientes”.Pese a ello, el contralor municipal, Víctor Hugo Osorio, advirtió que el hospital mostró una mejoría sustancial en el 2009 con respecto al año anterior, en aspectos como la cantidad de usuarios atendidos y servicios prestados, y dijo que “no se puede catalogar la situación actual como crítica hasta que no se vean resultados de la vigencia 2010”.Pero la evaluación de estados financieros, control interno y cumplimiento de normatividad correspondiente al segundo trimestre de este año, no dejan muy bien parada a la institución.El informe emitido por una revisora fiscal externa, da cuenta que el San Vicente ha cumplido el 0% en algunas metas de su plan estratégico como la racionalización del gasto, racionalización de los costos, capacitación en humanización al personal, propender por el desarrollo continuo del talento humano, promover la coordinación interinstitucional e intersectorial que garantice un trabajo de equipo con fines de impacto social, entre otras.Lo anterior se evidencia en casos como el pago actual de cargo básico e intereses de líneas telefónicas que no están en uso y la instalación de sensores controladores del tiempo para los empleados, que no han entrado en funcionamiento a pesar de que se canceló el valor del contrato por valor de $21’000.000.La comunidad sigue pidiendo soluciones urgentes para el hospital más importante de la ciudad. Un enfermo crónico que se sigue resistiendo a cualquier cuidado que le quieran dar.

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