La CVC es un fortín de contratos y votos

Diciembre 18, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co
La CVC es un fortín de contratos y votos

En medio de los estragos ocasionados por la ola invernal, que deja 235 muertos, dos millones de damnificados y miles de hectáreas y cultivos inundados en todo el país, lo único positivo es que las aguas han permitido ver la forma como la politiquería se enquistó en las corporaciones autónomas regionales

En medio de los estragos ocasionados por la ola invernal, que deja 235 muertos, dos millones de damnificados y miles de hectáreas y cultivos inundados en todo el país, lo único positivo es que las aguas han permitido ver la forma como la politiquería se enquistó en las corporaciones autónomas regionales, CAR.Amparada en la Ley 99 de 1993, que con el fin de democratizar los entes ambientales modificó la composición y la forma de elegir el consejo directivo de las CAR, la clase política fijó su atención en ellas, desvió su razón social y las hizo fortines burocráticos y plataformas para el lanzamiento de campañas políticas.El más claro ejemplo es la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, CVC, que pese a sus 56 años de trayectoria y de ser pionera de las CAR, según analistas consultados por El País es hoy de las menos eficientes en el manejo ambiental, debido a que el personal más calificado de la empresa fue despedido para abrir espacio a los recomendados políticos.Los últimos tres años han sido críticos. Al llegar a la Dirección José William Garzón en el 2008, personas con 25 y 30 años de experiencia fueron retiradas para dar paso a los amigos del ex senador Juan Carlos Martínez. Uno de los despedidos fue el ingeniero hidráulico José Antonio Sierra quien, según sus propios ex compañeros, es quien más conoce de adecuación de tierras, del manejo del río Cauca y sus tributarios y de la conservación de diques y canales.El ingeniero Guillermo Regalado, quien hizo parte de la construcción de la represa de Salvajina, lamentó que el principal organismo ambiental del Valle, que fue modelo nacional, esté tomado por los políticos. “Partiendo de la Dirección General y pasando por casi todo el grupo de trabajo, sus funcionarios responden a recomendaciones políticas”.Por su parte Ramiro Tafur, miembro del Consejo Directivo de la CVC, dijo que es indudable la politización por la forma como se eligen los miembros. “En el caso de la CVC son 11 consejeros: dos de los alcaldes, que son políticos; dos de ONG ambientales; dos de los gremios que los elige una asamblea de alcaldes, lo que es un despropósito porque los debería elegir el sector privado; uno de negritudes; uno de indígenas, que también hacen política; un representante del Ministerio de Medio Ambiente; uno del Presidente, y uno del Gobernador”, explicó Tafur.“En los 14 años en los que dirigí la CVC, nunca se tomó una decisión por votación; siempre fue unanimidad. Ahora todas las decisiones se votan, algunas muy reñidas, o sea que no hay unidad de criterio en el manejo de la Corporación”, dijo el ex director de la CVC Óscar Mazuera.Peor aún, ahora la entidad ejecuta obras por $25.000 millones para la emergencia invernal y las personas de más experiencia que hay en la empresa no fueron tenidas en cuenta y estarían improvisando con gente que no maneja el tema ambiental.“Hay gente que lo que le preocupa son las inversiones para repartir el presupuesto, no el tema ambiental. Les interesa más el cemento, que es el que da plata y votos, que trabajar en la cuenca”, dijo Tulio Murillo, presidente del Sindicato de Trabajadores del Sistema Nacional Ambiental.Con el sello MartínezCon la llegada de Juan Carlos Abadía a la Gobernación, el tema ambiental en la CVC pasó a un segundo plano y lo que cobró importancia fue la ejecución del gasto y la contratación que, según fuentes, se entrega a ONG que le rinden cuentas al mismo miembro del Consejo Directivo que los representa. A fines del 2007 el concurso de méritos para dirigir la entidad lo ganó José William Garzón, quien para asegurar la Dirección de la CVC buscó el aval del entonces senador Juan Carlos Martínez Sinisterra.Así lo reconoció él mismo en una entrevista con El País un año después, tras ser relevado del cargo porque incumplió con el Plan de Acción Trienal, y donde además dijo que lo sacaron por no dejarse presionar por sectores políticos. Pero el daño ya estaba hecho. Garzón designó los recomendados de congresistas y relevó profesionales y técnicos que la CVC había preparado durante años. Sin embargo, Garzón intentó desafiarlos y empezó a administrar por su cuenta, lo que le costó su salida. Una jugada a la que se sumaron la senadora Dilian Francisca Toro y el entonces representante Roy Barreras, según empleados de la entidad que pidieron reserva. A Garzón lo reemplazó en calidad de directora encargada María Jazmín Osorio, quien luego ganaría el concurso y que, según aseguran en la CVC, hace lo que disponga la llave Martínez-Abadía.En manos de los dos políticos, la CVC se convirtió también en el torniquete con el cual intentaron asfixiar al alcalde Jorge Iván Ospina para presionarlo a cumplir los acuerdos políticos que lo llevaron al cargo.Son unos $19.000 millones que aún la CVC no le transfiere a la ciudad desde el 2008, procedentes de la sobretasa ambiental, que deben ir al mantenimiento de zonas verdes, a través del Dagma, y que hoy contrata la CVC.La parcelaciónDicen algunas fuentes, que ningún otro gobernador codició tanto el manejo de la CVC como Juan Carlos Abadía. Secundado por su padre Carlos Erney Abadía y el ex senador Martínez, son los artífices de la conformación del actual Consejo Directivo.Señalan ex funcionarios que el apoyo de Dilian y Barreras para retirar a Garzón les representó una importante participación en cargos y contratos de la CVC.Según esas fuentes, muchos de los permisos para construcción ya no los otorga la entidad, sino que se tramitan ante políticos y ponen como ejemplo lo ocurrido en una urbanización en Jamundí que se afectó por el rompimiento de un zanjón y donde se otorgó licencia ambiental contrariando reparos de ingenieros de la CVC.La senadora Dilian Francisca Toro negó tener participación en la entidad, aunque reconoció que tiene varios amigos “que son técnicos y que llegaron a la CVC no porque yo los haya presentado, sino que llevaron su hoja de vida y los han elegido por su calidad e idoneidad”.“La CVC tiene un Consejo Directivo y las obras y todo lo que se hace está de acuerdo al PAT, en el que los políticos no tenemos nada que ver. Eso lo define el Consejo Directivo con una sustentación y unos argumentos técnicos que hacen quienes trabajan en la CVC”, dijo. El senador Barreras negó también que sean cuotas suyas la Dirección de Planeación Ambiental y la Regional Soroccidental, que maneja Marco León Villegas.“El doctor Villegas fue concejal de origen conservador, tiene su propia independencia y entiendo que ha hecho una buena tarea. También conozco a la ex jefe de Planeación Amparo Filigrana que hace parte del sector del concejal José Fernando Gil, pero no es que trabajen conmigo o que llegaran por recomendación mía”, dijo.Barreras reconoció que: “Quien hizo parte de mi organización fue el ex jefe de Planeación Rubén Olarte, hoy en el Partido Verde. Y tuve directora por un día con Lucero Cadena, a quien no dejaron posesionar por una estratagema política interna”.Sobre las CAR, Barreras indicó que “ante la culpabilidad de las corporaciones en no prevenir los daños ambientales, deberían desaparecer e integrarse al presupuesto nacional ambiental a través de las entidades territoriales, dagmas y secretarías de Ambiente departamentales, y evitando que pasen por un filtro que está totalmente politizado”.James Ortega, quien preside en Cali el Sindicato de Trabajadores del Sistema Ambiental, pidió que el Gobierno Nacional aproveche la coyuntura y realice las reformas que demandan las CAR para sacarlas de las garras de la politiquería.

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