Investigan denuncias por desplazamiento urbano en el barrio Harold Éder de Palmira

Investigan denuncias por desplazamiento urbano en el barrio Harold Éder de Palmira

Agosto 03, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País Palmira.

De acuerdo con habitantes de Harold Éder, 36 viviendas fueron abandonadas debido a las amenazas de los grupos y bandas que operan en el sector. Autoridades aseguran que son menos y que el problema es que la gente no denuncia ante la Fiscalía.

"Ya no se puede vivir en Harold Éder. La situación es desesperante y lo peor es que hemos hablado con el Alcalde, con el Secretario de Gobierno, con gente que pensábamos íbamos a tener mucho respaldo y no ha sido así. Nos han dado la espalda. Nos pasan de un funcionario a otro; mejor dicho no nos han dado ninguna solución y cada día más personas deben abandonar sus casas por temor a las bandas y grupos que operan en este sector".

Así habla un habitante del barrio Harold Éder, uno de los tantos barrios de la Comuna uno, al noroccidente de la ciudad, que viven bajo el estigma del miedo y del terror. Según dice, sus viviendas, aquellas que construyeron tras años de duro trabajo y esfuerzo, han sido invadidas por desplazados que vienen de municipios como Buenaventura, Tumaco o Guapí, donde la violencia también ha desterrado a cientos de pobladores.

Ellos mismos se han convertido en desplazados dentro de su propio barrio, pues acosados por los grupos delincuenciales como 'Los 300' de Villa Diana, Simón Bolívar o los del 20 de Julio, entre muchos otros, han preferido dejarlo todo antes que convertirse en un número más en la estadística de homicidios que se manejan en esta ciudad.

Sin embargo, cuando alguno de ellos ha pretendido regresar y reclamar lo que les pertenece, se encuentran con que ya hay gente habitando sus viviendas y son amenazados de muerte.

"Ellos nos dicen, usted no puede volver por aquí, si vuelven los matamos", asegura la misma fuente que por obvias razones prefirió omitir su nombre.

Cuenta que hay personas que de manera fraudulenta colocan los servicios públicos como el agua y la energía a los invasores. Y ellos, impotentes, no saben qué hacer.

"Nos sentimos abandonados ante una problemática tan difícil. Nuestros hijos son atracados, robados. Aquí no entran los vendedores porque los roban, tampoco los taxistas o mototaxistas. Es una cosa impresionante, yo no entiendo por qué no nos ayudan si nosotros somos gente buena, que trabajamos para salir adelante", sostiene mientras aseguran que no entiende por qué la Administración les ha dado tantas oportunidades: cursos de capacitación y puestos en empresas a los miembros de esos grupos cuando ellos lo rechazan.

"En cambio nosotros que merecemos una oportunidad, hemos pensado en dejarlo todo ante esta situación tan desesperada. Queremos irnos de aquí pero nadie nos compra la casa y la alcaldía tampoco nos resuelve algo".

Varias de las casas abandonadas se encuentran prácticamente en cimientos y se han convertido, a su vez, en focos de inseguridad dentro del mismo barrios pues las usan para la venta y consumo de estupefacientes.

"No hay denuncias ante la Fiscalía"

El comandante del Primer Distrito de Policía de Palmira, coronel Javier Pineda, dijo que las quejas que se conocen han sido de manera verbal, pero no hay ninguna ante la Fiscalía lo que impide tomar las acciones correspondientes contra las personas que se han apoderado de estas viviendas.

"Se han hecho algunas visitas y estamos haciendo un censo para verificar la realidad de las denuncias verbales, pero le estamos diciendo a la comunidad que si yo tengo un bien inmueble y a mi me sacaron del mismo, lo mínimo que debe hacer es poner una denuncia ante las autoridades respectivas, porque si no hay una denuncia nosotros no podemos proceder", subrayó el oficial quien dijo que cuando van a las casas para verificar quién es el propietario, los residentes les han enseñado contratos de arrendamiento.

Dijo también que después de verificar en el sector, se ha podido constatar que no son 36, sino unas 8 o 9 y que varias de ellas estaban abandonadas desde mucho tiempo.

Asimismo, insistió que la Policía ha venido adelantando constantes operativos en esta comuna lo que ha permitido, en los últimos tres meses, capturar más de quince personas dedicadas al expendio de estupefacientes y también al sicariato.

El caso más reciente fue el de alias Alegría, quien según el coronel Pineda, estaba dedicado a asaltar los buses y también estaba involucrado en casos de homicidio.

"Tenemos una intervención de hace más de tres meses en todo el sector con Policía de Vigilancia, pero también personal de inteligencia e investigación y las cosas han ido mejorando paulatinamente, gracias también a programas sociales dirigidos a toda la comunidad", enfatizó.

Por su parte, el alcalde Ritter López negó que se le haya dado la espalda a los habitantes de esta comuna, al indicar que su administración ha hecho la mayor inversión de toda la historia de la ciudad en esta comunidad tras recordar que en pocos días se instalará un punto Vive Digital, se construirá un hospital, se arreglaron las vías y el colegio y se construyó uno de los Centros de Desarrollo Infantil, CDI, más grandes del país para 500 niños y niñas del sector.

Sin embargo, reiteró que "si la gente está pensando que el gobierno les va a dar a cada uno de los habitantes alguna dádiva o apoyo, esto es imposible".

El burgomaestro sostuvo que se ordenó un censo para conocer cuál es la realidad, porque, afirmó, no es cierto que sea toda esa cantidad de viviendas. En pocos días se conocerá el diagnóstico completo, pero la información que maneja es que son doce casas.

Una vez tenga el informe, se comprometió a devolverle la vivienda a sus verdaderos propietarios.

Pero, el problema es endémico, pues así se las regresen, la gente no quiere volver para vivir en medio del horror y del miedo.

 

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