Investigación: así han arrasado los humedales del Valle

Marzo 20, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Unidad Investigativa | El País

Aunque las alarmas se encendieron tras conocer la destrucción de 47 hectáreas en el principal humedal del Valle, El País encontró que han sido varios los sectores en los que intervinieron humedales o espejos de agua para ampliar cultivos u otro tipo de negocios.

El desastre ambiental descubierto a comienzos de año en la Laguna de Sonso, donde varias personas haciendo uso de maquinaria pesada arrasaron con parte del principal humedal  con que cuenta el Valle para regular las aguas del río Cauca en la temporada de lluvias, no fue el resultado de un hecho fortuito. Lea también: La laguna de Sonso se seca, esto es lo que queda

El País encontró que pese al papel que cumplen los humedales en una región inundable como el Valle, también fueron arrasados con maquinaria el humedal El Conchal, ubicado en el municipio de Buga, y el humedal de Videles, localizado en el corregimiento de Guabas, en Guacarí.

Igualmente, y en medio de la sequía que trajo el Fenómeno del Niño, fue rellenada una laguna con material de río en zona rural de Ginebra para la adecuación de enormes galpones y el daño paulatino sobre el río Guabas amenaza el suministro de agua a los municipios de Ginebra y Guacarí.

Coincidencialmente, tal como lo viene investigando de manera interna la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca, CVC, todos los predios afectados estaban al cuidado de la DAR Centro Sur, de donde fue retirado su director Diego Padilla, entre otras cosas porque no obró adecuadamente, fueron desatendidas las alertas ciudadanas y se habría ocultado información a la Dirección Central de la Corporación Autónoma.

El ingeniero Carlos Augusto Duque, jefe de la Dirección de Gestión Ambiental de la CVC, lamentó no solo el daño al humedal, sino que por falta de acción o por una presunta intimidación a los funcionarios de la DAR se ocultara la información y terminara afectándose también la imagen de la autoridad ambiental.

Versiones conocidas por este diario, y cuya veracidad está siendo corroborada por la Fiscalía, aseguran que hombres armados habrían intimidado a funcionarios de la DAR Centro Sur en Buga, quienes tienen un centro de educación ambiental a escasos diez metros del lugar donde se presentó el mayor daño sobre el lecho de la Laguna de Sonso.

Eso explicaría por qué empleados de esa seccional de la CVC permanecieron varias semanas como simples espectadores mientras más de 20 retroexcavadoras levantaban diques con la tierra del humedal y desviaban un canal natural de aguas.

“Desafortunadamente también se le ha hecho un daño grandísimo a la entidad porque los directivos de las DAR tienen autonomía para actuar y en este caso, si la situación era compleja o de riesgo para los funcionarios, el director debió hacerse acompañar de la dirección central; tomó las decisiones equivocadas y por no actuar tuvo que irse”, dijo el jefe de la Dirección de Gestión Ambiental.

También en entrevista reciente con El País, el director de la CVC, Rubén Darío Materón, aseguró que “la situación era supremamente delicada y yo la conocí en la Dirección el 8 de enero de este año. Es inquietante que una obra de esa naturaleza, con esa afectación tan grande, no se hubiera detenido. Esta realidad ya nos toca asumirla como corporación”.

Pero aunque fue solo hasta el 8 de enero que las directivas de la CVC conocieron del daño en Sonso, el campanazo de alerta se había escuchado desde octubre, tres meses atrás, cuando la Policía Ambiental capturó a tres personas e incautó igual número de buldóceres en el predio La Isabela, contiguo a la laguna y de propiedad de la CVC.

Así lo corroboró el capitán Ómar Mosquera, comandante de servicios especiales de la Policía Valle, quien precisó que el 27 de octubre del 2015 recibieron una advertencia por parte de la comunidad y la misma CVC alertando de un posible daño ambiental y se lograron las tres capturas y la inmovilización de la maquinaria.

De acuerdo con la Policía Ambiental, tiempo atrás también se había denunciado un daño en la finca La Miel, de propiedad de Caña de Azúcar y Cereales SA., el cual colinda con Rancho Grande, el predio desde donde se habría originado la mayor afectación al humedal de Sonso. 

Rancho Grande figura a nombre de la familia Mejía Ibáñez, a quienes investiga la Fiscalía para determinar alguna responsabilidad en la destrucción de las 47 hectáreas del humedal.

Apenas habían pasado dos semanas desde que estalló el escándalo por la destrucción del humedal de Sonso, cuando otro llamado alertó a las autoridades por la presencia de nueve retroexcavadoras a 19 kilómetros de allí, en el corregimiento de Chambimbal.

Pese a la rápida acción de la CVC, la Fiscalía y la Policía Ambiental, cuando llegaron al lugar ya había sido arrasada buena parte del Humedal El Conchal, ubicado en el predio El Desierto, de propiedad de una familia Velasco Hoyos, según registros.

Ocho de las nueve máquinas fueron decomisadas e igual número de operarios capturados y presentados ante la Fiscalía. Lo curioso, es que la mayoría de los propietarios de la máquina amarilla y sus conductores provenían del municipio de Zarzal.

El ataque más reciente al sistema de humedales en el Valle ocurrió esta semana en el humedal de Videles, localizado en el corregimiento de Guabas, en Guacarí, donde el espejo de agua fue secado “para ampliar los cultivos”, según los moradores.

Una semana atrás El País había llegado hasta el lugar para verificar el daño en este humedal, localizado en el predio La Ceiba, según el mapa catastral del Instituto Geográfico Agustín Codazzi, de propiedad de Inversiones Agrícolas Calle Llano, y encontró que el humedal fue dividido, que venía siendo secado por partes y que especies acuáticas habían empezado a morir.

En diálogo con este diario, el ingeniero Carlos Augusto Duque, jefe de la Dirección de Gestión Ambiental de la CVC, aseguró que lo que conocen de Videles, “es que los hechos ocurrieron hace unos cuatro o cinco años y que hay en curso un proceso de investigación en la DAR Centro Sur sobre ese tema”.

Sin embargo, El País regresó al lugar el pasado miércoles para tratar de hablar con los propietarios del predio sobre el daño ocasionado en este espejo de agua y encontró que la zona más seca fue rociada con combustible y quemada la poca vegetación que tenía. (Ver fotos anexas)

Peor aún, en un sector que ya había sido apartado del humedal de tiempo atrás mediante un dique, le fueron talados y quemados los árboles que se encontraban dentro del lecho.

Luego de descubierto el desastre ambiental en Sonso y de que fue retirado Diego Padilla de la DAR Centro Sur en Buga, han surgido nuevas denuncias que dejan en entredicho la labor que se realizaba desde la sede de la CVC en Buga.

Uno de los casos tiene que ver con las tres imágenes principales de este informe en donde se aprecia un lago en medio de un predio y que luego fue rellenado para acondicionar varios galpones para la cría de pollos.

De nada sirvieron las más de 30 quejas que los vecinos del sector de Costa Rica (Ginebra) presentaron ante la Alcaldía y la DAR Centro Sur para que interviniera la obra a tiempo y evitaran un daño ambiental.

Según documentación, la adecuación de los galpones no solo se hizo sin permisos ni licencias y rellenando el lago con material del río Guabas, sino que fueron taladas palmas, desviada una acequia y se dejó sin suministro de agua a fincas vecinas.

Al ser consultado, Carlos Augusto Duque, director de la Dirección de gestión Ambiental de la CVC, aseguró que “los dueños del galpón tienen un proceso sancionatorio por contaminación por olores y en este momento parte del galpón está parado y no está produciendo”.

Sin embargo Santiago Ruiz, dueño de Santipollo, entregó una versión muy distinta. Indicó que la laguna se tapó porque no tenía líquido que la  alimentara, que esa agua estancada estaba causando malos olores y perjuicios a la avícola y que están operando plenamente.

“Tengo el galpón funcionando plenamente (con capacidad para 200.000 aves) porque ya los permisos me los están otorgando”. “La CVC  no me negó los permisos porque yo no ocasioné un daño ambiental. El único problema que tuve con la CVC es que no solicité los permisos antes de construir, sino después”.

“Es que la CVC para dar una licencia tienen  unos trámites muy largos; yo tenía que hacer la  construcción para aprovechar unos recursos financieros que me estaba otorgando un banco y eso no me permitió dar espera. Por eso tengo que incurrir en una sanción que voy a pagar.

El dueño de una finca vecina a Santipollo aseguró que es a eso a lo que le están apostando: “Una sanción mínima, la pagan y con eso queda ya legalizado el galpón”.

La solución, según Santiago Ruiz, es muy básica: “Que los vecinos me vendan o que me compren porque yo sí estoy mamado de ellos”.

[[nid:518849;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/03/thumbnail-humedalesvalle.jpg;full;{Los humedales de El Conchal (Buga) y Videles (Guacarí), entre otros espejos de agua, han sido afectados al igual que la Laguna de Sonso para la ampliación de zonas cultivables. Vea aquí lo espejos de agua afectados en el Departamento. Adaptación web: Marco Guerrero}]]

Siguen las investigaciones A raíz de lo ocurrido en Sonso no solo fue retirado de la DAR su director, sino que se inició una investigación interna en la CVC para determinar si hubo algún manejo indebido por parte de algún funcionario en la Ventanilla Única. Según conoció El País, se tomó la decisión de mover funcionarios porque un derecho de petición que llegó a nombre del director, Rubén Darío Materón, alertando lo sucedido fue devuelto a Buga.  Marta Janeth Mancera, directora  seccional de fiscalías, explicó que penalmente también podría ser investigado algún funcionario de la CVC y llamó a la comunidad a denunciar estos delitos ante la Fiscalía porque el ente de control puede actuar con más celeridad que la CVC. Iris Eugenia Uribe, directora de la DAR Centro Sur, recalcó que quienes están haciendo este daño son personas que llegan coyunturalmente a explotar la tierra y no los propietarios de tradición.
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