Investigación: así fue como enviaron al HUV a 'cuidados intensivos'

Investigación: así fue como enviaron al HUV a 'cuidados intensivos'

Marzo 06, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Unidad Investigativa
Investigación: así fue como enviaron al HUV a 'cuidados intensivos'

Hospital Universitario del Valle, HUV.

Politiquería, corrupción y decisiones erradas aceleraron la crisis del hospital Universitario del Valle, que entró en Ley 550. Exdirectores se culpan mutuamente de la grave situación que enfrenta el centro médico. Radiografía.

Más allá de que la Ley 100 haya llevado contra las cuerdas los hospitales públicos en Colombia, son muchos los factores internos que obligaron a que esta semana fuera declarado en Ley 550 o Ley de Quiebra al Hospital Universitario del Valle ‘Evaristo García’. 

Es innegable que la reforma a la salud en Colombia ha puesto en jaque los hospitales públicos, pero ninguno de los artículos de la Ley 100 contempla que para trabajar en un hospital se debe tener el aval político, que las dependencias más rentables deben ser entregadas a los privados ni que se debe comprar la medicina a quien más caro la venda.

Tampoco estipula la Ley 100 que se deben fraccionar contratos para evadir las normas de la Ley 80, que los empleados se deben afiliar a empresas de intermediación laboral para ser contratados, ni que se deben hacer inversiones millonarias en obras que nunca se inauguran.

Todas esas arandelas pesando sobre las ya débiles finanzas del Hospital Universitario lo han venido empujando hacia el fondo desde el 2006, año en el que según cifras de la Contraloría los excedentes de cartera del HUV empezaron a superar los once dígitos. El primer campanazo fue cuando en el 2005 la institución cerró con una cartera de $2.083 millones y para el 2006 la cifra se disparó a $29.396 millones, el 1400%. 

Aunque las cuentas comenzaron a descuadrarse  en la gerencia de Jorge Iván Ospina debido el aumento en los excedentes de cartera y el fortalecimiento de las cooperativas de trabajo asociado, el hoy senador defendió su gestión y descargó la responsabilidad en sus sucesores: María Lucero Urriago y Jaime Rubiano.

“Se elevó la cartera porque facturamos más y aumentamos los servicios. Otra cosa es que después se dispararon los contratos de prestación de servicios a un nivel que no compensaba con lo recaudado. Aumentó el costo de operación por la irresponsabilidad total y absoluta de la gerencia del hospital”, dijo el senador de la Alianza Verde.

Agregó que el pecado de la doctora Urriago fue no invertir estratégicamente los recursos, duplicar la nómina e invertir en obras innecesarias. También que la crisis se profundizó con Rubiano porque tercerizó los negocios más rentables del HUV, sacó a los grandes laboratorios para dejar un único proveedor que disparó costos de medicamentos e insumos y malgastó recursos en obras inoficiosas.

Al respecto, María Lucero Urriago indicó que cuando le recibió el hospital a Jorge Iván Ospina tenía un déficit de $50.000 millones, que algunas de las obras no las hizo con recursos  del HUV sino con dinero que gestionó en compañía de la bancada parlamentaria y que hubo aumento en el personal sencillamente  porque habilitó servicios que el hospital antes no venía prestando.

“Sé que hicimos una buena labor, que el hospital estuvo en obra porque se gestionaron recursos y que es muy fácil hablar de lo que no se conoce; por qué no nos preguntamos qué pasó con los recursos de Calisalud que cuando cerró, el doctor Jorge Iván le quedó debiendo más de $20.000 millones al HUV”, recordó Urriago.

Sobre los señalamientos de Ospina, el médico Jaime Rubiano, aseguró a este diario que “por el contrario, las tercerizaciones y algunos contratos cuestionados fueron lo que salvaron el hospital”.

“Todos los procesos que realicé en el hospital han sido revisados en varias ocasiones por la Contraloría Departamental y son ellos los que deben pronunciarse sobre si hubo o no algo irregular, pero no alguien que venga espontáneamente a decir que hay corrupción; no creo que la mejor forma sea salir a decir las cosas sin tener un sustento”, dijo Rubiano. 

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Solo acciones benéficas

[[nid:514508;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/03/sala-partos.jpg;full;{Dos años lleva parada la construcción de la sala de partos del HUV, mientras las nuevas madres dan a luz en un consultorio que fue acondicionado.}]]

Si el Hospital Universitario del Valle se encuentra hoy en el peor de los mundos y con pronóstico reservado es por una razón sencilla: nadie le paga por los servicios que presta. Ni el Ministerio de Salud, ni las EPS, ni la Gobernación ni la Alcaldía. 

Si a esa falta de flujo de recursos se suman las irregularidades que vienen ocurriendo al interior del mismo y que se hicieron lugar común para los directores que han pasado por la institución en los últimos años, era inevitable que el HUV terminara en  cuidados intensivos.

No podía salir a flote un hospital que ni siquiera sabe cuánto factura porque no cuenta con un sistema integrado y cada dependencia realiza cobros por separado. 

“Aquí hay siete hospitales en uno; urgencias cobra por su lado, medicina interna por el otro, hospitalización hace lo suyo y al final muchos de los servicios no se cargan al paciente o lo que es peor, no se facturan”, dijo un empleado de carrera administrativa.

De acuerdo con el gerente general del HUV, Jairo Corchuelo, el hospital tiene buena capacidad para facturar los servicios que produce, pero “es muy baja la capacidad que tiene de volver dinero lo que factura, en razón a la muy deficiente calidad en el proceso de facturación”.

“En promedio, por cada peso que factura el hospital, radica $0,73 centavos y recauda solo $0,53 centavos de lo que factura en la vigencia. Es decir, en el camino, durante la vigencia, se le pierde al hospital casi la mitad de lo que factura”, explica Corchuelo en su plan último de salvamento.

Miembros de uno de los sindicatos  también aseguraron que “no ha existido voluntad política para darle orden a la facturación porque lo mejor para muchos es que no se sepa cuánto entra al HUV y para eso es ideal mantener un software de 1994”.

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El caos se extiende también al recurso humano. En el HUV trabajan personas que nadie sabe qué hacen, de dónde vienen, a que empresa pertenecen ni quién les paga. Incluso, no hay forma de verificar si una persona laboró o no las horas extras que reclama en su planilla de pago.

Un censo de recurso humano hecho por la Universidad del Valle mediante encuestas a finales del 2011, no solo encontró empleados que no figuran en la base de datos ni del HUV ni de las cooperativas de trabajo, sino personas con cargos distintos, con números de cédula cambiados y con nombres ilegibles.

Ha sido tal el desgobierno en el hospital que cuenta con una planta de 40 cargos administrativos cuando en el organigrama figuran 37. Es decir, alguien decidió de manera autónoma crear tres subdirecciones más y nadie dijo absolutamente nada.

252 mil millones de pesos suman los pasivos con los que cerró en el 2015 el Hospital Universitario del Valle del Cauca.117 mil millones de pesos le adeudan las Empresas Prestadoras de Salud al Hospital Universitario en los últimos años.95 mil millones de pesos que le adeudan las EPS son con entes en liquidación como Coopsalud o Caprecom.120 mil millones de pesos son los excedentes de facturación que dejó acumular la Gobernación y no le pagó al HUV.18 mil millones de pesos le adeuda el Municipio al HUV por servicios prestados a través de Calisalud.

La danza de la permisividad

Para el diputado Ramiro Rivera, la responsabilidad de esta crisis no solo recae en los gerentes y gobernadores, “que unos tras otros se han tapado con la misma cobija”, sino en unos entes de control que han permitido que los responsables sigan en el anonimato.

Por la Procuraduría Regional pasaron Gloria Edith Ramírez, Javier Fernández y Adriana Patricia Barco, pero no prosperó ninguna queja disciplinaria; como tampoco se emitió ninguna sanción fiscal mientras estuvieron en la Contraloría del Valle Alma Carmenza Erazo, Carlos Hernán Rodríguez ni Weybar Sinisterra. 

“Año tras año hemos visto silencio administrativo; los entes de control hacen cierres, pero nunca se encuentra a los responsables”, dijo Rivera.

La diputada Mariluz Zuluaga indicó que lo importante ahora es garantizar la prestación de los servicios de salud a los usuarios y lamentó la falta de compromiso de la Superintendencia de Salud para exigirles a las EPS el pago de la deuda con el HUV.

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Difícilmente podrá encontrarse una auditoria que haya realizado en los últimos años la Contraloría del Valle al Hospital Universitario en la que no se haya evidenciado ‘presunto fraccionamiento de contratos’. Una práctica que consiste en la firma de varios convenios por valores mínimos y para cumplir con el mismo objeto.

Esa es la razón por la cual la Procuraduría adelanta un proceso disciplinario, de doce que tiene, contra el exdirector del HUV Jaime Rubiano por el presunto fraccionamiento de un contrato para la adquisición de insumos médicos.

El 2 de octubre del 2013, el hospital firmó cuatro convenios con las firmas Disumédicas, Prohosmed, Dacrisalud y Dotamos Salud, todos para compra de jeringas, gasa, esparadrapo, vendas, guantes desechables, medicamentos y otros insumos básicos.

El contrato de mayor valor fue el que se firmó con Dacrisalud, por $839.940.600. Sin embargo, la suma de los cuatro superaban los $2646 millones y por ese monto era necesario convocar una licitación.

Lo curioso es que los representantes legales provenían de Puerto Colombia y Barranquilla; incluso, dos de ellos eran hermanos, y que los valores no eran más económicos que los que se consiguen en Cali.

En diálogo con El País, Rubiano aseguró que “el tema de los costeños, como los llamábamos coloquialmente, fue un alivio para el hospital porque nadie nos fiaba, nadie nos vendía, estábamos embargados y ellos nos entregaban medicamentos y les pagábamos con facturas de Caprecom y acepté porque así nos mataban dos pájaros de un solo tiro”.

Tercerización de dependencias

Con la decisión de la Gobernación del Valle de llevar el HUV a Ley 550 diversos sectores de la región han endilgado culpa a los convenios que tercerizaron de varias de las funciones que cumplía el hospital.

Son en total seis convenios los que se entregaron a privados el manejo del angiógrafo, la farmacia, la atención de pacientes del Soat e imágenes diagnósticas, entre otros.

Un hecho coincidencial en todos los casos, es que los particulares trabajan con los equipos del hospital, las instalaciones del hospital, con insumos del hospital y no son claros los beneficios para el centro médico.

Por el contrario, una auditoría del grupo de Reacción Inmediata de la Contraloría presentó reparos a varios de los convenios. Uno de ellos con Imágenes Diagnósticas San José, que realiza resonancia nuclear magnética, y asegura que incumple varias de las obligaciones pactadas.

En referencia al contrato del angiógrafo, firmado con Miocardio SAS, la Contraloría halló en septiembre pasado un detrimento patrimonial de $793 millones porque no existe claridad sobre los ingresos que factura y sobre las comisiones que aportar al hospital.

Aunque la auditoria no hace reparos al contrato con Sanos SAS para atender los pacientes del Soat, el senador Jorge Iván Ospina dijo que “ese es uno de los productos estrella que entregó Rubiano y se quedó con los huesitos”.

No obstante Rubiano insistió en que “las tercerizaciones fueron una salvación porque gracias a ellas tuve insumos, cirugías y aumento en la facturación del hospital”.

Otro de los contratos se firmó con Eduardo Bolaños para cirugías bariátricas, similar al que tumbó al exgobernador Héctor Fabio Useche.

Otro de los contratos de tercerización se firmó con la firma Globalex para atender pacientes de insuficiencia renal aguda o a quienes  requieren hemodiálisis o diálisis peritoneal.

A ninguna de las alianzas que realizó el médico oncólogo Jaime Rubiano en su paso por la gerencia del HUV le han llovido tantos cuestionamientos como al contrato CP-HUV-14-001 del 18 de marzo del 2014, por $10.000 millones y con el cual le entregó la farmacia a UT Vallepharma.

No solo porque hay quienes aseguran que el promedio en costos de insumos y medicamentos son superiores a los del mercado, sino porque el estudio de viabilidad fue realizado por Jorge León Salcedo, uno de los socios de la misma Vallepharma.

“El hospital tenía 250 proveedores de insumos, papelería, antibióticos, de analgésicos y que eran los grandes laboratorios como Baxter y se le metió en la cabeza que tenía que cambiarlos a todos por un único proveedor, que lo único que logró fue que se dispararan los precios; ese es un pecado total de Rubiano”, consideró el senador Jorge Iván Ospina.

Rubiano aseguró sobre esta alianza y las que le cuestionan, que hizo el convenio con todos los soportes, que fue aprobado por la Junta Directiva del hospital y que se basó en los soportes jurídicos y financieros para su realización. “Esto no es invento mío y creo que se están basando más en opiniones políticas”.

Otra perla del contrato es que en la página 436 tiene una cláusula que reza que toda modificación al convenio se debe consultar a Ecopetrol. 

El senador Alexánder López cuestionó que “acreedores como Vallepharma, quien ha sobrefacturado hasta en un 200%” “pasaría de ser un contratista cuestionado a tomar decisiones sobre el futuro del HUV” con el ingreso a Ley 550.

De las CTA a las agremiaciones 

Las cooperativas de trabajo asociado, CTA, se convirtieron en la opción para llevar a los hospitales desde vigilantes hasta médicos con salarios más económicos que el personal de planta.

Un estudio realizado por la Universidad del Valle encontró que mientras el salario de un auxiliar de enfermería en el HUV era de $1.460.000, el mismo auxiliar recibía por la CTA $638.438. y que la historia se repetía en todos los cargos, excepto los especialistas.

El fortalecimiento de ese modelo de intermediación laboral es una de las cosas que le cuestionan al exgerente del HUV Jorge Iván Ospina.

Sobre todo porque tras la reforma administrativa del 2001, sacó unas mil personas, muchas de las cuales reenganchó a través de la CTA Coenpaz, cercana a él y que señalan como puntal de su campaña a la Alcaldía.

Ospina no negó su cercanía a Coenpaz, pero aseguró que las personas en Coenpaz cobraban un salario muy similar al de personal de planta y que es un sofisma decir que utilizó el HUV como plataforma política.

Aseguró que las CTA fueron importantes en el convenio de desempeño porque solo se pagaba por servicios prestados de acuerdo a la necesidad del hospital, pero luego utilizaron esa figura con otros intereses.

Una de las cooperativas con más peso hoy en Cali y en hospitales del Valle es Agesoc, que no solo contrata con el HUV sino con la ESE Ladera y el hospital de Buga.

Pero un fallo de la Corte Constitucional prohibió que a través de las CTA se contrate en los hospitales públicos a personal que cumpla funciones misionales como médicos o enfermeros.

Entonces CTA como Multisalud, que manejaba el exsenador Juan Carlos Rizzetto, se transformó en agremiación sindical bajo el nombre de Asstracut y siguieron por lo mismo.

Parte de la deuda del HUV es con estas asociaciones que aportan más del 50% del personal del hospital.

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Inexplicablemente en el hospital se inventaron unos recursos de gastos de representación que no los contempla la ley.

Una auditoría realizada por la Contraloría en septiembre del 2015 encontró que existía por este concepto un detrimento patrimonial de $259 millones que fueron entregados en 2013, y 2014, incluso para la época del Mundial de Brasil, a directivos de las áreas Administrativa, Jurídica y Financiera, entre otras.

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Ancladas a la entrada del Evaristo García permanecen los torno o registradoras de ingreso en las que Jorge Iván Ospina invirtió más de $500 millones y que nunca operaron.

Aunque Ospina señaló que eran necesarias para tener el control del personal que entra y sale al hospital, la exdirectora María Isabel Urriago indicó que no funcionaron porque el contrato estaba siendo  investigado y que nunca se supo en qué terminó.

Luminarias y socialización

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Durante la pasada gerencia se firmó también un contrato para la adecuación de luminarias para los exteriores del hospital y llama la atención que postes que no superan el millón de pesos, se compraron por más de dos millones. También en un acto para socializar el Meci (Modelo Estándar de Control Interno) que tiene como fin mejorar el desempeño y la efectividad de los procesos se invirtieron $120 millones.

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Pese a no contar con insumos para poder atender pacientes, la dirección del hospital invirtió $145 millones en una cancha de fútbol sintética en la parte posterior del HUV. 

Jorge Rodríguez, presidente de Sintrahospiclínicas, quienes se opusieron a la obra, aseguró que la cancha está parada porque quedó mal construida y que pese a los sobrecostos habrá que hacer una nueva inversión para poder habilitarla.

[[nid:514519;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/270x/2016/03/medicina_contrabando.jpg;left;{}]]Dacrisalud, una de las firmas costeñas con las que Jaime Rubiano contrató el suministro de medicamentos e insumos intentó venderle al HUV medicina que sería de contrabando.

El 15 de noviembre del 2013 llegó al hospital un lote de Hertapenen de 1 gr. transportado en un taxi, lo que despertó sospechas. Merck Sharp Dome, el laboratorio que lo produce confirmó que ese antibiótico no se vendió en Colombia.

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