Hospitales del Valle que sí gozan de muy buena salud

Diciembre 05, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Zulma Lucía Cuervo Plazas l Reportera de El País

Las entidades hospitalarias de Florida y Candelaria son la excepción a la regla, tienen sus pagos al día e incluso cerraron el 2009 con ahorro.

Mientras la mayoría de las entidades de salud públicas de la región y del país se queja por falta de recursos para poder funcionar, los hospitales municipales de Candelaria y Florida son la excepción a la regla. Estos generaron el año pasado superávit superiores a los $1.500 millones —según el último reporte de la Contraloría Departamental—, tienen todos los servicios abiertos, cuentan con todos los insumos para funcionar y no tienen retrasos en el pago de la nómina.Incluso, los dos hospitales se dan el lujo de tener proyectos de inversión para mejorar la prestación de los servicios en el corto plazo. El hospital local de Candelaria tendrá nueva sede y el Benjamín Barney Gasca (de Florida) realizará la ampliación de la zona de urgencias.Esos buenos resultados no son producto de la casualidad. Durante varios años estas entidades han logrado ahorros que les permitirán tener mejores sedes y equipos y, de paso, amortiguar el impacto de la crisis de la salud. Porque aunque generaron superávit, tampoco son ajenos a los retrasos en los pagos por parte de las EPS del régimen subsidiado ni a tener que prestar servicios que finalmente no son cancelados. Aún así no están en quiebra, como otros en el Valle.Un hospital que quiere crecerEl hospital local de Candelaria tiene una sede pequeña, que muchas veces es insuficiente para atender a la población que allí llega —73.546 personas al año—. Este nació como un centro piloto de salud dirigido por la Universidad del Valle en 1958 y a partir de 1952 se transformó en hospital. Sin embargo, el cambio no permitió que el sitio donde funcionaba tuviera una mayor amplitud. Por ello, para tener una mejor sede, el hospital comenzó a ahorrar para poder cumplir el sueño de crecer.“Estamos en el proceso de escrituración del lote y finalizando el primer semestre aspiramos a empezar la construcción del nuevo hospital”, explica Jorge Luis Bedoya, gerente de la entidad.Y para poder tener el millonario ahorro que muchos otros hospitales envidiarían se necesitó ser muy buen planificador del gastos y buen cobrador de los servicios que se prestan. Pero adicionalmente cuentan con el apoyo de la Alcaldía de Candelaria, que contrata con el hospital el Plan Local de Salud con la entidad (por $200 millones). “También se pone serio con las EPS del régimen subsidiado cuando se demoran con el pago de los servicios que se prestan a la población subsidiada, que son la no despreciable suma de 34.272 personas demandando servicios”, explica Luis Harvey Moreno, afiliado a Emssanar y miembro de la junta directiva en representación de los usuarios.“Como Candelaria es certificada en salud, es el Municipio y no el Departamento el que nos paga los vinculados, y no tenemos problemas con la demora en el traslado de los recursos”, dice el Gerente, quien asegura que esa es una ventaja que tienen porque no dependen de la Gobernación, que tiene problemas con el flujo de los recursos.José Carlos León, el secretario de Salud de Candelaria, dice que “el manejo organizado de las fuentes de financiación de la salud permite que se pueda detectar si hay demora en los pagos de las EPS. Cuando eso sucede buscamos la concertación, pero siempre procuramos que salga ganando el hospital”.El éxito está en la planeaciónDimas Antonio Martínez, gerente del hospital Benjamín Barney, de Florida, manifiesta que una buena planeación permite que un hospital pueda ser rentable. “Porque la salud, así suene crudo, es un buen negocio. Pero para que sea así se debe saber cuánto vale atender un paciente y cobrar por ello, aunque no somos ajenos de subsidiar a muchos pacientes que no tienen ningún asegurador”, explica Martínez.Este año, por ejemplo, aunque presupuestaron unos gastos por $5.800 millones, apenas gastarán $5.100 millones, $700 millones menos. ¿Cómo lo harán? Comprando en economías de escala y pagando rápidamente para lograr descuentos de los proveedores. “Pero lo más importante es que no hay corrupción. Es imposible tener ahorro cuando se está pensando en favorecer el bolsillo de otro que no sea el de la salud de los floridanos”, dice Gersaín Montoya, un comerciante local que pertenece a la junta directiva del hospital. Sin embargo, este año no será tan bueno para esta entidad como el 2009, porque a pesar de reducir los costos de operación, ya arrastran una cartera de $2.200 millones. Entre los deudores están las EPS Calisalud y Selvasalud. “Lo que teníamos ahorrado para la ampliación de las urgencias tocó sacrificarlo para estar al día con la nómina y demás gastos operativos. Porque esta crisis de la salud también nos perjudica, pero afortunadamente se contaba con un excedente de años pasados que permite que hoy se opere sin problemas. Hubo para las vacas flacas”, dice Bernardo Tascón, representante de los usuarios.

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