Hospital Psiquiátrico del Valle falló al facturar los medicamentos al Gobierno

Diciembre 17, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Hospital Psiquiátrico del Valle falló al facturar los medicamentos al Gobierno

El Hospital Pisquiátrico Universitario del Valle tuvo inconsistencias al cobrar medicamentos con un 15% de recargo a la Secretaría de Salud. Pero también realizó facturas por sólo el 15% del valor real del medicamento

Cohosval le vendió a precio del mercado, pero el HPUV hizo cobros diferentes a la Secretaría de Salud del Valle.

La investigación sobre el presunto pago de medicamentos a precios diferentes a los del mercado por parte del Hospital Psiquiátrico Universitario del Valle, Hpuv, está dando nuevos giros.El señalamiento que en principio hizo la Contraloría al proveedor Cohosval (Cooperativa de Hospitales del Valle), por presunta sobrefacturación, fue desvirtuado en una revisión de la auditoría inicial que hicieron funcionarios de la Contraloría, con la auditoría del hospital, la Secretaría de Salud y el proveedor.Ahora las irregularidades implican al propio Hpuv, ya que éste le estaría recobrando a la Secretaría de Salud del Valle valores diferentes al precio real de los medicamentos.Como se sabe, el Hpuv compra medicamentos a un proveedor para atender sus pacientes y luego se los cobra a la Secretaría de Salud, que responde por ellos mediante un contrato de capitación del orden de dos mil millones de pesos que tiene con el centro asistencial.En efecto, El País conoció que el Hpuv le hacía dos facturaciones a la Secretaría de Salud por un mismo medicamento con valores diametralmente diferentes. Por ejemplo, en los registros se ve que Cohosval vendió al Hpuv 79.607 pastillas de Quetidín (un tranquilizante) de 50 miligramos a un precio oficial de $6.500 cada una. El hospital, a su vez, lo facturó a la Secretaría de Salud a $7.475 cada pasta, con un recargo del 15% adicional. El hospital dijo que ese ajuste adicional es para sufragar costos de administración.Sin embargo, al cobrar a la Secretaría , en el sistema del Hpuv aparecen dos facturaciones: Una por 74.552 pastillas a razón de $7.475 cada una. Y otra por 5.445 pastillas a $945 cada pastilla. Como se observa, en el primer caso se cobra un 15% adicional al costo de proveedor y, en el segundo caso, sólo se factura el 15% del costo real de cada pastilla. ¿Por qué se facturó de esa manera? ¿Con qué propósito? El mismo hospital aún no lo ha sabido explicar. Su actual gerente Alberto Bonilla señala que son hechos que deben explicar administraciones pasadas. Al ser advertido de la irregularidad, el secretario de Salud del Valle, Alejandro Solo Nieto, llamó al funcionario encargado de sistemas y le preguntó por qué había hecho esa facturación de esa manera y éste no lo supo explicar. Nieto advirtió que hay casos en que un valor corresponde a un medicamento original (de marca) y otro a un genérico, cuyos valores son muy diferentes.Otro caso fue la compra de 22.045 pastas de Quetidín de 100 miligramos a $7.130 cada pasta. De esa compra, el hospital facturó un lote de 1.483 pastas a sólo $930, pese a ser el mismo producto.“Eso es una diferencia muy grande y al revisar las facturas la Secretaría reconoce sólo el menor valor; entonces, el que pierde es el hospital porque un funcionario hizo la embarrada”, señaló una fuente médica.Y, un tercer ejemplo, es la compra de 23 ampollas de Risperdal, de Janssen, un poderoso tranquilizante para pacientes psicóticos crónicos, cuya unidad cuesta $357.000. En este caso, el hospital facturó a Salud Departamental 18 ampollas con el 15% adicional del valor, es decir a $410.550 cada una, pero extrañamente dejó cinco unidades por fuera que facturó a $53.550 cada una (apenas el 15% del valor al que las adquirió).Lo curioso es que psiquiatras le dijeron a este diario que hace poco apareció una funcionaria vendiendo ese tipo de ampollas que se requerían de urgencia para un paciente y el hospital no las tenía. Esto da a entender que dentro del centro asistencial podría haber sustracción de medicamentos para venderlos por fuera.Hospital, ¿el responsable?Tras las denuncias sobre detrimento y sobrefacturación, Cohosval, que fue proveedor del Hpuv hasta el año pasado, solicitó a la Contraloría una auditoría sobre los soportes de su contratación. Esa auditoría arrojó que en el hospital hubo dos tipos de facturaciones sobre un mismo medicamento, cuyas huellas quedaron en el sistema informático de la casa de salud. Pero sobre ello no ha habido aún una explicación satisfactoria.También estableció que Cohosval vendió a precios de mercado, tanto para medicamentos de marca como para genéricos, y no tuvo que ver con los cobros del hospital a la Secretaría de Salud, ya que este es un proceso posterior entre estas dos entidades que aún no se dirime.Por otra parte, al conciliar las cuentas del hospital con el proveedor por medicamentos vendidos hasta el 2010, se encontró que el valor que Cohosval debe devolver al hospital es de $39 millones, lo cual equivale a cerca del 1% del presunto detrimento de $2.811 millones.María del Socorro Rusca, gerente de Cohosval, explicó que en este caso, la diferencia radica en que se cobró un mismo medicamento a distinto precio en diferentes meses del año, por las variaciones de precio en el tiempo y por costos de importación cuando el producto es comprado fuera del país.En conclusión, el problema del detrimento patrimonial no estaría por el lado de la facturación de Cohosval al hospital, sino dentro del hospital y entre éste y la Secretaría de Salud por la forma como funcionarios de sistemas del Hpuv facturaban el recobro de algunos medicamentos, como se mostró antes. Hoy, la Contraloría y la Secretaría de Salud Departamental tienen en sus manos la decisión sobre esos pagos.

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