Historias del drama que sufren los vallecaucanos afectados por el invierno

Historias del drama que sufren los vallecaucanos afectados por el invierno

Diciembre 13, 2010 - 12:00 a.m. Por:
José Luis Carrillo Sarria, reportero de El País

Invierno en el Valle del Cauca da tregua, pero el drama sigue. En los pueblos de la cordillera se presentan hasta 40 derrumbes diarios. Los acueductos colapsaron, las cosechas se pudren. Participe en la campaña Unidos todos por los damnificados del Valle ¡Vallecaucano apoya a Vallecaucano!

Unidos todos por los damnificados del Valle es el nombre de la campaña que involucra a todas las entidades territoriales, gremios, y medios de comunicación de la región, y que tiene como lema '¡Vallecaucano apoya a Vallecaucano!' para ayudar a las personas que han resultado afectadas por la ola invernal en la región. Las ayudas en efectivo se pueden consignar a la cuenta de la Cruz Roja 001-51539-4 del Banco de Occidente o en los puntos de venta de Red Gane con el símbolo que identifica esta iniciativa. ¡Únase, nuestra gente nos necesita!Parece que la lluvia hubiera dado tregua. Incluso, en Cali hacen largos ratos de sol por estos días. Sin embargo, cientos de kilómetros a la redonda, las cosechas anegadas ya huelen a podrido, hay miles de personas viviendo hacinadas en cambuches y las montañas se desmoronan.No es exageración. El Valle del Cauca no es el mismo después de estas semanas de lluvia y más lluvia. Hasta la geografía cambió. Decenas de carreteras ya no existen y hay ríos que han cambiado su recorrido. El drama está en todos lados y parece caminar cuesta arriba, aferrándose con sus poderosas garras a la cordillera, mientras tapa caminos, cubre casas, daña acueductos y devasta sembrados. En Versalles la gente tiene miedo. Jorge Hernán Gómez, alcalde de esta localidad, le está pidiendo a la Presidencia un helicóptero para evacuar a 300 familias del corregimiento de Puerto Nuevo, amenazadas por el represamiento del río Peñones.Sólo diez familias han podido salir en una volqueta, pero la situación se complicó ante un derrumbe que dejó incomunicada a la población. “Los habitantes de esta vereda están durmiendo en potreros, a la intemperie”, confiesa el gobernante. En el corregimiento La Floresta, en Sevilla, donde el lodo sepultó las plantaciones de café y de plátano, un hombre se dedica doce horas al día a abrir camino con una vieja retroexcavadora. La historia no tendía mucho de raro sino se cuenta que desde hace quince días está tratando de hacer una nueva ‘carretera’ por encima de un derrumbe, labor que podría prolongarse por meses. Según el Comité de Cafeteros del Valle, la situación es tan difícil que en los últimos tres mes se reportan hasta 40 derrumbes diarios en las vías del Valle del Cauca.“Lo más triste es que en muchas ocasiones tras quitar el lodo de la vía, el derrumbe se vuelve a venir y tapona la carretera”, expresó Mauricio Medina, miembro del Cómite de Cafeteros. En la cordillera el drama parece invisible, por lo difícil del acceso a las zonas afectadas. Al menos 30 acueductos rurales están fuera de servicio y las mujeres almacenan el agua para el almuerzo en canecas oxidadas que canalizan la lluvia que cae a los techos de zinc. “Es tal la intensidad de los aguaceros que los palos de café está pelados, sin una hoja. Los racimos de plátano y banano están en el suelo pudriéndose y los árboles se quedaron sin flores, lo que significa que no habrá frutas para los próximos meses. Hasta la planta de Navidad que florece por estos días está inundada entre agua y barro”, dijo Florencia Rojas, moradora de la Vereda San José, en Sevilla. Según la Gobernación del Valle, el invierno ha dejado al menos 12.000 familias sin hogar. De igual manera, se han invertido por los menos $56.000 millones en la mitigación de la emergencia en el departamento. “Aun así, está suma es insuficiente para la magnitud de la tragedia”, dijo Rodrigo Zamorano, secretario de Gobierno seccional.Obdulio Muñoz es uno de los campesinos afectados con el invierno. Él tiene que bajar su cosecha de plátano desde una vereda que se encuentra a 20 kilómetros de la cabecera municipal de Sevilla. La gran mayoría de su platanal está en el suelo debido a la lluvia. “Los pocos plátanos que pude rescatar se maltrataron transportándolos, por que el ‘yipeto’ se quedó atrancado en la vía. Para colmo, cuando llegué al mercado me los recibieron con precio de tercera porque estaban muy magullados. Situaciones parecidas viven más de tres mil agricultores de esta zona. Y lo que se viene es peor, porque no habrá ni para comer de lo que se cultivó”, relata. Según la Defensoría del Pueblo regional, aproximadamente 18.000 hectáreas de cultivos de maíz, mora, frijol, habichuela, café, caña de azúcar y zapallo, entre otros, están inundados, por lo que se perdió casi toda la producción preparada para esta temporada navideña. No es exageración. El Valle del Cauca no es el mismo. Como uno no es el mismo después de un desamor, un luto, una pérdida.Así que aunque deje de llover y en teoría la región vuelva a ser el “paraíso del sol” que menciona su himno, para quienes lo perdieron todo la tragedia, sencillamente, se vivirá seca.Mingas para abrir pasoÁngel María Gaitán tiene 60 años y no le duelen la manos para ‘voliar’ pala y dar paso en la vía. Él hace parte de los 600 camineros del Cómite de Cafeteros que en estos momentos están internados en la montañas del Valle destapando carreteras. “Durante los últimos tres meses he estado en 80 derrumbes, sólo en la zona de Sevilla, y he visto cómo cosechas se han perdido al bordo de la carretera esperando paso... la comida se está perdiendo”, dice. Para salvar la producción de leche, algunos ganaderos han transportado el líquido a través de tuberías de hasta ocho metros que cruzan los derrumbes. La ausencia de maquinaria y recursos también ha empujado a los campesinos a usar la solidaridad como herramienta para abrirle paso al invierno. El Cómite de Cafeteros del Valle, a través de una antigua tradición de trabajo comunitario llamado minga, ha logrado recuperar vías en las que cientos de campesinos colaboran a punta de pica y azadón. ”En estos tres mes de lluvias se han realizado 50 mingas. El Cómite de Cafeteros pone el sancocho , los ‘yipetos’ transportan el material y la gente pone la mano de obra “concluyó Mauricio Medina, miembro de esta entidad.Todos de una misma ollaEn la montaña la lluvia sólo ha dejado hambre y María Elena Muñoz, de la vereda Puerto Nuevo, en Sevilla, sabe que la cosa se pondrá peor porque no habrá cosecha en los próximos meses. “Para colmo de males el acueducto se ha roto por quinta vez y no tenemos agua desde hace un semana”, dice la mujer.Ante la emergencia, ella y varias de sus vecinas se han reunido en torno a una olla para darles de comer a los suyos. Todos llegan con algo para el almuerzo: la yuca, la papa, los plátanos. La gallina es escasa. Mientras echa el ‘revuelto’ del sancocho prende una vela en la mitad del patio y la sostiene con una pila de tizones que saca del fogón. “Esto no es brujería, son costumbres de las abuelas para que deje de llover”, afirma la mujer, al tiempo que unas cuantas gotas que se desprenden del cielo recorren su rostro.Ella perdió la parte trasera de su casa en un derrumbe que sepultó la vía de acceso a la vereda. Por capricho de la naturaleza el resto de su vivienda quedó suspendida casi que misteriosamente en el filo de la montaña. Por eso no se atreve a dormir allí. “Somos doce familias en este sector, no sé cómo será allá abajo en el plan, pero acá no ha llegado ni un grano de arroz y ya comienza a escasear la comida”, concluye la mujer.Cuidando las ruinas de la tragedia En Punta Brava, Yotoco, 65 personas se resisten a abandonar sus viviendas, aún cuando estas se encuentran cubiertas por el río Cauca, que sube por sus paredes hasta dos metros. Al menos doce cambuches se erigen al borde de la inundación en un minúsculo terreno seco que queda al lado de la vía Panorama. “Nos quedamos cerca de nuestras casas para cuidar de las pertenencias”, afirma Berenice Ruiz, quien increíblemente habla con esperanza. Dentro de las chozas, edificadas con retazos de plástico y guaduas, se encuentran mal arrumados colchones mojados, algunas estufas y neveras maltratadas. El agua hiede y en los niños ya se comienzan a ver las enfermedades en la piel. Las madres cuentan que en este barrio improvisados por lo menos doce pequeños ya han tenido fiebre. “Todos los días la gente nos trae mercados y hacemos almuerzos comunitarios, la situación es difícil ”, relata la mujer.Aquí en esta parte del Valle las aguas del río Cauca no quieren ceder ni un centímetro y ya es habitual ver a los moradores del sector remando en el caudal achocolatado, incluso, sin sentido. Tal vez a falta de poder caminar por lo que eran sus calles ahora navegan. En Punta Brava se deambula en chalupa.Cifras del invierno10 casas de la vereda Marcópolis, en Obando, fueron desalojadas tras un inminente derrumbe.400 familias del municipio de La Victoria están albergadas en escuelas, tras la inundación de sus hogares.15 albergues provisionales para damnificados, en igual número de municipios, hay en el Valle.75 mil millones de pesos cuesta recuperar la malla vial del Valle del Cauca afectada por el invierno.11 mil millones de pesos se necesitan para la remoción de tierra que tiene incomunicadas las zonas rurales.Dato claveEn Dagua, 150 familias se encuentran en alerta máxima por el amenazador desborda- miento del río Dagua, que cada día sube más su nivel por las lluvias.

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