Hans Müller, el suizo que se enamoró del paisaje vallecaucano

Hans Müller, el suizo que se enamoró del paisaje vallecaucano

Diciembre 26, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País Tuluá

Hans dijo que después de laborar durante más de 20 años en Suiza como especialista en cárnicos decidió que lo mejor era buscar un lugar diferente en el mundo que tuviera mejor calidad de vida.

En una plaza de tierra, a ocho kilómetros de Buga, sobre la vía que conduce a la vereda La Magdalena, un suizo encontró el sitio ideal para pasar sus últimos años que le quedan de vida.Escuchando el rumor del río Guadalajara, abrazado por la brisa que todas las tardes baja de la cordillera Central y en una casa campestre rodeada de árboles frutales y acompañado de su esposa colombiana y de dos perros pastores alemanes, Hans Müller, de 56 años, decidió que ese predio era el lugar que había soñado.Las verdes montañas y un paisaje espectacular, enamoraron a este extranjero, que no duda en decir que “Colombia es un verdadero paraíso”.Pero en especial lo que lo trajo a estas tierras lejanas fue el clima del Valle del Cauca, pues a diferencia de los fríos intensos que le tocó sufrir en su país, donde los ríos y los lagos se congelan, en la zona rural de Buga la temperatura está en su punto, pues no hace frío ni tampoco calor.Hans señaló que después de laborar durante más de 20 años en Suiza como especialista en cárnicos de una cadena de supermercados, en jornadas diarias hasta de 18 horas, decidió que lo mejor era buscar un lugar diferente en el mundo que tuviera mejor calidad de vida.“No entiendo por qué los latinoamericanos y los colombianos especialmente, sueñan con irse a Europa, si en mi país por ejemplo se hace dinero pero no hay tiempo para disfrutar la vida”, señaló el señor Müller.Y después de visitar varios países y de pasar sus vacaciones en Colombia, gracias a que se enamoró de una cololmbiana, en el año 2007 Hans decidió abandonarlo todo en su natal Berna para radicarse definitivamente en la zona rural de Buga. No le importó que le faltaran diez años para jubilarse.“Yo veía que mis amigos se morían antes de pensionarse o al año de haberse jubilado después de haber trabajado intensamente y pensé que esa no sería mi suerte”, indicó el suizo enamorado del paisaje vallecaucano.Y para hacer realidad ese proyecto de vida, este hombre contó con el apoyo de su esposa Nancy, una vallecaucana de Guacarí, que también invirtió todos sus ahorros, los que hizo en Suiza, cuando estuvo trabajando en ese país, en donde precisamente conoció a Hans y se casaron a los cuatro meses, en 1997.Fue así como juntos levantaron una casa campestre en el sector conocido como Las Brisas, sobre la vía Buga-La Magdalena, y al lado construyeron una pequeña planta procesadora de productos cárnicos, inicialmente para el consumo propio, porque el jamón serrano, las salchichas suizas, los kábanos y las hamburguesas, son para Hans como la arepa y los fríjoles para los colombianos.Para no perder la costumbre de su país, todos los días, a las 3:00 a.m. se levanta y se encierra en su salsamentaria y él mismo, sin la ayuda de nadie hace todo el proceso de los embutidos.“Aquí tengo tiempo para vivir, hasta para hacer la siesta, en mi país somos sólo máquinas de trabajo”, dijo.Sin embargo, lo que empezó como una actividad sólo para el consumo de él y su esposa, se convirtió en un próspero negocio.“Ahora vienen personas de Cali, Medellín, Armenia, Manizales y hasta de Bogotá a comprar los diferentes productos, especialmente la costilla”, dijo con orgullo Nancy, quien desde hace varios años cambió su apellido Vargas por el de su esposo Müller, como es la costumbre en Europa.Actualmente los dos viven felices junto a sus amadas mascotas, Xero y Dino, dos perros alemanes, en lo que ellos consideran un pedacito del cielo en la tierra, ubicado en el centro del Valle del Cauca.“En mi país se hace dinero trabajando jornadas agotadoras pero no se puede disfrutar la vida, definitivamente Colombia es un paraíso”, agregó.Hans Müller dice que la mitad de su corazón está en Colombia y que aquí quiere morir.

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