Hacinamiento, deserción escolar y falta de docentes los males de la educación en Palmira

Marzo 11, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Luz stella Cardona Ruiz I Redacción Palmira

Los recursos de gratuidad escolar que debían llegar por el Sistema General de Participaciones no han sido consignados a los centros escolares de Palmira hasta el jueves anterior.

A 40 días de haberse iniciado el nuevo año lectivo, la educación en Palmira ya va perdiendo el examen. Infraestructuras deficientes, hacinamiento, deserción escolar, inseguridad y falta de docentes y recursos tecnológicos le ponen mala nota.Adicionalmente, los recursos de gratuidad que debían llegar por el Sistema General de Participaciones no habían sido consignados a los centros escolares hasta el jueves anterior.Al respecto, Ángel María Morales, rector de la institución educativa María Antonia Penagos, señaló que la falta de estos dineros “afecta la proyección comunitaria, la cobertura, el mejoramiento de las plantas físicas, las aulas de sistemas, el material didáctico y los proyectos institucionales. En este sentido, tenemos colapsado el proceso educativo”.Cifras no cuadranMientras el secretario de Educación Municipal, Robi Nelson Díaz, sostuvo que la Administración local no ha podido establecer el número de estudiantes que están por fuera del sistema escolar, algunas cifran apuntan a que podrían ser más de tres mil.Morales explicó que el problema empezó hace cuatro años, cuando reportaron al Ministerio de Educación 50.000 alumnos faltantes en los sectores urbano y rural de la Villa de las Palmas.Sin embargo, un estudio realizado por esa dependencia arrojó que la deserción escolar ascendía a cuatro mil menores.“El estudio data de hace tres años y hemos equilibrado el número en 47.000 estudiantes. Es decir, que faltan tres mil en el reporte, por eso estamos depurando cada día el sistema, para saber con certeza cuántos jóvenes tenemos y evitar los alumnos fantasmas”, explicó el rector.De acuerdo con las cifras del Sistema Integrado de Matrícula, Simat, de la Secretaría de Educación de Palmira, al 31 de diciembre del 2011 había 45.910 estudiantes matriculados.Lo preocupante es que ese mismo año aparecieron reportados 5.499 menores que no regresaron a los colegios.Para el Secretario de Educación de la Villa esta cifra no se ajusta a la realidad, ya que sólo cuando se adelante el nuevo censo poblacional-demográfico, pues el último data del 2005, se sabrá cuántos niños y niñas están por fuera del sistema educativo.Agregó que el número de matriculados subió a 46.900 estudiantes, pero que esa cifra debería ser mucho más alta, teniendo en cuenta la gratuidad.El funcionario también afirmó que de los 5.499 que en el 2011 salieron de las instituciones, este año se han matriculado 1.782, lo que implicaría una reducción en la deserción de 3.717 escolares.“La idea es mejorar la base de datos para poder decir cuántos son, dónde están o por qué se fueron: no tenemos esa información”, enfatizó.Infraestructura obsoletaLa pasada Administración firmó un contrato para el mejoramiento de las sedes educativas por más de dos mil millones de pesos.No obstante, según los afectados, muchas de esas obras no respondieron a las necesidades reales de las instituciones, en tanto que otras quedaron a medio camino.Carlos Julio Castro, rector de la Institución Educativa Santa Bárbara, expresó que en las tres sedes a su cargo se invirtieron $117 millones y que $45 millones fueron gastados en 200 tejas de barro, parte del enchape del baño, algunas baterías y el cambio del piso y el cielo raso.“Con esos $45 millones yo hubiera cambiado todo el techo y los cielos rasos y puesto todas las baterías nuevas, además de hacer el muro de encerramiento y pintado la sede principal”, sostuvo.Por su parte, Julio César Tilano, rector de la Humberto Raffo Rivera, reveló que en ésta se arregló parte del techo, pero “la otra mitad sigue dañado”.En este sentido, Morales manifestó que hay incumplimiento de la entidad que contrató las obras con el Municipio y que la interventoría falló.“Considero que en la mayoría de las instituciones las obras no se hicieron como se debía y que no responden a las necesidades planteadas. Creo que son muy poco los rectores conformes con las obras”, precisó.Por su parte, el Secretario de Educación de la Villa de las Palmas reconoció que “hubo un desorden impresionante desde la contratación hasta la ejecución misma de los trabajos”.Añadió que “vamos a hacer un mapeo y un censo de cómo están las obras, pero es un hecho que la interventoría no funcionó” y que hay instituciones en buen estado, pero otras que tienen más de 50 años y muchos problemas. Es por ello, que el Gobierno local piensa construir tres colegios en sitios estratégicos de Palmira para cubrir las nuevas zonas de la ciudad que se están urbanizando masivamente sin que en ellas haya colegios.Baja nota en calidadAl igual que en el resto del país, la calidad de la educación de la Villa está en un nivel muy inferior en asignaturas como biología, matemáticas, literatura y lenguas, pese a que las pruebas Ecaes del año pasado mejoraron la nota.Al respecto, la rectora de la Institución Educativa de Rozo, Mabel Castillo, indicó que una buena calidad educativa requiere de excelente infraestructura y capacitación a los docentes y que la planta de profesores esté completa desde el inicio del año lectivo, además de la inversión en tecnología.“Un niño recibe 30 horas semanales, el año tiene 40 semanas y si un docente no viene un mes, entonces ¿cuántas horas deja de recibir un estudiante? Esto afecta la calidad”, sostuvo.Entre tanto, Gustavo William Arboleda, rector del Cárdenas Centro, insistió que la gratuidad no resuelve los problemas de la educación en Colombia: “faltan vigilantes, aseadoras y no hay plata para mantenimiento. Los estudiantes en algunas sedes deben hacer el aseo. Hay hacinamiento en las aulas, faltan computadores y mobiliario. Yo creo que el Municipio debe tener una política clara en educación”.Por todo ello, muchos miembros de la comunidad educativa de la Villa de las Palmas considera que Palmira va perdiendo el año en esta materia.Raciones escolaresAunque las instituciones que son manejadas por Bienestar Familiar están recibiendo la ración diaria del refuerzo alimenticio, muchos estudiantes siguen esperando la suya, debido a que el Municipio apenas apropió los recursos para los restaurantes escolares.En Rozo, por ejemplo, la cobertura del Icbf es total, según la rectora Mabel Castillo, pero lamentó el tamaño de las raciones.Los alumnos del Cárdenas Centro también están siendo atendidos, pero no hay restaurante, por lo que deben comer en cualquier parte.El Secretario de Educación de Palmira confirmó que el Municipio aportará 10.180 raciones diarias en 29 sedes educativas, 23 urbanas y seis rurales, mientras que la Gobernación del Valle hará lo propio con 12.000 raciones diarias en 16 sedes urbanas y 3 rurales.El Icbf, entre tanto, está entregando 16.900 raciones diarias en 22 sedes urbanas y 44 rurales de Palmira.Causas de la deserciónProblemas de seguridad y de alta movilidad en la población palmirana, debido a sus difíciles condiciones socioeconómicas; cambio de residencia de los padres e incluso viajes al exterior serían las principales causas de la deserción escolar en las instituciones PalmiraAsí lo señaló el presidente del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación, Sutev, en Palmira, Luis Emilio Osorio, quien sostuvo que el hacinamiento y la falta de restaurantes escolares, al igual que la violencia, estarían incidiendo en esta situación.De acuerdo con el reporte entregado por la Secretaría de Educación, una de las más afectadas es la Institución Educativa del Valle, de donde se han ido 456 alumnos; Semilla de la Esperanza, con 357; Antonio Lizarazo, con 186, y Humberto Raffo Rivera, con 173.Igualmente, en el listado aparecen las Domingo Irurita, Harold Eder y Juan Pablo II.

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