Expectativa en Cauca y Valle por posibles diálogos de paz entre Gobierno y Farc

Expectativa en Cauca y Valle por posibles diálogos de paz entre Gobierno y Farc

Agosto 28, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Expectativa en Cauca y Valle por posibles diálogos de paz entre Gobierno y Farc

Conflicto. Fuertes tensiones se han registrado en el Cauca entre algunas comunidades indígenas y miembros de las Fuerzas Armadas por la presencia en sus territorios.

Mandatarios de la región confían en que una salida política al conflicto genere bienestar a sus comunidades.

La confirmación del presidente Juan Manuel Santos de que el Gobierno ha iniciado un acercamiento con miras a un proceso de paz con la guerrilla de las Farc, ha sido recibida con gran expectativa en el suroccidente colombiano, principal escenario del conflicto armado.El gobernador del Cauca, Temístocles Ortega, le aseguró a El País que desde su cargo ha expresado la necesidad de que se ausculte una salida política al conflicto y que su departamento sería un escenario propicio para el diálogo “porque en el Cauca se libra hoy, más que en cualquier otro departamento, la guerra del país”.“Recibo con mucha esperanza el anuncio porque creo que la salida de la guerra en Colombia debe ser política y dejando por fuera cualquier tipo de mezquindad o temple de figuración. Todo lo que sea posible hacer, hay que hacerlo para lograr que las partes dialoguen y la sociedad colombiana participe de la consecución de la paz”, dijo el gobernador Ortega.Durante el gobierno del presidente Santos, el Cauca se convirtió en la mayor talanquera para echar a andar la locomotora de la seguridad y los constantes ataques en municipios como Corinto, Miranda, Caloto y Toribío han puesto en dificultades a los dos ministros que han pasado por la cartera de Defensa.Ezequiel Vitonás, alcalde de Toribío, el municipio más afectado por el desarrollo del conflicto interno, dijo que el anuncio genera una gran expectativa para el país y los pueblos indígenas “porque después de toda guerra, cuando se ha matado una cantidad de gente, la salida siempre es el diálogo”.“Ya son suficientes las muertes que ha habido en 50 años de conflicto de parte y parte y es justo que se dé paso al diálogo. Ojalá haya sinceridad de ambos lados, sin trabas, y esperamos que como se dialogó con los paramilitares, la guerrilla entre también en ese proceso”, agregó Vitonás.Preocupados por la forma como se han intensificado los combates entre la guerrilla y las Fuerzas Armadas, varias comunidades indígenas del norte del Cauca, que llevan años soportando las consecuencias directas del conflicto, han manifestado su voluntad de colaborar con el proceso y han ofrecido parte de sus territorios para que se realice allí el proceso de negociación, bajo el lema de: “Todo para la paz y nada para la guerra”.Esperanza en el ValleDiversos sectores en el Valle del Cauca también se han pronunciado en favor de un diálogo de paz, que permita el progreso de muchas regiones que, como las del suroccidente colombiano, han visto estancarse su desarrollo por la falta de inversión pública y privada.Pero a diferencia de los dirigentes del Cauca, en el Valle consideran que no deben utilizarse los territorios como escenario de esos diálogos o, por lo menos, debe ser el resultado de un acuerdo negociado con las comunidades.Así lo han expresado algunas comunidades y sectores políticos ante la forma, dicen, en que se han estigmatizado municipios como Pradera y Florida, que fueron considerados para zona de despeje por las Farc en el gobierno anterior para iniciar un diálogo de paz.Adolfo León Escobar, alcalde de Pradera, señaló que después de 30 años ha llegado la hora de un diálogo serio de cara al logro de la paz, “pero si de nuevo se candidatiza a Pradera y Florida para los diálogos, se debe tener en cuenta la comunidad, porque el tema es muy bueno, pero no sufrido en carne propia”.“El tema trae consecuencias positivas para la Nación, pero negativas que deben pagar los municipios donde se hacen esos diálogos. Y se debe consultar con la comunidad porque esas consecuencias deben ser, por lo menos, resarcidas en inversión social para estos territorios”, expresó el alcalde Escobar.Sin embargo, Fernando Echeverry, director de Acopi, cree que esta es una excelente oportunidad que tiene el Gobierno y los colombianos “porque es a través del diálogo como se hace la paz”.“Pero pienso que no se necesita una zona de distensión para ello. Creo que puede hacerse mejor a través de un diálogo directo entre las partes, inclusive en el exterior, porque aquí puede resultar más complicado y el entorno se enrarece más cuando hay una zona de distensión”, aseguró el Director de Acopi, quien subrayó que el logro de la paz les daría un impulso al desarrollo de muchas regiones.“Para mí no sólo es importante porque hace que Colombia mejore sus posibilidades en lo interno y en lo internacional. Yo creo que no sólo es Valle o Cauca, sino todo el país el que va a gozar de una excelente salud. Porque si tenemos seguridad interna va a mejorar el Cauca, los Llanos Orientales y todos los sectores en donde tenemos injerencia de las guerrillas; esos cuellos de botella se van a acabar y todo el país entrará ya en una ruta ganadora en lo económico, lo social y lo cultural”, aseveró Echeverry.Pese a que son pocos los detalles que ha entregado el Gobierno Nacional sobre el proceso, en el Suroccidente esperan que cualquier logro repercuta en mejores condiciones de vida para sus comunidades.Procesos frustradosConseguir la paz ha sido el principal anhelo de los últimos gobiernos. Bien sea por derrota militar o a través de diálogos en Colombia o en el extranjero.La senda en procura de ese propósito la inició el presidente Belisario Betancurt (1982-1986), quien impulsó dos procesos de paz, uno con el M-19 y otro con las Farc, en España y México. Las partes se comprometieron a un cese del fuego y a buscar una salida política, lo que condujo a la creación de la Unión Patriótica. Sin embargo, el acuerdo acabó en 1985, lo que terminó en la toma al Palacio de Justicia.Virgilio Barco (1986-1990) inició también con el M-19 en México y Panamá, y que tenían como propósito final la liberación de Álvaro Gómez. El proceso avanzó más adelante en Colombia y se hizo la Cumbre de Usaquén, pero tampoco hubo resultados.El 15 de mayo de 1991 el gobierno de César Gaviria y miembros del ELN, las Farc y el EPL, se reunieron en Cravo Norte, Arauca, donde acordaron conversaciones directos en Caracas. Los diálogos se dieron dos veces en 1991 en el vecino país. No obstante, los diálogos se trasladaron a Tlaxcala, México, debido al golpe de Estado en Venezuela en 1992 y no se llegó a nada debido a que el EPL secuestró al exministro Argelino Durán Quintero, quien murió en cautiverio.Ernesto Samper (1994-1998) buscó a México para reunirse con las Farc, pero sin resultados concretos.En 1998, tras acercamientos secretos con las Farc, el presidente Andrés Pastrana crea la zona de distensión del Caguán, pero las Farc desde allí siguieron delinquiendo, por lo que terminó en el 2002. De Álvaro Uribe también se dice que impulsó secretamente un acuerdo político con las Farc, tras la Operación Jaque.

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