Estos son los desafíos de los productores de arroz en el país

Estos son los desafíos de los productores de arroz en el país

Junio 29, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Luz Estella Cardona Reportera de El País Palmira
Estos son los desafíos de los productores de arroz en el país

Desde hace varias décadas el Ciat se ha dedicado a la investigación en el sector arrocero.

Incrementar el rendimiento y sembrar variedades resistentes son algunas de las opciones para enfrentar la competencia.

El negocio del arroz no se cuece como antes en Colombia. La variabilidad climática, la caída en el rendimiento de los cultivos en los últimos cinco años, las inadecuadas prácticas agronómicas, los costos de producción y la falta de competitividad tienen frenada la productividad de uno de los granos más apetecidos por los colombianos.

Considerado uno de los cultivos más importantes del mundo, donde la producción de arroz con cáscara está alrededor de los 700  millones de toneladas, el pequeño grano, que no alcanza los nueve milímetros de tamaño es, además, un alimento básico en la dieta alimentaria de más de la mitad de la población mundial, por su valor nutricional y su gran aporte calórico.

China e India son los  mayores productores mundiales, mientras  en América Latina se producen entre 26 y 27 millones de toneladas, que se consumen desde México hasta Chile.

En Colombia, según la FAO y Fedearroz, se siembran alrededor de 450.000 hectáreas, el rendimiento por hectárea está en 5,7 toneladas, y se estima que una sola persona consume cerca de 40 kilos al año.

No en balde, según Fedearroz, es considerado uno de los cultivos de mayor impacto social en el país donde se cultiva en  215 municipios, 21.800 productores derivan su sustento del mismo y, de ellos, 12.400 cultivan arroz mecanizado. 

En Colombia, solo la producción de arroz verde alcanza los 2,4 millones de toneladas, y el valor total de la producción de la industria llega $3 billones, lo que equivale a casi el 2 % de la producción industrial nacional.

Adicionalmente, de este pequeño y milenario grano, considerado sagrado por algunas culturas asiáticas, dependen unas 500.000  familias y es la principal fuente de empleo en las zonas arroceras. 

Para algunos municipios, inclusive, representa el 80 % de los ingresos del grupo familiar como es el caso de Saldaña, Tolima, donde prácticamente toda la economía gira alrededor de este cereal.

Sin embargo, en los últimos años los arroceros se están viendo enfrentando a uno de los mayores desafíos de todos los tiempos luego de un preocupante descenso en la tasa de rendimiento de los cultivos como consecuencia, entre otros factores, de la variabilidad climática.

De acuerdo con Fedearroz, en los últimos cinco años el rendimiento bajó una tonelada, en promedio, por hectárea.

Una cifra que se torna aún más preocupante si se tiene en cuenta que el Tratado de Libre Comercio, TLC, firmado  con los Estados Unidos permitirá en el 2030 importar arroz de dicho país sin aranceles y con unos costos de producción mucho más bajos al de los productores locales.

[[nid:438139;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2015/06/cultivos-arroz-2.jpg;full;{Las nuevas variedades que investiga el Ciat estarían listas en el 2017, pero la implementación y liberación de las mismas dependerán del Ministerio de Agricultura.Foto: Elmer Agudelo | El País}]]

Para Édgar Torres, especialista en mejoramiento genético del cultivo y líder del  Programa de Arroz del Centro Internacional de Agricultura Tropical  (Ciat), el mayor problema que enfrenta el arroz actualmente se resume en la falta de competitividad.

En ese sentido, explicó que mientras en Colombia producir una tonelada del grano puede estar por el orden de los US$500, en otros países como Uruguay, Ecuador o Perú, el costo no supera los US$250 o US$300.

Entre las principales razones, asegura el profesional, están los altos costos de arrendamiento de la tierra y de los insumos, la falta de una infraestructura adecuada, así como la caída en cerca de  30 % en el rendimiento de los cultivos.

Para el especialista es claro que si no cambian las cosas, una vez desaparezca el gravamen sobre el arroz de los Estados Unidos, producir ya no será negocio, lo que resultaría catastrófico para el medio millón de familias colombianas que viven de este cultivo.

A lo anterior se le suma los cambios en la frecuencia y cantidad de las lluvias (variabilidad climática) lo que aumenta el riesgo en la producción agrícola.

“Entonces el reto en Colombia es hacer un esfuerzo conjunto de productores, organizaciones del sector y el gobierno para volver el cultivo más competitivo, de manera que cuando no haya aranceles por el TLC, los productores estén preparados”, subrayó Torres.

Desde 1967, el Ciat ha venido trabajando con Fedearroz, el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) y otras entidades nacionales e internacionales, para la liberación de unas cuantas variedades mejoradas que modernizaron el cultivo en la década de los 70 e hicieron que en los años 80 Colombia fuera autosuficiente. 

En la parte de mejoramiento genético, el Ciat, a través de la Alianza Global para la Ciencia del Arroz -GRiSP-, en asocio con centros de investigación de países como Filipinas, Japón y Francia, ha buscado generar para los productores variedades que tengan mejores características: rindan más por hectárea, mejor calidad del grano, buena calidad de cocción y que no se enferme en el campo.

Es así como en 32 años de investigaciones el mejoramiento genético del grano, el rendimiento potencial ha aumentado en 3,4 toneladas y cada año se incrementa el potencial productivo en cien kilos por hectárea.

Sin embargo, esto no es suficiente. Por eso, para el investigador, otra de las estrategias fundamentales para mejorar  la competitividad es promover el riego a través de la construcción de grandes represas o distritos de riego, a fin de tener una mayor estabilidad en la producción y reducir el riesgo de pérdida por sequía, como sucedió el año pasado.

“Por más que uno pueda desarrollar una variedad tolerante a la sequía, no hay planta que aguante una condición de estrés severo. Por eso, tenemos una estrategia que hemos llamado Cosecha de Agua que pueden ser reservorios de agua para afrontar la variabilidad climática”, expresó el investigador, tras reiterar que el país y los productores deben ser conscientes de esto.

Variedades resistentes

Con el fin de producir variedades más resistentes, especialmente en épocas de sequía, se construyó recientemente un invernadero móvil en instalaciones del Ciat, donde se podrá, con tecnología de avanzada, simular las condiciones climáticas y controlar de manera precisa la cantidad de agua que se le suministra al cultivo.

Al respecto, la ingeniera Alba Lucía Chávez, asociada de investigación del programa de Agrobiodiversidad del Ciat, explicó que uno de los problemas del  cambio climático es el agua que “cada vez será más escasa y más costosa”, de ahí la urgencia de generar variedades de arroz que hagan uso eficiente de este recurso.

La investigación busca el desarrollo de variedades con raíces más largas para que puedan tomar agua de las capas profundas de la tierra y competir en el mercado con mayores ventajas. Este proyecto es el resultado de un convenio bilateral entre Colombia y Japón, financiado por la Alianza de Investigación en Ciencia y Tecnología para el Desarrollo Sostenible. 

Satoshi Ogawa, estudiante de doctorado en Ciencias Agrícolas de Universidad de Tokio e investigador visitante del Ciat, dice que  una variedad convencional de arroz consume entre 150 y 300 milímetros de agua por día, pero las nuevas variedades ahorrarán la mitad de esta cantidad.

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