Estas son las historias de los vallecaucanos más destacados en el mundo

Estas son las historias de los vallecaucanos más destacados en el mundo

Febrero 08, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Estas son las historias de los vallecaucanos más destacados en el mundo

Pontus Carlsson fue adoptado en Cali cuando apenas tenía un año de edad por una pareja sueca. Hoy es uno de los mejores ajedrecistas de ese país y hace parte del equipo nacional.

Son arquitectos, ajedrecistas, bailarines, científicos. Sus vidas fueron reseñadas en un libro de Fusionarte y Marca País. Semblanzas.

Su nombre es bastante extraño para alguien que haya nacido en Cali: Pontus Carlsson. Suena más bien a nombre de boxeador estadounidense o científico ruso. En realidad es ajedrecista pero hay algo aún más extraño, más sorprendente: hace parte del equipo nacional de ajedrez de Suecia desde 2005 y es considerado como uno de los mejores de ese país. ¿Cómo diablos un caleño integra una selección sueca? La historia la narran en un libro: ‘100 colombianos, el talento de Colombia en el mundo’. Lo realizó la Asociación Fusionarte con el apoyo de Marca País, la estrategia del gobierno para posicionar una imagen positiva de Colombia en el extranjero. El libro es una gran investigación en la que se buscan a los 100 colombianos más destacados en el exterior y se cuentan sus historias. Y la historia de Pontus Carlsson dice que muy niño, apenas cuando tenía meses - nació en 1983 – perdió a sus padres en un accidente del que no se tienen mayores detalles. Cuando cumplió un año, una pareja sueca lo adoptó. Le salvaron el destino. ¿Qué sería de Pontus hoy? ¿Cómo se llamaría? ¿Qué estaría haciendo? Pontus, con apenas un año de edad, llegó a Linköping, una ciudad del sur de Suecia. Su padre adoptivo jugaba ajedrez. Fue el que le enseñó todo sobre ese deporte. A los cuatro años le dio su primer tablero. Seis años después Carlsson ya participaba en el Campeonato Europeo en Rimavská Sobota. Entonces, aunque estudió Mercadeo y Finanzas, eso de hacer jaque - mates era definitivamente su vida. Pocos han podido vencerlo. Pontus Carlsson ha ganado seis veces el Campeonato Juvenil de Suecia y nueve veces el campeonato por equipos. En tres ocasiones se ha ganado el Swedish Tusenmannaschacket Rapid Tournament. Es el único deportista en la historia de Suecia que lo ha logrado. En 2005, además, obtuvo el título de International Master y en 2007 el de Grandmaster en ajedrez, maestro de maestros. Lo otorga la Organización Mundial de ese deporte ciencia. Es lo más alto que un jugador de ajedrez puede logar, aspirar. La cima total. Pontus también habla siete idiomas. Pero no es el único reseñado en el libro, que es algo así como la gran historia de la conquista de los colombianos en el mundo. Estamos, con éxito, en todo el planeta. En casi todo el planeta. María Eugenia Garcés es otra de las caleñas exitosas que vive en el extranjero. Es arquitecta pero sobre todo, filántropa. Vive en Estados Unidos desde 1974 y sin embargo, desde allá, impulsa una de las fundaciones sociales más importantes de la ciudad, creada por su familia: la Fundación AlvarAlice. Tiene 90 aliados entre empresas privadas y públicas, por ejemplo. La Fundación intenta lograr que la sociedad sea un poco más justa, sea un poco más incluyente. Entonces, en 2013, con el apoyo del gobierno, otras entidades, la hermana Alba Stella Barreto, inauguraron el Tecnocentro Cultural Somos Pacífico en el barrio Potrero Grande de Cali, donde las pandillas de la zona se están enfrentando por el microtráfico de drogas, el dominio territorial, y donde además el desempleo es otra de las tragedias cotidianas. El Tecnocentro es un intento para que los habitantes del barrio – la mayoría desplazados por la violencia – se formen. Tienen varias opciones: gestión de empresas culturales; gastronomía con énfasis en la cultura del Pacífico; informática; comunicación organizacional; gestión ambiental; inducción musical con el apoyo de la Fundación Batuta; Bilingüismo. También, la idea es que el Tecnocentro funcione como lugar de encuentro en Potrero Grande. Que los que son enemigos vayan a ese lugar neutral donde no existen las fronteras invisibles, se conozcan, se miren, hablen, pacifiquen, ¿por qué no?, el barrio. Visto de lejos, tan monumental, como un gran coliseo, el Somos Pacífico parece en realidad una base de operaciones contra la pobreza, contra la guerra de todos los días. Y las historias del libro siguen. Alberto Alape Girón es palmirano y se dedica a algo, quizá similiar, a lo que hace María Eugenia: salvar vidas, solo que de otra manera. Alberto vive en Costa Rica desde 1982. Es microbiólogo y químicoclínico, y actualmente es el director del Instituto Clodomiro Picado, nominado, por cierto, al Premio Príncipe de Asturias por sus aportes “en el ámbito de la investigación sobre venenos de serpientes, así como en el desarrollo y la producción de sueros antiofídicos”. Alberto, entre otras cosas, se dedica a ello. Investigar y producir sueros y medicinas para combatir los venenos de las culebras. Precisamente uno de sus objetivos es suministrarle, a los campesinos colombianos, medicamentos para tratar los envenenamientos por mordeduras de serpientes, que en el país se cuentan por miles. Según la Universidad Nacional, en Colombia, al año, las víctimas de los ataques de las culebras oscilan entre 2,000 y 3,000. En el otro lado del mundo un tulueño se dedica a un asunto muy distinto. Se llama Alexánder Torres, vive en China desde 2002, trabaja en el circo y su vida también está narrada en el libro 100 colombianos. Antes de llegar a China, Alexánder estuvo en el Circo Royal Dumber de Barranquilla, pasó por el Circo Carioca Do Brasil, el circo de los hermanos Gasca, el American Circus de Chile, el Modelo de México, los Valentinos en Venezuela, el Magic World de Corea del Sur. Hoy está en la compañía Oct-East en Shenzhen y en el show camina sobre un péndulo. Nunca se cae. Casi nunca, en realidad. Un vez se cayó y se fracturó el húmero. Él se recuperó y volvió sin miedo. Hoy lo llaman “uno de los mejores pendulistas de Asia”. Por cierto: en esa gran investigación sobre los 100 colombianos más exitosos que viven en el exterior, el 10% de ellos son nacidos en esta región, el Valle del Cauca.Otros vallecaucanos destacados Fernando Montaño, bailarín. Nació en Buenaventura y hoy vive en Inglaterra. Hace parte del Ballet de Londres.Gilberto Montoya, médico. Nació en Cali y vive en Estados Unidos. En la Escuela de Medicina de Stanford ha ganado doce premios de enseñanza. Ha logrado recaudar siete millones de dólares para financiar sus estudios sobre fatiga crónica inducida y perpetuada por infección.

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