Entérese porqué los Bomberos del Valle del Cauca viven su propio infierno

Marzo 02, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Zulma Lucía Cuervo Plazas | Reportera de El País

Los miembros de los cuerpos de Bomberos de la región viven en emergencia económica. El reto: sobrevivir con poca plata.

Son ‘toderos’. Bajan gatos de los árboles o de los tejados, controlan abejas y avispas, sacan animales que caen a los pozos, atienden accidentes de tránsito. Y cómo no, cumplen con su principal labor, la de apagar incendios.Mientras ellos viven atendiendo las tragedias de otros, cargan con su propia emergencia: la de subsistir con pírricos recursos. La grave situación de los bomberos se hizo pública en el último mes, cuando un grupo de socorristas intentó ingresar a Cali para protestar por la incautación de cinco máquinas por parte de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales, Dian.Los cinco vehículos fueron decomisados por la Aduana el 23 de septiembre del 2011 a los cuerpos de bomberos de Calima-El Darién, Bolívar, El Cairo, Toro y Obando. El subteniente Fabián Barona, comandante del Cuerpo de Bomberos de Bolívar, dice que aunque existe la sobretasa bomberil, por la que obtuvieron $55 millones el año pasado, esta es insuficiente para atender todas las necesidades. Por eso, ofrecen el servicio de parqueadero y para obtener más dinero hacen su propio evento de ayuda, el ‘Bomberotón’. Al final del año, la entidad utiliza el salón del comando para hacer el baile de año nuevo para recaudar más fondos.“Nos toca ayudarnos porque los recursos son insuficientes. Así que además de las rifas y la fiesta, salimos a gestionar donaciones. Cuando recibimos la máquina, vimos la donación como una bendición, pero la incautación ha sido una maldición, porque para volver a tener otro vehículo igual tendremos que esperar unos 20 años”, expresa el Comandante de los Bomberos en Bolívar. La espera parece exagerada, pero es cierta. Los modelos de las máquinas que tienen en este organismo, a excepción de la japonesa, datan de 1950, 1961 y 1998. “La modelo 50 funciona a medias, la modelo 61 está varada de motor. La mejor de todas era la donada por los japoneses, pero por ahora es preferible no utilizarla, mientras se resuelve la situación”, manifiesta el subteniente Barona.Sin la protección adecuadaEn La Cumbre, el presupuesto de los bomberos es tan reducido que han tenido que recibir lo que sus ‘hermanos’ de Cali desechan. “Si no tenemos plata ni para pagarle siquiera el salario mínimo a los dos guardias y la secretaria, menos nos alcanza para comprar dotación. Por eso, lo que otros desechan, nosotros lo reciclamos, aunque no sea lo más ortodoxo”, explica el capitán Horacio Rivera Muñoz, comandante de los Bomberos en La Cumbre. Según relata el oficial, un uniforme protector del fuego puede costar $11 millones. “Y lo que recibimos anual son cerca de $14 millones. Con que compráramos uno, nos quedaríamos sin con qué funcionar”, señala Rivera Muñoz. Este organismo tiene dos máquinas, una varada y otra en regular estado. No poseen radios portátiles para comunicarse, les faltan lazos, linternas y los elementos de oficina (un escritorio, un computador y una impresora) son de propiedad personal del comandante. El Cuerpo de Bomberos de Vijes no tiene línea de telefonía fija, así que la comunidad tiene que ir hasta la comandancia o llamar a los celulares de los uniformados. En Calima-El Darién los vehículos tienen los seguros obligatorios a punto de vencerse “y no hay cómo renovarlos”, dice Berenice Roldán, la secretaria del organismo. Y no han podido renovar uniformes desde hace tres años. La crisis de los bomberos, resume el teniente Carlos Arango, de La Cumbre, “no es de voluntad, es de escasez de plata”.

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