En Tuluá se fabrican los ataúdes más apetecidos

Diciembre 06, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Elpaís.com.co

Desde hace más de 45 años que la Industria Colombiana de Ataúdes, Incolat, de propiedad de don Iván Velásquez, es líder en la fabricación de estos elementos.

Los ataúdes o cofres funerarios que se fabrican en Tuluá desde hace medio siglo son muy apetecidos por las funerarias de varios municipios del centro y norte del Valle y del Eje Cafetero, no sólo por la calidad de la madera con que se elaboran, sino por sus diseños originales.Desde hace más de 45 años que la Industria Colombiana de Ataúdes, Incolat, de propiedad de don Iván Velásquez, empresa de carácter familiar que funciona en el tradicional barrio Victoria de Tuluá, es líder en la fabricación de estos elementos.Este hombre, al frente de sus empleados, construye, pule y vende diferentes clases y estilos de cofres fúnebres que se venden como 'pan caliente' debido a que son muy acreditados por la calidad de la madera que utilizan y por sus diseños originales, que igualmente tienen nombres muy particulares.Nombres como tapacruz, americana, egipcia, colonial, libro, ventaneras, semicofre, columna cortinera, superextra o ministro, son algunos de los apelativos muy particulares con que ellos distinguen cada una de sus creaciones.Jaime López Cuartas, quien lleva 25 años como ebanista en este taller, dijo que el proceso comienza con la selección de la madera."El secado de las tablas es fundamental para que la madera no se raje ni se tuerza", indicó este operario quien manifestó que lo único que no hace son ataúdes para niños porque lo impresiona mucho pensar que una caja mortuoria que haya pasado por sus manos sirva para enterrar a una criatura inocente.A través de los años, son muchos los estilos que se han diseñado en esta empresa de ataúdes del barrio Victoria, pero don Iván Velásquez recuerda como caso curioso, cuando le tocó construir en tan sólo cuatro horas, un ataúd para el hombre más grande del mundo.Era un joven, oriundo del municipio de Trujillo que medía 2.30 metros y en ninguna funeraria del país se conseguía una caja de semejante dimensión, entonces tocó fabricar un cofre especialmente para ese difunto.Asimismo, recuerda cómo les tocó trabajar horas extras en enero de 1999, hace once años, cuando se registró el terremoto del Eje Cafetero, en donde hubo más de 1.000 muertos en ese desastre natural."Por esos días tuvimos que fabricar muchos ataúdes, que incluso se los llevaban sin pintar", recuerda Jaime López.En cada una de las dependencias de este taller de ebanistería están claramente definidas las funciones que les corresponde a cada uno de los empleados.Como las tareas que todos los días realiza Luis Alberto Cabal Polo, desde hace 43 años, quien es el encargado de taponar y lijar las cajas en "obra negra".Así como él, quien desde muy niño desempeña esa labor, hay otras personas que se encargan de preparar las pinturas y otros tienen la responsabilidad de ponerles las molduras, las figuras, las manijas y de forrarlos con encajes y telas especiales que hacen de estos ataúdes únicos en el mercado.Además de los ataúdes económicos que se fabrican para las diferentes funerarias del Valle aquí se construyen también las denominadas cajas Ministro."La ministro y la egipcia, son cajas muy especiales, para los "ricachones", pues hay que hacerlas con más madera, con más adornos y quedan muy elegantes", manifestó el ebanista Jaime López.Es triste decirlo, pero la violencia que se ha ensañado en Tuluá en los últimos años ha disparado este negocio.De todas maneras es un orgullo para los tulueños tener una fábrica, que no solamente genera empleo, sino que surte de los mejores ataúdes a varias funerarias de la región.

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