En la vía a Buenaventura se vive un vía crucis sobre ruedas

En la vía a Buenaventura se vive un vía crucis sobre ruedas

Enero 05, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Margarita Rosa Silva I Especial para El País
En la vía a Buenaventura se vive un vía crucis sobre ruedas

Tortura. Es el calificativo que los transportadores que conducen la Vía al Mar le dan a su trabajo diario. Las múltiples construcciones en la vía, el mal estado de las carreteras y la inseguridad son sus mayores líos.

Los daños en la carretera, así como la inseguridad y los constantes derrumbes, han hecho de este trayecto una pesadilla, especialmente para los transportadores, quienes ahora se demoran hasta nueve horas por viaje. Recorrido por la zona.

“A este pedazo le dicen ‘Tragedias’, ya se imaginará por qué. En el último viaje tuve que quedarme desde las 8:00 a.m. hasta las 9:00 p.m. aquí parado porque una mula se volcó debido al mal estado de la vía y se formó un trancón el macho”, dice Néstor mientras conduce su tractomula Kenworth. La medalla de la virgen que cuelga de su espejo retrovisor se mece como un péndulo cuando las llantas del vehículo surcan la carretera invadida de huecos. Ese día su esposa, como de costumbre, lo llamó cada media hora. “Ella sufre más que uno”.La pesadilla de las obrasEl hombre de bigote y estómago prominente narra que antes de que se iniciaran las obras en la Vía al Mar realizaba dos viajes a la semana desde Medellín hasta Buenaventura. “O sea que al mes me hacía diez viajecitos. Ahora si estoy de buenas me hago cinco. Eso en plata significa que me gano la mitad de lo que antes me ganaba. Es una tortura”.Y no es para menos. Los camioneros cuentan que antes les tomaba tres horas recorrer el tramo entre Mediacanoa y Buenaventura, pero hoy, con suerte, se tardan unas siete u ocho horas. El sector donde más trancones se forman es el comprendido entre Loboguerrero y Buenaventura, que está en construcción desde 2009 y será terminado en su totalidad en el 2016. Hasta Carlos Londoño, el director regional de Invías, admite que manejar por este tramo es difícil. “Me preocupa, pero es normal que haya traumatismos cuando se construye una vía. Los trancones de diez horas se dan cuando se vara algún camión y eso se nos sale de las manos”, expresa. Acepta que la carretera está “muy mala” y dice que “ya están asignados los recursos para repararla”. Por eso este tramo es el más lento del recorrido. Regularmente se habilita sólo un carril, que se alterna entre los dos sentidos de la vía. Los transportadores dicen que “los paleteros (quienes dan el paso) no se ponen de acuerdo”. Así, se acumulan hasta 200 volquetas y luego, para descargar en el puerto, se forman congestiones de días enteros.Orlando Bonilla, un motorista, cuenta que, la última vez, antes del quinto túnel (donde generalmente hay restricción), estuvo diez horas. “En esos casos lo que hago es sacar la hamaca y la cuelgo debajo del tráiler para estar pendiente de la carga, porque no falta quien se la robe”, relata. Entre los túneles, los huecos son tantos que el mayor Saúl Carrillo, jefe de Policía de Carreteras en el Valle del Cauca, dice que “ni aunque pusiera 300 policías a regular el tráfico podría acelerar el paso”. “Cuando se vara una mula, el tráfico colapsa y se tarda hasta doce horas en reestablecerse. Por falta de recursos no tengo una ‘grúa macho’, como la que hay en La Línea, que sirve para levantar este tipo de vehículos. Toca pedir maquinaria a los consorcios y eso se demora”, dijo el oficial.El soldado de chocolateMientras Néstor conduce por la vía Cabal Pombo, que va de Buga a Buenaventura, se pregunta por qué paga hasta $38.000 en los peajes, si las obras de construcción de la doble calzada en el tramo entre Puentetierra y Loboguerrero están paradas. Aparentemente la vía está lista, pero en varios sectores no está habilitada, ha sufrido derrumbes y se ha ido la banca.Néstor también se pregunta cuándo arreglarán el tramo de ‘Tragedias’, también conocido como 'el soldado de chocolate', el más complicado de la vía. Una peligrosa variantePara llegar al puerto, los camioneros deben pasar por la variante a Buenaventura o Vía Alterna Interna. La carretera tiene menos de cinco años de inaugurada y está destruida en varias zonas, por lo que se ha convertido en un “atracadero” de camioneros.Ocho agentes especiales de la Policía rodean la zona hasta las 11:00 p. m. Aún así, por la noche los camioneros prefieren evadir la vía e irse por la carretera central. El coronel Héctor Triviño, comandante de la Policía de Buenaventura, explica que rara vez recibe denuncias.Néstor cuenta que se ha “salvado de milagro”. Según él, hace dos semanas pasó por allí a las 2:00 a. m. y quince minutos después unos compañeros suyos fueron atracados. “Es que hasta los mismos policías le aconsejan a uno que no se meta por esa carretera”. Al tomar un sorbo de bebida energética para combatir el cansancio, Néstor concluye que él, al igual que los 1.600 transportadores que circulan a diario por la vía, deberán soportar este vía crucis un tiempo más. “Mientras haya platica en el bolsillo, uno le sigue metiendo ganas”.

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