En Buenaventura, los contratistas no cumplen con las obras pero sí a los políticos

En Buenaventura, los contratistas no cumplen con las obras pero sí a los políticos

Abril 13, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
En Buenaventura, los contratistas no cumplen con las obras pero sí a los políticos

Barrio 12 de Abril. Esta es la promesa incumplida de los últimos gobiernos. En el 2013 se contrató nuevamente y ya está parada.

Varios financiadores de campañas de los políticos locales son beneficiados con millonarios contratos, muchos de los cuales nunca se ejecutan.

Si en Buenaventura se hubieran ejecutado a cabalidad todas las obras de pavimentación que han sido contratadas por los gobiernos en los últimos diez años, ya el asfalto habría cubierto dos veces todas las calles de la ciudad. Sin embargo, el puerto más activo sobre el Pacífico colombiano es hoy un enorme museo de obras inconclusas, donde sus habitantes recitan de memoria aquellas que recibieron anticipos en la administración de Saulo Quiñones y nunca se hicieron, las que contrató el gobierno de José Félix Ocoró y quedaron abandonadas o las que ha adjudicado el alcalde Bartolo Valencia, que escasamente recibieron los recursos para el inicio y ya acumulan grandes retrasos.Tan arraigadas están algunas irregularidades en la administración pública en Buenaventura, que se ha hecho ya un lugar común que calles como la 83 del barrio Rafael Uribe se hayan contratado cinco veces, que algunos presidentes de Juntas de Acción Comunal tengan una especie de Pymes dedicadas a darles el visto bueno a obras inconclusas o que la pavimentación se contrate por cuadras para eludir una licitación pública.Así lo evidenció El País durante un recorrido por varias de las obras de pavimentación en barrios como San Buenaventura, Cascajal y Rockefeller, donde no se ejecutó una gran obra sino que hay tres y cuatro contratos para asfaltar calles con una cuadra de por medio. El resultado de la visita a 45 de las 99 obras que se adjudicaron en el último año es diciente: 22 de ellas no se han iniciado, 5 están inconclusas, hay 2 en ejecución, en 5 casos la dirección no concuerda con el documento, solo 8 están terminadas y hay 3 casos en los que la comunidad asegura que esas calles se pavimentaron en gobiernos anteriores.No obstante, el secretario de Infraestructura Vial de Buenaventura, Julio César Díaz, indicó que en la mayoría de las obras “hay embalastramientos y mejoramiento de vías; lo que no están terminado son los pavimentos, o les falta los andenes u otras cosas, pero no han podido terminar porque la Administración no les ha pagado actas parciales”.“Estamos programando el reinicio de todas esas obras que quedaron suspendidas y para eso se hicieron esta semana varios pagos; para tener en junio al menos el 70 % de esas obras terminadas y poderlas inaugurar”, dijo el encargado de Infraestructura, al señalar que es imposible que en este Gobierno se hayan contratado obras que ya estaban hechas.Uno de los ingenieros inscritos en el Banco de Oferentes relató que el verdadero problema es que se convocaron obras que fueron adjudicadas con un cálculo más político que financiero y que “el resultado es que hubo votos, pero que seguramente no habrá obras”.Y parece no estar tan lejos de la realidad. El jefe de la Oficina Financiera del Distrito de Buenaventura, Édinson Mosquera, quien se abstuvo de referirse al presunto nexo entre contratación y campaña política, “porque es el Secretario de Infraestructura quien debe referirse a los contratos”, aseguró que el flujo de pagos obedece al flujo de caja y en la medida que tengamos recursos y las obras tengan sus soportes se van a atender los pagos y por eso ya se vienen reactivando los anticipos y las actas parciales”. “Teniendo en cuenta ese flujo lento de recursos, el señor Alcalde tomó la decisión de hacer austeridad y racionalización en el gasto y se está pensando, incluso, en aplazar inversiones para atender de manera eficiente los compromisos de la Administración Distrital y atender compromisos de las vigencias anteriores”, dijo el Jefe Financiero.“Se lo dije; lo que hicieron en noviembre fue una adjudicación amañada para darles contentillo a los contratistas y amarrar el respaldo a la candidatura de Hernán Sinisterra y del senador Édison Delgado; eso ha pasado en todos los gobiernos anteriores en Buenaventura, que acomodan a sus intereses los recursos de obras, salud y educación, y en este gobierno no fue la excepción”, dijo el contratista, al señalar que la decepción en Buenaventura es total con el alcalde Bartolo Valencia “porque la realidad es que la gente no votó por él, sino que votó en contra del exsenador Martínez y hoy ya no sabemos con cuál nos va peor”.A juzgar por los resultados de la investigación que realizó El País, el único proyecto que se logró llevar a feliz término en la vigencia del 2013 fue el que tenía por objeto sacar elegido a Hernán Sinisterra como representante a la Cámara por el Valle del Cauca.Ley de GarantíasEn todo el 2013 la administración de Bartolo Valencia no llegó a adjudicar tantas obras y por valores tan altos como las que sometió a ‘concurso’, varios con un solo oferente, justo cuando entró en vigencia la Ley de Garantías, que prohibe la contratación directa.Entre el 9 de noviembre, cuando entró en vigencia la norma por el inicio de la campaña para el Congreso de la República, hasta la fecha, la Alcaldía de Buenaventura adjudicó 49 contratos de obra a través de la Secretaría de Infraestructura Vial por un valor superior a los $25.480 millones.Un dato que por sí solo no tendría un gran significado, si no es porque entre los principales beneficiados se encuentra el ingeniero civil Freddy Jesús Mosquera Obando, representante legal de la Unión Temporal Ortec, que según datos del Consejo Nacional Electoral fue la principal fuente de recursos de la campaña a la Cámara de Hernán Sinisterra, ahijado político del alcalde Bartolo Valencia.Registrados en el Fondo Nacional de Financiación Política aparecen tres consignaciones a la campaña de Sinisterra, a manera de crédito, por valores de $25 millones, $45 millones y $130 millones, para un total de $200 millones.Llama la atención, de otro lado, que la Unión Temporal Ortec, dedicada a la contratación de obras de ingeniería en Buenaventura fue inscrita en los registros del Consejo Nacional Electoral como “comerciante y prestamista” y señala que los dos ‘préstamos’ menores a la campaña de Sinisterra (por $25 millones y por $45 millones) se soportan en dos pagarés que curiosamente poseen el mismo número: 78865169.A través de la Unión Temporal Ortec, Mosquera Obando recibió el 9 de agosto del 2013 el contrato SIV-SA-13-007 por $235 millones y una semana después le fue adjudicado otro por $383 millones, pero esta vez obrando como representante legal de una nueva Unión Temporal: la Antonio Nariño.Casualmente, y a un mes de las polémicas elecciones en las que resultó electo Sinisterra como representante a la Cámara por el Valle, el ingeniero y prestamista fue el ganador de tres licitaciones (SIVLP-1311, SIVLP-1312 y SIVLP-1313) que se hicieron el pasado 11 de febrero por $1756 millones y en las que ahora Mosquera Obando representaba a la Unión Temporal Hogar Grupal.Al respecto, el titular de la oficina de Infraestructura distrital omitió una vez más hablar del tema político e indicó sobre las uniones temporales que “es difícil yo decirle a una persona que cumple con las normas para hacer unión temporal y presentarse a un concurso, que no puede participar porque tiene muchos contratos. Lo otro es que en Buenaventura hay pocas firmas constructoras y en los casos donde no se puede contratar personalmente, se crean estas uniones para sumar experiencias y poder dar cumplimiento a las normas”.Otro de los grandes favorecidos con la contratación es el ingeniero Germán Emilio Perea Moreno, que si bien no está inscrito en la lista de financiadores de Sinisterra, sí ha ratificado a través de redes sociales su enorme compromiso con la fórmula que apoyó el Alcalde en las elecciones al Congreso. (Ver ‘Lo que dicen los contratistas en Facebook’).Perea Moreno no solo aparece en una de las caminatas de campaña por las calles de Buenaventura, sino que está en fotografías en las que asegura que esta es “otra de las tres lechonitas para los que votan: Senado L8: Édinson Delgado y Cámara 111: Hernán Sinisterra”. Al ser interrogado, aseguró que se ha ganado las licitaciones por su calidad y su experiencia profesional y no porque tenga un respaldo político. “El único respaldo político que tengo es mi sabiduría porque sé cómo presentar mis propuestas y ofertar”. “Yo sí asistí a una caminata de la campaña política de ellos en una ocasión y eso de las lechonas no tiene nada que ver porque simplemente me invitaron allá donde estaban haciendo las lechonas y los propusimos, eso fue todo”, dijo el ingeniero Perea Moreno, quien en los últimos meses ha recibido seis contratos por más de $2100 millones.Incluso, ninguna de esas obras ha sido terminada en las condiciones que señalan los contratos. “Yo de esos contratos ya recibí los anticipos, pero estoy a la espera que me asignen la interventoría para iniciar las obras”, dijo. Más contundentes son las fotografías que publicó en su perfil de Facebook el ingeniero Jorge Eliécer Hurtado, representante legal de la Fundación Ecológica Rural y Urbana de Buenaventura, que en el 2013 obtuvo cuatro contratos por $1518 millones y asegura simplemente: “Estamos haciendo dinero”.Uno de los excontralores distritales aseguró sobre esta imagen en particular que: “Claro que están haciendo dinero porque en Buenaventura hay un carrusel de ingenieros contratistas que se van rotando y uno construye, otro le subcontrata algunas obras y el otro hace de interventor y luego se rotan. Entonces todos se tapan con la misma cobija, mientras el Gobierno mantiene la ciudad militarizada porque cree que el único mal es la violencia, pero nadie menciona que el detonante es la corrupción”.“No van ni los interventores”Prebendas, ligas y mordidas son algunos de los términos que han hecho carrera en el sistema de contratación de obra en Buenaventura. Tanto, que los conocedores del tema aseguran que cerca del 50 % del valor de cada obra va quedando a cuenta gotas en todos los peajes que se deben pagar para que no haya ‘inconvenientes’ en el trascurso y la entrega de la obra, si es que la misma llegara a entregarse.Información entregada por uno de los subcontratistas y ratificada por uno de los mandos medios en la Administración Distrital, señala que es cierto que están demorados los pagos porque no hay un buen flujo de caja, “pero también es cierto que el contratista negocia con uno y quiere que uno haga la obra por la mitad de la plata; es por eso que hay obras iniciadas hace cinco y seis años porque nadie va a sacar de su propio bolsillo para completar las obras”.Con el acostumbrado temor que tienen los dirigentes y líderes políticos de Buenaventura a denunciar el desgreño administrativo, el titular de una de las doce comunas que conforman el distrito aseguró, también bajo reserva de su nombre, que el problema es que el dinero del anticipo se destina a todo, menos a la obra y luego la dejan abandonada.“En Buenaventura se volvió costumbre que los contratistas les dan uno o dos millones de pesos a algunos de los presidentes de las Juntas de Acción Comunal para que les firmen el visto bueno del recibo de las obras y con eso van y cobran las actas parciales”, aseguró el líder comunero.Entre tanto, uno de los funcionarios de la Administración alertó lo que podría ocurrir con varios contratos que firmó la Secretaría de Infraestructura de Buenaventura para la construcción de pozos sépticos en las zonas más recónditas, ubicadas a horas, e incluso días de la cabecera municipal. “Son seis contratos por $2080 millones para construir 300 pozos sépticos en los ríos Naya y Cajambre, donde jamás llegan las interventorías ni las auditorías por lo complicado de ir a revisar las obras”, dijo el funcionario.El exfuncionario de la Contraloría indicó que el organismo de control no tiene recursos para ir a esos lugares en los que se pueden tardar hasta dos y tres días. “Nosotros solo una vez fuimos, pero en una lancha de la Armada”.

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