“En Buenaventura estamos en la patria del miedo”: Monseñor Héctor Epalza

“En Buenaventura estamos en la patria del miedo”: Monseñor Héctor Epalza

Agosto 26, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Adonay Cárdenas y Ana María Saavedra.
“En Buenaventura estamos en la patria del miedo”: Monseñor Héctor Epalza

monseñor Héctor Epalza, asegura que la violencia se ha vuelto endémica.

Monseñor Héctor Epalza denuncia que la violencia ha aumentado en el Puerto. Habla de las desapariciones, el desplazamiento y el reclutamiento. Su voz contra los violentos le costó hace cuatro años una amenaza contra su vida.

Monseñor Héctor Epalza lleva siete años como obispo de Buenaventura. Y en ese tiempo no sólo desde el púlpito de la catedral ha hablado fuerte sobre la violencia que lleva décadas enquistada en el Puerto. Su voz contra los violentos le costó hace cuatro años una amenaza contra su vida. Permaneció 25 días en Bogotá y decidió regresar. “Como pastor mi misión es acompañar este pueblo”, dijo en esa ocasión. Las amenazas no lo lograron silenciar. Monseñor Epalza siguió hablando. Insistiendo para que se acabe “la indolencia, la indiferencia”.Hace pocos días la diócesis de Buenaventura emitió un comunicado en el que denuncia que la violencia había retornado al Puerto. Se indicaba que de enero a julio de este año van 138 homicidios y que “el 60% de las víctimas eran personas jóvenes”. ¿Cuál es la situación actual de Buenaventura?La situación de Buenaventura, todos la saben, a muchos les da miedo decirla, pero es muy grave. Vemos que no hay voluntad política para solucionar nada, eso es lo más preocupante. Lo que hay es indolencia. La indiferencia está reinando.En el comunicado, la Diócesis habla de que en Buenaventura se ha agudizado el conflicto y esto tiene sumida la ciudad en una crisis humanitaria.Esto lo sabemos, las desapariciones, el confinamiento, las autoridades lo saben, entonces, uno se pregunta, ¿qué pasa?, si se sabe, porque no se hace nada, esa es la denuncia.Se habla de desapariciones, pero hay pocas denuncias, ¿ por qué? Por el miedo de la gente, es tal la indiferencia, la desconfianza y el miedo que se tiene en la autoridad que ya nadie dice nada. Pero se rumora que para no subir las estadísticas de homicidios y no ‘calentar’ la ciudad se está desapareciendo las personas en vez de matarlas en plena calle, ¿eso es cierto? Es una arma de doble filo, las personas se atemorizan y el miedo paraliza. También se habla de una nueva presencia de las milicias, ¿Las Farc quieren retomar el control en algunos sectores del Puerto? Es una realidad, para que las autoridades vean e interpreten lo que esta pasando, eso sí, que no nos vayan a decir que aquí no pasa nada.Pero las autoridades dicen que ha disminuido la violencia. Puede ser, puede que estadísticamente se diga eso, comparando, por ejemplo, un mes de este año con el del pasado, numéricamente se haya disminuido, pero los habitantes cada día son más, no son los mismos del año pasado. Por el hecho de que se les pida resultados no se puede tapar el sol con una mano. En sus denuncias anteriores usted habla de que los comerciantes son extorsionados. Todo eso lo saben las autoridades, aquí hay negocios que atracan, a mucha gente extorsionan, todo mundo tiene que pagar ‘vacuna’, me pregunto qué hace la autoridad. ¿Hace un tiempo usted habló de la corrupción de miembros de las autoridades, ha cambiado esto? A mi no me consta que haya corrupción, pero yo me pregunto, entonces, qué se está haciendo, si todo mundo sabe lo que ellos saben, no hay voluntad política, no hay una intervención de la autoridad competente. En algunos barrios hay desplazamiento interno, como en La Inmaculada, Antonio Nariño, Oriente. Todo esto lo saben las autoridades, entonces a uno le da pesar, que Buenaventura esté sumida en esta crisis porque nadie hace nada a favor de la gente. Se dice que el 50% de los jóvenes en el Puerto están involucrados en los grupos armados, ¿es tan dramática la situación? Está claro: el reclutamiento, el dinero fácil, todo eso llama la atención, y no por justificar, pero no hay alternativas en la ciudad para los jóvenes. Esa es la realidad, algunos se van con engaños, otros voluntariamente. ¿Qué pasa con las muertes de mujeres? La violencia de género tiene a Buenaventura en este tipo de delitos, uno se pregunta con tantas ONG que hay en Buenaventura, qué se está haciendo, la autoridad qué hace, estamos como en la patria boba, la patria del miedo. ¿Hay esperanza de acabar con la violencia? La situación empeora cada día más, es una realidad dolorosa la que vive Buenaventura, uno quisiera que esto desapareciera de un momento a otro, pero más bien se incrementa. Me repito, frente a todo esto ¿qué están haciendo las autoridades?No se puede maquillar la realidad, la gente se cansó por eso es que mucha gente ni denuncia. Como iglesia lanzamos ese SOS a ver si de pronto alguien se conduele de la situación de Buenaventura. Parece que Buenaventura no tuviera dolientes. ¿Qué le dice a las autoridades? No podemos tapar esa realidad, lo que decimos nosotros en la iglesia no es invento de ella, vayan a los barrios, ustedes lo saben, qué bueno que esa realidad se cambiara, que tengamos la ventura de una Buenaventura en sana convivencia. ¿Qué está haciendo la iglesia en el Puerto para remediar en algo esta situación? Es el acompañamiento y la denuncia, en eso estamos nosotros, pero nos duele que estas denuncias se queden en nada cuando hay leyes de la República, por ejemplo, para los desplazados, que los protegen pero aquí no se aplican, se hacen los de la vista gorda y hasta hacen creer que en Buenaventura no hay desplazados.

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