El hombre manos de seda

Mayo 19, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co I Redacción
El hombre manos de seda

A sus 79 años de edad, Jaime Llano González no piensa en el retiro, pues aún disfruta presentándose.

El maestro Jaime Llano González será el músico homenajeado en el certamen ‘De regreso a mi tierra’, que comienza hoy.

esde que la memoria alcanza a recordar, Jaime Llano González siempre ha estado ahí, frente al teclado, dedicado a una labor que parece cada vez más quijotesca: no dejar que la música autóctona colombiana desaparezca. Es su cruzada personal.Lleva tanto tiempo, que parece eterno, interminable, y no hay acontecimiento musical que no cuente con él.Por eso, el homenaje que recibirá durante el certamen ‘De regreso a mi tierra’, que irá de hoy al sábado, es más que merecido, de lo cual da fe este diálogo:¿Cuál es la fórmula para estar vigente durante 57 años?Es un enamoramiento loco por nuestra música, de la cual no puedo desprenderme. Debe haber más, pues el nuestro es un país que quiere olvidar su pasado y renegar de lo propio...Es una cosa muy lastimosa ver cómo las nuevas generaciones quieren cambiar la música tradicional y hacer con ella unas cosas que no son ni pueden ser lo colombiano. Si las quieren hacer, bien, pero que no digan que es música colombiana. Pero a los músicos tradicionales ya no les graban en las discográficas... Porque las emisoras no transmiten su música. Entonces no les graban discos porque como no suenan, no venden.¿A usted también le cerraron la puerta?Sí. Mis discos están en las tiendas, pero son grabaciones de hace más de diez años.Ha pasado mucho tiempo desde que usted era bandoneonista en Medellín.Imagínese. Yo llegué a vivir a Bogotá en 1953, ¡hágame el favor! Antes de eso yo vivía en Medellín, aunque no estaba de lleno en la música. Ya en Bogotá conocí el órgano eléctrico, y me dediqué a él.Ese era un ambiente muy bohemio. ¿Cómo no sucumbió a el?De suerte. También, porque resultaba muy novedoso que yo tocara bambucos en un instrumento que era sólo para música religiosa. Hubo sacerdotes que dijeron que lo mío era una ofensa a la Iglesia.Usted ha acompañado a todos los grandes cantantes colombianos.A muchísimos. Me sale más fácil decir a quiénes no he acompañado, y ahí figuran grandes amigos, como Silva y Villalba. Nunca grabamos juntos, porque éramos a discográficas distintas. Hacerlo nos hubiera significado hasta cárcel. Cuando comenzaba surgieron muchos duetos bambuqueros. ¿Hay sucesores?Los hay, como Nueva Gente en Medellín y Los Tejada en Bogotá, pero no les graban.¿Entonces, la música colombiana se conserva por festivales como el de Ginebra?Indudablemente. Pero a las casas discográficas no les interesan.¿Tiene aún tanto ritmo de trabajo?No tanto, pero sí tengo compromisos.¿Piensa en el retiro?Todavía no he sentido ese deseo. Aún disfruto mucho presentándome.

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