El Frayle, caudal de contrastes

El Frayle, caudal de contrastes

Octubre 28, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Palmira Hoy

Dese su nacimiento en el Páramo de las Hermosas, hasta su desembocadura en el río Cauca, el Frayle deja ver el contraste entre la majestuosidad de la naturaleza y la mano arrasadora del hombre. Padece de contaminación.

Cada fin de semana, cuando los primeros rayos de sol se asoman por el cielo floridano, cientos de familias preparan la actividad que durante varias generaciones ha entretenido a los habitantes de esta localidad del sureste vallecaucano: el paseo de olla al río Frayle.Es entonces cuando su caudal se convierte en un ‘río humano’, de seres que no sólo se bañan en sus aguas y toman el sol en sus imponentes rocas, sino que también cocinan, lavan carros y motos, bailan, beben y, sobre todo, contaminan.El resto de la semana, el panorama de algunos sectores de esta importante vena hídrica del departamento es lamentable. Desechos plásticos por doquier, botellas de aguardiente y latas de cerveza flotando entre la espuma, pastos quemados y tarros de basura con letreros imperceptibles de ‘no contamine el medio ambiente’, son el triste aporte que los humanos dejan a su paso por el Frayle.Pese a esto, este gigante de más de 40 kilómetros de extensión se resiste a morir, encuentra a su paso comunidades que se encargan de su cuidado y hoy es uno de los recursos acuíferos más imponentes de la región.Desde sus primeras gotas en el páramo de Las Hermosas, a 46 kilómetros del municipio de Florida y 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar, el río Frayle deja ver su importancia vital para un ecosistema de miles de hectáreas que se alimenta de sus aguas.Su caudal serpentea la cordillera Central y a su paso lleva agua a comunidades como Los Caleños, Betania, Villa Pinzón, La Diana y Florida, además de surtir del líquido vital a pequeños caseríos y al Batallón de Alta Montaña asentado en esta zona.Para el técnico ambiental, Carlos Castro, quien lleva más de 20 años trabajando en diferentes entidades por la preservación del río, aunque hay muchas personas, comunidades y organizaciones comprometidas con su cuidado y mantenimiento, aún falta mucha conciencia ciudadana y compromiso estatal para optimizar el estado del río.Según Castro, el caudal de problemas que arrastra el Frayle aumenta a medida que sus aguas van llegando a la parte plana, siendo Florida el mayor agente contaminante, con factores como el vertimiento de aguas negras por parte de Acuavalle y la extracción incontrolable de arena.Un patrimonio que se debe salvarPero al tiempo que muchos contaminan indiscriminadamente, en las partes alta y media de la cuenca, hay quienes aún piensan que el río es un recurso sagrado y son conscientes de que sin sus aguas no podrían vivir.Uno de ellos es José Vicente García Guasaquilla, ex gobernador del resguardo indígena ‘Triunfo Cristal Páez’. Desde hace décadas esta comunidad realiza labores de aislamiento de aguas para convertir en zonas boscosas lo que antes era usado para pastoreo y tala.“Desde hace más de 15 años la comunidad de indígenas paeces que habita las veredas de Los Caleños, Betania y Villa Pinzón hemos recuperado más de siete mil hectáreas de bosque y aislado más de veinte nacimientos de agua. Esto ha aumentado el caudal de afluentes como el Santa Bárbara y no ha dejado morir el río en algunos sectores”, manifestó el líder indígena.Para Lola María Arias, directora ejecutiva de la Asociación de Usuarios del Río Frayle, Asofrayle, los grandes factores que amenazan el río se pueden menguar con control estatal, pero para eso se necesita inversión. Según la representante de Asofrayle, las quemas, el sobrepastoreo, la erosión, la explotación del río y las montañas para obras civiles y la tala de árboles, hacen que las fuentes hídricas no se renueven.“Además, en la parte alta del páramo, cerca al circuito de lagunas que alimentan el nacimiento del río, se está implementando el ecoturismo, pero sin control ni campañas de cultura, lo que puede terminar con el tiempo en un grave conflicto ambiental”, recalcó la funcionaria.Es por eso que Asofrayle desarrolla proyectos con las comunidades de indígenas y campesinos de las partes alta media y baja de la cuenca del Frayle y sus afluentes, para lograr que la conciencia y las buenas técnicas de explotación de los recursos naturales sean las herramientas más relevantes a la hora de preservar el caudal.Lo mismo opina el ingeniero ambiental, Anibal Valdéz, representante del Ingenio Río Paila Castilla.Valdéz asegura que es de suma importancia preservar los recursos hídricos existentes, ya que es por medio de ellos que empresas alimenticias como la suya pueden seguir aportando al sostenimiento de la economía de la región. “Para la empresa privada es fundamental que la comunidad que se encuentra asentada en la cuenca del río entienda la importancia y el privilegio que les da esta ubicación. Por eso es que no ahorramos esfuerzos ni recursos en capacitaciones y proyectos que promuevan el cuidado de las aguas y la mejor calidad de vida de los pobladores”, manifestó el ingeniero.Mientras se llega el día que el río arrastre conciencia ecológica en su caudal, seguirá siendo un tesoro fluvial de Colombia, que deja a su paso tantos contrastes como es posible imaginarse desde su nacimiento, donde las nubes cubren las montañas, hasta su desembocadura en el río Cauca.Este afluente debe ser visto como un patrimonio por todos los agentes que intervienen a su alrededor. Mientras su cuidado siga siendo labor de unos pocos el río sigue estando amenazado a desaparecer.AsofrayleEsta organización sin ánimo de lucro fue creada en 1994, y desde entonces ha focalizado su trabajo en crear proyectos con las comunidades que reciben agua del río Frayle para preservar en óptimas condiciones este afluente, gestionar y liderar procesos de Desarrollo Social y ambiental, realizando actividades de recuperación, manejo, protección. Mejoramiento, y conservación de los Recursos Naturales a través de la participación comunitaria en búsqueda de un desarrollo sostenible. La Asociación está compuesta por dos modalidades de socios. Los primeros son los aportantes, o empresas privadas que están ubicadas en la zona plana y se benefician de las aguas del río. Los segundos son los beneficiarios, campesinos e indígenas que están asentados en la zona media y alta de la cuenca y aportan la mano de obra en todos los proyectos. En más de década y media de labores, Asofrayle ha desarrollado proyectos agrícolas, pecuarios y artesanales con más de 300 familias de la cuenca del río Además ha reforestado más de 330 kilómetros de zonas protegidas, conservado más de 300 nacimientos de agua y vinculado a diez centros educativos del sector y creado más de 200 empleos permanentes y 323 temporales.

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