El Valle del Cauca sí tiene corazón

Diciembre 11, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Paola Andrea Gómez, jefe de Información de El País.

Que esta Navidad aflore lo mejor que llevamos dentro. Ayudemos a nuestros coterráneos víctimas del invierno.Ya estuvo bueno de darnos ‘palo’ y de repetir todo el tiempo que nada nos conmueve. Ya estuvo bueno de flagelarnos diciendo que en otras regiones sí tienen empuje para afrontar la adversidad. Ya fue suficiente de tanta indiferencia y de bregar cada uno para su lado. Esta crisis, la más dura que hemos vivido en tiempos recientes, debe ser la gran oportunidad para movilizarnos, para demostrar de qué esta hecha nuestra raza vallecaucana.Porque a pesar de lo duros que muchas veces somos con nosotros mismos –de lo expertos que resultamos citando capítulos en los que damos vergüenza– los nacidos en esta tierra somos gente buena, gente sensible, gente cálida, gente sincera, gente capaz de darle la mano al vecino que cae en la tragedia y ante todo, gente con corazón. Por eso, la campaña ‘Unidos todos por los damnificados del Valle’ debe convertirse en la más bella iniciativa de Navidad, en la invitación perfecta para dejar a un lado los intereses particulares y unirnos para ayudar a esos vallecaucanos del Bajo San Juan que hoy duermen en los techos de sus viviendas, porque todo se inundó. Para ayudar a los que perdieron el sembrado que les daba el sustento; al que está incomunicado en una vereda apartada del Cañón del Garrapatas; al que hace varios días está dosificando la comida. Al que vio caer su vivienda y perdió sus enseres... al que lo perdió todo, menos la fe.Tenemos una semana para recaudar como mínimo dos mil millones de pesos. Tenemos una semana para demostrar que somos solidaridarios, que somos gente buena, humana, que nos conmueve la tragedia. Seguro que si todos incluimos en nuestra lista de gastos y regalos decembrinos una donación para nuestros coterráneos, juntos podemos sumar una cifra que sirva para reconstruir las regiones afectadas. En recompensa, vamos a sentir esa inmensa felicidad que produce el ser generoso, el dar sin esperar a cambio.Si alguna vez hicimos leyenda esa perversa frase de vallecaucano come vallecaucano, convirtamos de hoy en adelante en nuestra máxima la frase que impulsa esta campaña: vallecaucano apoya vallecaucano. Demostremos que el Valle sí tiene corazón.jefeinformación@elpais.com.co

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