El barquero de la tragedia del invierno

Diciembre 17, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co
El barquero de la tragedia del invierno

Jaime Arturo Poso, arenero del municipio de La Victoria, desde hace 40 días se convirtió en rescatista. Él y su barca han sido los protagonistas de la evacuación de los habitantes de esta población con sus ‘corotos’, tras el desbordamiento del río Cauca.

Jaime Arturo Poso, arenero del municipio de La Victoria, desde hace 40 días se convirtió en rescatista. Él y su barca han sido los protagonistas de la evacuación de los habitantes de esta población con sus ‘corotos’, tras el desbordamiento del río Cauca.Durante la emergencia del pasado mes de noviembre le dio la pelea a la corriente y junto a su embarcación logró rescatar las pertenencias de varios moradores del barrio La Cruz, quienes estaban a punto de quedar atrapados mientras el nivel del agua subía. Ahora vive en el albergue del hospital y recorre las calles inundadas de La Victoria haciendo viajes para aquellos que quieran ver las huellas de la tragedia. “Aquí ha venido gente de municipios cercanos, e incluso del Eje Cafetero a pasear por estas calles anegadas”, manifiesta el barquero mientras señala el lugar donde rescató el cuerpo del joven de 16 años, quien murió ahogado la semana pasada. “Salió paradito”, relata. Dice que no tiene tarifa, que vive de lo que la gente le quiera dar por navegar entre las casas afectadas por el agua. Cuenta que las serpientes abundan en el sector y que han resultado personas picadas. Su recorrido contempla una visita al estadio, el cual está convertido en una inmensa piscina con graderías. Pasa frente al matadero, por los techos de las edificaciones, por la cancha de sapo. Todo dos metros bajo el agua.“El miércoles teníamos todo cuadrado para que los presidentes Correa y Santos se dieran un paseo en la barca. hasta tomamos prestados los muebles de una vecina, los cuales montamos a la canoa para que fueran más cómodos”, narra. Sin embargo, los dos mandatarios estuvieron lejos de allí y Jaime Arturo quedó decepcionado y con la embarcación “ vestida y alborotada”.Hoy, este hombre ve con preocupación cómo el agua se niega a descender y a desaparecer de las calles de su pueblo. “Yo hago parte de la Asociación de Areneros, somos por lo menos 40 familias que no sabemos de qué vamos a subsistir los próximos meses”, cuenta mientas rema por las calles de La Victoria.

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