El barco hospital San Raffaele, un servicio de salud que se niega a naufragar

El barco hospital San Raffaele, un servicio de salud que se niega a naufragar

Mayo 08, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Meryt Montiel Lugo | Reportera de El País.
El barco hospital San Raffaele, un servicio de salud que se niega a naufragar

Se debe cambiar la madera de los depósitos de gases medicales.

Barco hospital está en malas condiciones, pero existe la esperanza que vuelva a navegar.

Luis Gregorio Hurtado trata de contener el llanto. El marinero traga saliva para que de su garganta puedan salir las palabras. “Hágame preguntas más fáciles”, fue su reclamo piadoso ante la pregunta: ¿Y usted, por qué no abandona este barco si hace 19 meses que no le pagan?- “Porque a mí me duele que se deteriore, ojalá no lo dejen morir” - fue lo que atinó a decir el hombre de mar de 49 años, mientras sus estrechos ojos se tornaban brillantes por las lágrimas que amenazaban con asomar.Sí, el San Raffaele, ese barco hospital de 33 metros que en cuatro años ha llevado atención médica y salud a 65.000 habitantes de poblaciones pobres y apartadas del Pacífico colombiano, luce abandonado, desvencijado, sin el esplendor de otros tiempos. Como un viejo lobo de mar herido se encuentra en el sector de La Palera, a pocos metros del Puente El Piñal, en Buenaventura, hace año y medio. Desde que se llega a la proa se aprecian sus heridas: las tablas de madera que conforman su piso están inservibles.Son $150 millones los que con prontitud se necesitan para reparar el barco y $130 millones cada mes para la operatividad del mismo, pues hay que pagarle al personal médico (26 personas entre anestesiólogo, ginecólogo, pediatra, enfermeras); a la tripulación (siete miembros); para los gastos de alimentación, medicamentos, insumos de la sala operatoria y gestión administrativa.Lo primero que se necesita es curar las heridas de la embarcación, que una a una fueron mostradas a El País (ver recuadro) por el paramédico Diego Orlando Posso Paz, presidente de la Fundación Italo- colombiana del Monte Tabor, entidad que construyó y tiene a cargo la operación de este barco hospital en el que, en un cuatrenio, se han practicado 3000 cirugías; atendido urgencias como amputaciones e infartos, y donde incluso, nació una niña a la que llamaron Rafaela.De ahí que Posso Paz y Ana Lucía López Salazar, directora ejecutiva y representante legal de dicha fundación, estén haciendo un llamado al Gobierno Nacional y a la empresa privada para no dejar morir el San Raffaele, que es el mismo clamor del marino Luis Gregorio y de líderes de las comunidades costeras de Chocó, Valle, Cauca y Nariño. “La gente nos dice, ‘es una bendición que ustedes estén por acá, no nos abandonen, estén viniendo lo más pronto posible’ y nos agradecen regalándonos naranjas, mangos, caña, coco, lo que tengan sembrado. Por eso, esta labor, para mí y mis compañeros de tripulación es lo más hermoso”, dice el marinero.Una luz de esperanzaHaber ganado el premio Mujer Cafam en marzo pasado permitió que Ana Lucía López Salazar hiciera visible ante los colombianos los problemas que padece el barco hospital San Raffaele y que la primera dama María Clemencia de Santos prometiera colaborarle.Gracias a ello, en la actualidad hay una luz de esperanza para que el barco hospital no naufrague: ya tiene destinado $500 millones para que ejecute el proyecto ‘Salud perinatal’ que la fundación italocolombiana presentó para cuidar la salud de mujeres en estado de embarazo y de niños de 0 a 5 años de poblaciones rurales de Buenaventura, ribereñas a los ríos Cajambre, Yurumanguí y Reposo. El proyecto se ejecutará a través de la Secretaría de Salud de Buenaventura dentro de los programas que se desarrollarán por la intervención social que se viene realizando en el Puerto. Además, las EPS que le adeudan a la Fundación Italocolombiana del Monte Tabor por los servicios del barco hospital están empezando a pagar, especialmente Caprecom, y mirando la posibilidad de seguir contratando con la entidad y de mejorarle los pagos, como lo manifestó la economista Ana Lucía López Salazar.La ejecución del proyecto le daría al barco supervivencia solo por seis meses. Para no estar mendigando cada cierto tiempo por recursos, la directora ejecutiva de la Fundación propuso en su encuentro con el presidente Juan Manuel Santos buscar la forma jurídica para que el barco San Raffaele no sea considerado solamente una IPS privada sino una ESE aliada del Estado,con el fin de que la puedan contratar para ejecutar proyectos estatales, ya que como entidad privada no puede recibir recursos directos del Gobierno Nacional.“Que el Gobierno nos dé un mecanismo para que nosotros podamos presentar proyectos y nos contrate para darle una mano en el propósito de llevar salud a la gente del Pacífico”, precisó Posso Paz.Pero la Fundación desea apalancarse financieramente con más actividades. Se quiere, comenta Ana Lucía López, “tocar las puertas de las empresas privadas para que nos hagan donaciones; para que patrocinen las misiones y en contrapartida les damos publicidad en nuestra página web o ponemos su nombre en el barco para que se sepa que están respaldando el proyecto, o con una campaña publicitaria, ya que en estos momentos el Pacífico está en la mirada no solo de Colombia sino de todo el mundo”. Además, agrega Posso, se invitará a la cantante Laura Pausini, quien conoce sobre este proyecto a que brinde, gratis, un concierto en favor de este barco hospital que se resiste a naufragar.Por qué la crisis financieraEl barco hospital San Raffaele fue financiado dos años por la Asociación Italiana para la Solidaridad entre los Pueblos, Aispo. Para su construcción y operatividad durante este tiempo otorgó $4600 millones. El futbolista Iván Ramiro Córdoba fue gran impulsor de este proyecto prestando su imagen y toda su colaboración. Una vez que vio fortalecido el barco hospital Aispo determinó que funcionase con sus propios recursos no sin antes exhortar al Gobierno Nacional para que no lo desamparara. El Gobierno entonces siempre buscó que las EPS estatales contrataran con la Fundación Italocolombiana del Monte Tabor para que el barco prestara los servicios de salud a comunidades del Pacífico. Pero las EPS comenzaron a no pagar las cuantiosas sumas, a tener facturas vencidas por dos, tres años, y como la Fundación Italocolombiana no contaba con un capital de trabajo, sus finanzas se vinieron abajo, no se tuvo con qué pagar al personal que laboraba en el barco, ni con qué volver a salir a las misiones.Si quiere colaborar con el barco hospital consigne en la cuenta de ahorro BBVA 571 38199-5

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