Diez mil menores en Palmira siguen a la espera por desayunos escolares

Diez mil menores en Palmira siguen a la espera por desayunos escolares

Abril 04, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Luz Stella Cardona I Redacciòn El Paìs
Diez mil menores en Palmira siguen a la espera por desayunos escolares

En el Colegio San Vicente se construyó un restaurante escolar con las condiciones necesarias para atender a los alumnos beneficiarios del programa alimentario. Sin embargo, en estos momentos es utilizado para albergar sillas y ollas.

Dos meses después de iniciado el año lectivo, el Municipio aún no arranca el programa alimentario para los alumnos. Más de diez mil menores siguen a la espera.

Eran las 11:00 de la mañana del pasado martes cuando Andrea sintió que todo a su alrededor giraba vertiginosamente: el cielo se puso negro y perdió el conocimiento.La menor, de sexto grado de bachillerato, estaba en clase de educación física, pero cuando empezó a correr se desplomó, su organismo no aguantó más. La pequeña apenas si había desayunado en su casa y durante el descanso no comió nada, porque no tenía dinero.Ese mismo día, pero a las 4:00 de la tarde, en la sede central de la Institución Educativa San Vicente, una niña de 7 años de edad se aferraba al hábito de la hermana rectora y con voz suplicante le decía: “Hermanita, tengo hambre”.Ella la abrazó y le preguntó: “¿Qué quiere, una gaseosa?”. Y ella asintió con su cabecita.Casos como los anteriores son el pan de cada día en los planteles educativos de la Villa de las Palmas desde el 17 de enero pasado, cuando se inició el año lectivo.“Los niños y las niñas nos preguntan todo el tiempo cuándo van a abrir el restaurante escolar y nosotros ya no sabemos qué respuesta darles. Es una situación en extremo preocupante, porque es una necesidad sentida de miles de estudiantes”, indicó Carlos Julio Castro, rector de la Institución Educativa Santa Bárbara, que cuenta con tres sedes, pero sólo la mitad de sus alumnos es atendida por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf. 54 días de esperaAsí, han sido 54 días los que cerca de diez mil estudiantes de la Villa de las Palmas, tanto de primaria como de bachillerato, han esperado por el refuerzo alimentario que se les debe entregar en consonancia con un programa del Gobierno Nacional. De hecho, el año pasado, gracias a un convenio entre el Municipio y la Gobernación, fueron atendidos un total de 28.025 menores.Sin embargo, en esta oportunidad sólo el Icbf está cumpliendo con el Programa de Alimentación Escolar, PAE, que cubre a 16.990 estudiantes de 42 escuelas urbanas y rurales de Palmira y en la ciudad hay 27 instituciones y 118 sedes, con 46.284 alumnos matriculados, según datos de la Secretaría de Educación Municipal.Además, se estima que un alto porcentaje de esa población pertenece a los estratos económicos más bajos.Por ejemplo, en la Institución Educativa Antonio Lizarazo, ubicada en la Comuna 1 -uno de los sectores más conflictivos en materia de seguridad, hay 2.350 alumnos en cuatro sedes, pero ninguno recibe el desayuno escolar. “Tenemos muchachos muy pobres, con muchas dificultades en todos los aspectos y, además, la mayoría son deportistas de alto rendimiento y paradójicamente no tenemos ese beneficio”, añadió el rector José Ángel Nieva.Sobre el tema, Santiago Betancourt, quien hasta hace algunos días se desempeñó como subsecretario de Educación Municipal, precisó que la prioridad del Gobierno local son los menores de básica primaria.Agregó que cuando hay recursos disponibles se trata de cubrir todos los grados, pero que este año los dineros provenientes del Sistema General de Participación no han sido suficientes para atender a todo el alumnado.A su vez, Fernando Cárdenas Piedrahíta, rector de la Institución Educativa Alfonso López Pumarejo, se pregunta “por qué en la sede Agustín Codazzi no se brinda el servicio si allí tenemos 90 niños en preescolar? Para nosotros, tanto los de básica primaria como los de secundaria, son menores de edad”.Miriam Quintero, directora del Centro Zonal del Icbf, sede Palmira, explicó que si las raciones que están entregan provienen de recursos de la entidad y que cuando alcanza se les da también a los estudiantes de los grados sexto, séptimo y octavo.También reveló que hace dos semanas se reunió con funcionarios de la Gobernación del Valle, quienes se comprometieron a suplir diez mil raciones más a partir del 1 de abril.“Esto significaría que tendríamos 26.900 raciones, pero la idea es cubrir las comunas más vulnerables, como la 1, donde aún hay escuelas que no reciben el refuerzo”, puntualizó.Polémica reparticiónAlgunos directivos de centros educativos oficiales de la Villa cuestionaron que hay instituciones, como la María Antonio Penagos y la Sagrada Familia de Potrerillo, a las que Bienestar Familiar atiende desde el grado cero hasta el once.“Nosotros tenemos cobertura total, pero eso no significa que no nos preocupe lo que está pasando en las otras instituciones, donde muchos niños se están quedando sin el refuerzo”, expuso Ángel María Morales, rector de la Penagos. Quintero sostuvo que con los recursos de la Gobernación se podría atender toda la primaria de la ciudad y que ya le correspondería a la Alcaldía de Palmira hacerse cargo del bachillerato.“El Municipio tiene unos recursos que le llegan por transferencia y la Ley 715 refiere que hay un porcentaje que es de destinación específica para la alimentación ”, señaló la funcionaria, quien reiteró que el Icbf programó desde octubre todo lo referente al PAE que debía arrancar el 17 de enero.Por su parte, el secretario de Educación de Palmira, Etelberto Cárdenas, aclaró que no se había adelantando la licitación para contratar el operador porque se estaba esperando una respuesta de la Gobernación del Valle.Y, tras conocer el convenio firmado entre ésta y el Icbf, advirtió que el Municipio iniciará los trámites para ampliar la cobertura en 4.300 cupos, con los $350 millones recibidos de la Nación.La hermana Patricia Durán, rectora de la Institución San Vicente, que tiene 3.750 alumnas, incluyendo las sedes Mater Dei y Rosa Virginia, se unió al clamor de otros directivos de colegios de la ciudad indicando que “nuestra población son niñas de estrato 1 y 2, con muchas carencias y dificultades económicas y el desayuno es para muchas su principal alimento”.Es por ello que en una reunión de la Asociación de Rectores, Asorepal, realizada el martes pasado, directivos de catorce centros educativos de la Villa manifestaron su deseo de ser atendidos por Bienestar Familiar. “Queremos que todas las instituciones de la ciudad sean atendidas por el Icbf, pero con todas las condiciones que se requieren, es decir, buenas instalaciones y una adecuada minuta”, afirmó Ángel María Morales, de la Antonia Penagos.

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