Devoción y Fe en Cartago por llegada de reliquia de Juan Pablo II

Devoción y Fe en Cartago por llegada de reliquia de Juan Pablo II

Enero 23, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co
Devoción y Fe en Cartago por llegada de reliquia de Juan Pablo II

Miles de personas acudieron a visitar la reliquia del beato Juan Pablo II en Cartago.

Miles de personas llegaron hasta Cartago para visitar la reliquia del beato Juan Pablo II. Testimonios de vida.

“Desde el momento en el que en la iglesia dijeron que la iban a traer, los ojos se me llenaron de lágrimas y no pude contenerlas, hoy estando aquí me siento igual, no puedo dejar de llorar”, así vivió la llegada de la reliquia del beato Juan Pablo II a Cartago Eumelia Pineda, que viajó desde Marinilla, Antioquia para reencontrarse con el santo pontífice, o al menos con una parte de él en Cartago.Reencontrarse, porque en 1985 cuando el entonces Papa llegó a Colombia, ella estuvo en primera fila en el recibimiento que le hicieron en la ciudad de Medellín y acompañó la caravana que lo llevó hasta la Basílica Metropolitana de esa ciudad. “lo tuve muy cerca y ese fue el mayor milagro que ha hecho Juan Pablo II en mi vida, desde ese momento le tengo una gran fe”, aseguró.Y es que, como Eumelia, cientos de colombianos llegaron al coliseo del colegio María Auxiliadora de Cartago para venerar la reliquia que fue traída desde Roma por monseñor Slawomir Oder, postulador de la Beatificación de Juan Pablo II, y que llegó a esta ciudad especialmente por la celebración de los 50 años de la Diócesis.Como era esperado de los municipios del norte del Valle también llegaron las peregrinaciones a primeras horas de la mañana del domingo, cargadas de feligreses que buscaban un favor o pagar incluso una promesa por las gracias recibidas.“La devoción es grande y siento fe infinita en que Juan Pablo II me va a hacer un favor muy grande, porque necesidades son muchas pero traigo una especial para ofrecérsela a él por mi familia”, expresó Mélida Castillo, que llegó desde La Victoria muy temprano en la mañana para lograr una buena ubicación cerca a la reliquia, que aunque no pudo ser tocada sí estuvo expuesta a la feligresía durante toda su visita a Cartago.Ese fue quizás el común denominador en este acontecimiento que es uno de los más importantes en la historia de la Villa de Robledo, pues allí con el transcurrir de las horas no solo crecía la fe sino también los testimonios de vida, que daban cuenta del gran amor que aun después de desaparecido despierta el papa, que sin duda es el más querido de la historia católica.Así lo aseguró monseñor José Alejandro Castaño, obispo de Cartago, y quien fue encomendado para traer la reliquia desde la ciudad de Bogotá. “La concurrencia de fieles, tanto jóvenes como adultos, es una expresión del amor que la humanidad le tuvo a este hombre, no solo en la fe sino en su condición humana”, expresó.La máxima autoridad de la iglesia en esta ciudad como regalo a la respuesta positiva de los católicos concedió la indulgencia plenaria y la absolución de los pecados a todos los asistentes al Coliseo del colegio María Auxiliadora, anuncio que despertó el fervor de quienes participaron de la eucaristía principal de la visita de la reliquia.La visitaLa reliquia de Juan Pablo II llegó a Cartago el pasado sábado proveniente de la capital del país. Su arribo se dio cerca de las 10 de la noche en el Aeropuerto Internacional Matecaña de Pereira, ciudad desde donde partió una caravana que la llevó hasta la parroquia que lleva el nombre del beato ubicada en la villa de Robledo.La llegada a Cartago del relicario con forma de evangeliario, que contiene unas pocas gotas de sangre del papa Juan Pablo II, se convirtió en todo un acontecimiento en el que participaron por lo menos dos mil feligreses que visitaron el templo para venerar con cánticos y rezos a la reliquia.A partir de ese momento las oraciones no se hicieron esperar y como si se tratara del fallecido papa en persona las peticiones empezaron a escucharse en el recinto, en su gran mayoría las de sanación.Tal era el caso de Luz Elena Montoya, que llegó desde muy temprano a la capilla ayudada de su silla de ruedas para pedirle al beato que la curara del cáncer que la agobia desde hace un tiempo.“Yo sé que él me va a sanar, creo mucho en él”, aseguró la mujer que confía a Juan Pablo II su vida desde 1985 cuando visitó Colombia y le encomendó el nacimiento de su primera hija, “ese fue el primer milagro que hizo en mi vida y por eso le tengo tanta fe”, agregó mientras abrazaba el cuadro del fallecido pontífice.Pero no solo los feligreses llegaron hasta la pequeña capilla y el día siguiente al coliseo del colegio María Auxiliadora, los vendedores de medallas, libros, velas y todo tipo de artilugios relacionados con la histórica visita se dieron cita desde muy temprano con el ánimo de hacerse su ‘agosto’ y lo lograron pues todos querían llevar un recuerdo de esta histórica visita.La reliquia permaneció en el colegio hasta las 5 de la tarde del domingo cuando partió en una procesión hasta la parroquia de Nuestra Señora de la Pobreza, ubicada en pleno centro de la ciudad, lugar donde se congregaron nuevamente los peregrinos para participar de las diferentes eucaristías y la vigilia que tuvo lugar hasta la media noche.

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